Mapas mentales ¿Cómo ordenamos la información mental?

En nuestra relación con el entorno, nos valemos de determinadas estructuras conceptuales para poder reconocer, diferenciar y comprender tal entorno. Sin estas estructuras nuestra relación se vuelve confusa e inconsciente, lo que no siempre está tan mal.

Básicamente, tenemos tres formas de ordenar la información mental: Primero, en forma de redes o jerarquías[1]; segundo, formando estructuras lineales; y tercero, de forma circular. En PNL, a estas tres formas les corresponde los sistemas representacionales kinestésico, auditivo y visual, respectivamente.

Es interesante investigar cómo relacionamos y ordenamos la información. A continuación hago un esbozo de  criterios que nuestra mente utiliza habitualmente:

1- Por formas, al modo de los diccionarios[2] generales, diccionarios inversos -cuyo listado de unidades léxicas están ordenadas a la inversa-, y los diccionarios etimológicos. Ejemplos: términos acabados en –asa (pensaba, casaba, amaba, deseaba, trabajaba, etc.); términos que empiezan por re- (rehacer, repensar, retocar, reinventar, etc.); etc.

2- Por fonética, relacionando así palabras, por ejemplo, con muchas vocales, tipos de pronunciación, etc. Por ejemplo, con muchas “a”: albahaca, castaña, mañana, araña, fabada, etc.

3- Por pura subjetividad, es decir, relaciones entre conceptos por cuestiones personales (mi historia personal y mi situación actual ). Por ejemplo, si ahora mismo estoy en un proceso creativo, encerrado aquí en mi casa, pensativo, etc., es razonable que al poner ejemplos tienda a exponer, o bien ideas prototípicas[3], o bien lo que envuelve mi vida ahora mismo: pensamientos, trabajo, estudios, deseos, invenciones, etc. Sin ir más lejos, en las relaciones por fonética he dicho “fabada”, y pensándolo ahora, es justo lo que voy a cenar.

4- Por causalidad natural o por conocimiento del mundo extralingüístico, al modo de que al pensar en humo lo relacionamos con el fuego. Este tipo de relación es sintagmática.

5- Por relaciones típicamente paradigmáticas. Aquí querría ir poco a poco:

5.1. La hiponimia. Esta relación enlaza un lexema que denota una clase y un lexema que denota la subclase. Es la relación tipo-ejemplar. El término más general se llama hiperónimo, y el más específico, hipónimo. Cuando dos términos comparten el mismo hiperónimo, son cohipónimos. Ejemplos de estas relaciones: “Milú-perro”, “perro y gato son mamíferos”. Algunas propiedades a destacar: 1) relación transitiva (Milú es un mamífero) y asimétrica (un perro es un mamífero pero un mamífero no es un perro). 2) la extensión del hiperónimo es mayor que la del hipónimo 3) la especificidad del hipónimo es mayor que la del hiperónimo, 4) A veces ciertas relaciones parecen hiponímicas y no lo son. Por ejemplo: que x sea un perro no implica que sea una mascota.

5.2. La meronimia. Esta relación enlaza dos unidades léxicas en la que una denota el todo y la otra una parte de este todo. El término que designa el todo se llama holónimo, y el que designa la parte, merónimo. Ejemplos: silla-pata, rebaño-oveja, etc. Algunas propiedades a destacar: 1) Es asimétrica (dedos < mano pero no al revés), presuntamente transitiva (dedos < mano < brazo, entonces ¿dedos son parte del brazo?). 2) Automeronimia: a veces, la parte y el todo comparten el mismo nombre (puerta: “lo encontramos detrás de la puerta”, “sacamos la puerta del marco”); 3) sus partes pueden estar claramente diferenciadas (taza-asa) o no (punta de la lengua); 4) sus partes pueden ser independientes (senado-senador) o dependientes (hombre-cabeza); 5) sus partes pueden tener una función diferenciada respecto al todo (teclado-ordenador) o no (rebaño-oveja); 6) hay partes que pueden ser necesarias (cara-boca) u opcionales (cara-bigote).7) La meronimia, según Winston y Cruse, cuenta con muchos tipos y subtipos. Hago una enumeración: grupo-miembro, objeto-componente, objeto-material, sustancia-componente, sustancia-porción, objeto-porción, zonas geográficas.

5.3. La relación de contraste. Esta relación enlaza por oposición de significado. Ejemplos: bueno-malo, grande-pequeño, alto-bajo. Encontramos diferentes tipos:

contrarios: tipo de contraste binario. Es la relación que se da entre palabras opuestas. Son estructuras bipolares, evaluables a partir de una norma. Ejemplos: grande-pequeño, caliente-frío. Algunas propiedades: 1) Las zonas intermedias a veces están lexicalizadas (caliente-templado-frío), 2) son relativos, se pueden aplicar a realidades muy diferentes con diferentes medidas (lápiz largo de 80 cm, cuerda corta de 1 m), 3) simétricas, 4) no pueden ser todos verdaderos.

complementarios: tipo de contraste binario. Son contraste disjuntos donde no hay término medio. Por ejemplo: vivo-muerto, soltero-casado. Algunas propiedades: 1) afirmar uno supone negar el otro, 2) no son graduables (*estás muy casado).

-inversos: tipo de contraste binario. Expresan una oposición entre dos unidades que se presuponen mutuamente. Describen la misma realidad desde dos puntos de vista. Ejemplos: padre-hijo, comprar-vender.

relaciones de contraste no binarios. Expresan una incompatibilidad. Escoger un elemento de un conjunto excluye el otro. Ejemplo: lunes, martes, miércoles

Cruse distingue: estructuras lineales bipolares y monopolares. Las primeras son aquellas que en los extremos se sitúan términos opuestos. Ejemplos: frío-templado-caliente-quemando. Algunas propiedades: simétricas y no transitivas. Las segundas son aquellas que expresan grados, etapas, medidas, rango, secuencias. Ejemplos: brisa-viento-tornado-huracán; bebé-niño-adolescente-adulto-vejez. Algunas propiedades: simétricas y transitivas.

5.4. La sinonimia. Es la relación de igualdad. Ejemplos: contento-alegre, mechero-encendedor. Es simétrica y transitiva. Tipos:

1) denotativa (o cognitiva) donde dos palabras se utilizan para denotar exactamente la misma entidad o tipo de identidad. Ejemplos: próximo-cercano, diferente-distinto. Algunas propiedades: a) son idénticos sintácticamente b) tiene unos valores de verdad equivalentes.

2) connotativa: cuando dos palabras tienen el mismo sentido. Esto es cuando no hay sentidos, registros, dialectos o distribuciones diferentes. Ejemplos de sinónimos NO connotativos: sucio-mierdoso, oculista-oftamólogo, niño-pequeño.

3) absoluta: cuando la sinonimia es denotativa y connotativa.

4) parcial: aquellas unidades que tienen un sentido con unas características semánticas centrales idénticas. Ejemplos: escoger-votar-elegir-optar.

5.5. Metáforas conceptuales. Es una relación de referencia indirecta entre dos términos que es cuando nos referimos a un entidad implicada a partir de otra entidad explicitada. La relación implica un proceso de figuración. Así, relacionamos “obstáculo” con “dificultad” porque un obstáculo es algo concreto algunas de cuyas características pueden proyectarse con lo que abstractamente llamamos “dificultad”.

 


[1] En el primer caso, aunque no necesariamente, hablamos de campos temáticos; en el segundo caso, de campos semánticos. En el primer caso, se estructura a partir de redes semánticas y se caracteriza por cubrir un área, dentro de un dominio de significación, de una palabra o grupo de palabras. Admite diferentes categorías sintácticas y utiliza relaciones tanto del tipo paradigmático como sintagmático. En el caso de los campos semánticos, hablamos de un conjunto de palabras de la misma categoría gramatical que se estructura jerárquica y linealmente. Las relaciones que se dan son del tipo paradigmático. Destacar la taxonomía, que es el resultado de establecer hiponimia (ver más abajo) entre un conjunto de vocabulario, y que es un tipo de campo semántico muy frecuente e importante en la producción lingüística pues, entre otras cosas, establece restricciones de selección y con la coordinación.

[2] Es interesante comprobar que hay diccionarios para casi cada una de los criterios que expongo: generales, bilingües, sinónimos/ antónimos, técnicos, históricos, dialectales, etimológicos, enciclopédicos, inversos, neologismos, frecuencias (corpus), etc.

[3] O los “modelos cognitivos idealizados” según Lakoff. Los prototipos son ideas centrales que ordenan nuestra mente. Alrededor de ellos ordenamos otras ideas menos centrales. Por ejemplo, si digo de pensar una fruta, probablemente tengamos como modelo cognitivo idealizado una manzana o una pera, pero raramente diremos uvas o piña. Lakoff, no obstante, diferencia dos tipos de prototipicidad: los significados individuales y los conjuntos de sentidos expresados por una forma. Así, de un modo similar a la metaentradas de Pustejovsky, determina unos esquemas superiores aplicados sobre sentidos de naturaleza cognitiva. Y es que para el autor siempre existe un conjunto de características comunes. Por ejemplo: Anillo como joya y cuerpo celeste. Según otro autor, Lavob, hay algunas pruebas de la existencia de los prototipos: el orden de adquisición, la facilidad en el aprendizaje, las respuestas más rápidas dada una categoría, los juegos de composición de palabras y el papel especial que juega el parámetro de la frecuencia.

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