Inmensidad

Respecto a los dioses, no tengo medios de saber si existen o no, ni cuál es su forma. Me lo impiden muchas cosas: la oscuridad de la cuestión y la brevedad de la vida humana”  Protágoras

“Inmensidad”, este es el concepto que en los últimos meses ha ido escurriéndose dentro de mí hasta lo más profundo. Ahora siento que nuevas palabras emergen como sondas exploradoras llenas de datos, como noticias de un lugar acabado de descubrir. Sinceramente, no había sentido nunca que el inconsciente pudiera extenderse hasta el infinito y que algo volviera de tan diferente tiempo y espacio.

Aprender a ser humano

monasterioTodo empezó con un retiro de una semana en un monasterio, en Poblet, a principios de Mayo de 2015, en la provincia de Tarragona, España. Una de las noches, cuando la estela del Sol todavía dejaba recordar el ocaso, agarré un par de mantas, mi mp3, cascos, libreta, bolígrafo, agua y algo de comida, dispuesto a mirar el cielo y escribir toda la noche. Así que salí de mi habitación y recorrí el largo de las murallas pedregosas. Llegué a uno de los torreones y subí por una estrechísima y oscura escalera de caracol llena de telarañas. Sólo veía lo que la linterna de mi móvil podía alumbrar. Subí hasta lo más alto, desde donde podía ver todo el monasterio: los patios, la viña, otros edificios, las montañas, el horizonte, el cielo… Hacía frío pero la baldosa del suelo conservaba el calor del día. Me acomodé lo mejor que pude, me puse la banda sonora de la película de Solaris y mis percepciones empezaron a tener también su propia banda sonora. La parte visual de la experiencia también era una obra maestra. Llevaba mucho tiempo sin ver un cielo así. 

venus luna júpiterLa situación me indujo a un estado emocional que nunca había tenido. Las presencias descendentes de la Luna, Venus y Júpiter, me dejaron catatónico, casi temblando de euforia. Sólo recordar siento que lo revivo… tantísimas estrellas, el polo norte, la Vía Láctea, las constelaciones, la inmensidad ante mí. Qué vértigo sentir que entre aquel infinito y yo no había nada que nos separara. Como humano no podía procesar todo aquello, aunque me sentía en íntimo e inmediato vínculo con la inmensidad, lo sobrehumano y lo divino. Me rendí, los ojos se me pusieron llorosos, no podía sostener algo así, no podía. Mis límites humanos se hicieron visibles, evidentes por sí mismos. Todas las dimensiones aparecieron a la vez, y aunque me vi en todas, solamente la dimensión mundana me devolvió la mirada. Esa noche pasaron cosas muy buenas dentro de mí. 

Mi realidad durante toda esa noche fue sentir que las estrellas me tocaban con su luz. Realmente creía que esas estrellas eran la luz de todo el universo. Sin embargo, semanas más tarde me enteré que no, que las estrellas que vemos están casi todas en nuestra Galaxia (a muy pocos años-luz de distancia, con excepciones como el cúmulo globular Omega Centauri). Es decir, casi todas las estrellas que vemos a ojo (unas 1.500 en el mejor de los casos) son estrellas residentes de nuestra misma Galaxia -la Vía Láctea- (la cual contiene 400.000 millones de estrellas y tiene un diámetro de 150.000 años-luz). 

Correspondencia entre la inmensidad de afuera y de adentro

En todo el Universo conocido hay una jerarquía de centros gravitatorios que organizan, junto a la materia y energía oscura, toda la materia conocida. Por ejemplo, casi todas las estrellas giran entorno a un núcleo de gravedad, y así se reúnen tantísimas estrellas formando galaxias. Es consabido que nuestra estrella -el Sol- gira entorno al bulbo de la Vía Láctea donde se encuentra como eje galáctico un agujero negro supermasivo. Si nos vamos a la Tierra, pasa lo mismo: la Tierra gira entorno al Sol y no directamente alrededor del centro de la galaxia. A pesar de todos estos giros, hay una jerarquía:vía láctea sol tierra luna

Aunque vivimos como si fuéramos el centro del Universo, la realidad es que nos movemos en tirabuzón siguiendo una compleja serie de movimientos giratorios generadores de movimientos orbitales, brazos galácticos y filamentos intergalácticos.escalas

De repente, durante la noche, después de un tiempo que no percibí, intuí la presencia del universo interconectado y estructurado de la misma manera que lo estaba dentro de mí. Sentía que veía mis neuronas, y esa idea se hizo evidente.neuronas estrellas

Como es arriba es abajo, tal como está estructurado arriba tal está estructurado aquí abajo, y no solamente en nuestro sistema nervioso, sino en la vida en la Tierra, en su grandiosa complejidad, repleta de vida, organismos, climas y ciclos atmosféricos. Fue sorprendente para mí tomar consciencia de que aquí en la Tierra los humanos somos en sí toda una inmensidad. Reflexiono si todas esas estrellas pobladoras del espacio cósmico, si toda esa inmensidad estelar, tuviera algo que envidiar a la inmensidad que hay dentro de mí.

Por un lado, encontramos la inmensidad micro (micromundana), reflejada en la cantidad de átomos y células… La complejidad del cuerpo del ser humano es absolutamente abrumadora pues es una estructura ordenada que viene marcada por 1) la cantidad y diversidad de células (50.000.000.000.000 células y una extensa lista de cientos de tipos), 2) la cantidad y diversidad de estructuras atómicas que la conforman (1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 átomos y gran parte de la tabla periódica), y 3) la diversidad de proporción de los elementos químicos (65% el Oxígeno, 19,37% el Carbono, 5% el Hidrógeno, etc.).

Por otro lado, encontramos la inmensidad que ya habíamos visto, la inmensidad macro (macromundana), reflejada en la cantidad de planetas, estrellas y galaxias… 

El isomorfismo -la misma forma- entre la estructura del organismo humano y la estructura de universo, me hace ver cada vez más claro que somos un fractal del universo. Repetimos dentro de nosotros la estructura de afuera. Y no solamente cada individuo es un fractal, sino que lo es también toda la humanidad como conjunto que gira alrededor de determinados centros de gravedad marcados por los actos de pioneros, líderes y grupos.

Lo que más me fascina es admirar cómo el hombre contiene tanta inmensidad en su interior como en todo el universo observable. Y ello me hace sentir “a la altura”, digno para observar el cielo con la cabeza bien alta. Hasta entonces lo miraba como por la mirilla, avergonzado por una especie de pecado original. Agachaba la cabeza cuando sentía que el cielo clavaba su mirada en mí, imposibilitando una sana relación con el infinito, o así lo sentía yo.

Misterio y escalas de existencia

nebulosa

Dado que a la inmensidad le es inherente la existencia del misterio, y dado que la infinita singularidad humana no es la única, pienso que nuestra existencia no es nada especial. Creo probable que detrás de todas esas nebulosas se escondan grandes seres que nos ven como células. No obstante, es probable que nosotros seamos las nebulosas de nuestras células, un bello y enigmático espectáculo.

Igual que como humano no puedo procesar la inmensidad del universo y estoy humanamente vetado a comprenderlo, así mis células viven estoicamente con la realidad que las trasciende. Y es una cuestión no sólo de tamaño, sino de tiempo. Rodney Collins, en “El desarrollo de la luz”, muestra una correspondencia entre seres de diferentes dimensiones, sus escalas de existencia y ciclos de vida: el desarrollo de la luz

No podemos pretender comprender la complejidad de algo que tiene otro tiempo, de entender la cantidad de significados potenciales que pudiera conllevar su existencia en su dimensión y en sus relaciones con el entorno, sólo significativas en su escala de tiempo y espacio. ¿De verdad que lo que vemos del Sol es toda la complejidad que es? En realidad no, sabemos que sufrirá diversas transformaciones y que después de convertiste en una estrella gigante roja quedará como enana blanca hasta enfriarse y apagarse:ciclo vital sol

Se parece mucho a los ciclos de aquí… Aquí las cosas nacen, se desarrollan hasta culminar y luego, según cómo haya sido esta culminación (definida por el proceso de crecimiento), uno crea y produce nuevas cosas que antes no había, y acontecen diferentes desenlaces.

Somos estrellas, sus homólogos en nuestra escala de existencia. También nacemos por el amor de la gravedad, también tenemos reacciones termonucleares que sostienen nuestra luz, nuestra grandeza de espíritu. ¡Tengamos autoestima! La estrella no llora porque haya trillones de estrellas como ella (o más grandes), es consciente de una grandeza que nosotros no pondríamos en duda…  Lo mismo con nosotros. Ninguna de nuestras células dudaría de nuestra grandeza. ¿Y es que qué sentido tendría que nuestra estrella se sintiera pequeña al tomar consciencia de estar girando entorno al agujero negro supermasivo reinante de nuestra galaxia llamada Sagittarius A (con 4,3 millones de veces la masa solar)? ¿Por qué infravalorarse al descubrir que nuestra propia galaxia parece estar girando a su vez alrededor de un centro de gravedad supermasivo (de 10.000.000.000 millones de veces la masa solar) llamado el Gran Atractor, centro del Supercúmulo llamado Laniakea, con más de 100.000 galaxias:laniakea

Igual que lo mundano pone al hombre en su centro, la estrella no llora sino que celebra existir y reinar sobre su reinado estelar, su estructura gravitatoria, su inmensa e infinita complejidad. Ese es su mundo, esa es la dimensión que da sentido a su existencia.

Fractalidad, singularidad y humanidad

La existencia parecería seguir una fractalidad de inmensidades ascendente (a lo macro) y descendente (a lo micro), donde todo parecería estirarse en ambos extremos, creando puntos de inflexión, puntos de encuentro, discretos cortes donde concretarse puros puntos de luz, puntos que separan el más profundo adentro y afuera.

Observable_universe_logarithmic_illustrationSomos un punto de luz, un fenómeno emergente en medio de la infinitud y eternidad. Y es que nosotros, para nosotros, somos el punto de luz que lo mueve todo, que lo hace girar todo. Somos el fractal de un centro, un punto que gira y hace girarlo todo, que lo pone en marcha todo… creando una esfera y todo un ciclo de formas.

No creo que seamos inferiores ni superiores a un ser que no seamos nosotros mismos. Somos la justa medida del ser humano, somos aquello que puede realizarnos. Es igual ir abajo que arriba, la jerarquía de la existencia es una tramposa e ilusoria trama de fractales que parecía prometer algo mejor a nuestra simple existencia. Pero no.

Prometo que durante aquella larga noche no pude escribir ni racionalizar ninguna de estas cosas. El impacto de su presencia me dejó verdaderamente catatónico, hiperestimulado por la infinita información que significaba esa experiencia. No tengo ni idea de cómo estructurar toda esta información, ni pretendo presumir de la información que manejo. Es todo Wikipedia. Para lo que quiero transmitir no son necesarias las etiquetas ni la precisión matemática. Me limito a expresar mi maravilla por una inefable realidad que no puedo comprender y que me devuelve a mi sitio: al amor propio, a la humildad que supone ajustar las propias expectativas a las posibilidades de lo humano.

Recopilación de datos para sentir el infinito
datosdistancias universodistancia universo distancias universosmasa gravedad masa universo historia universo humanidad tierra tiempo de vida tiempo de vida

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One thought on “Inmensidad

  1. Fa quasi 10 anys vaig començar a pensar sobre aquest tema, i tot i que en aquell moment no tenia cap mena de concepte sobre filosofía, astronomía o psicología… vaig fer com un bateig de la meva idea com una “Teoría de Cercles Concèntrics” on bàsicament, deia amb poques paraules i poc concretes això que has explicat tu, ho trobo molt interessant. Una abraçada Aleix

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