Evolución humana: desarrollo del lenguaje metafórico y control de instintos

La sofisticación o redimensionalidad de las necesidades humanas (más info aquí) sofisticaron la propia conducta humana así como su morfología cerebral. Dichas nuevas exigencias provenían de la cultura y fueron las responsables del surgimiento del lenguaje y el control de los propios instintos.

Lenguaje metafórico

Sobre el lenguaje hay hallazgos importantes que constatan su aparición en tiempos primigenios de la evolución humana. Esto se ha mostrado en el desarrollo de la área de Broca y Wernicke visto en las cavidades craneales de los fósiles (más info aquí). El desarrollo del pensamiento simbólico representaba el desarrollo de la capacidad abstractiva la cual es condición de posibilidad para la producción de conceptos (más info aquí).

Evidentemente, en un principio cabe suponer que nuestros ancestros no poseían la finura para diferenciar diferentes niveles de abstracción y que no eran conscientes de la naturaleza del propio lenguaje y, por lo tanto, podemos afirmar que su inmadurez simbólica se reflejó en su forma de modelar la vida. La religión y el mito se presentan así como el fruto de un estadio primero de confusión epistemológica. Incluso hoy en día, aunque guardando las distancias, nos cuesta movernos ágilmente por los diferentes niveles de abstracción. Y es que una de las reflexiones que marcará la diferencia en ulteriores reflexiones de este blog es que todavía arrastramos el pensamiento simbólico más primitivo: el metafórico.

El uso de metáforas (para más info aquí) muestra perfectamente la capacidad abstractiva y la confusión epistemológica. Pongamos como ejemplo la metáfora “aquel argumento fue su derrota”. Dicho sintéticamente, estamos relacionando dominios diferentes, a saber: el de la argumentación y el de la guerra.

Entre ambos dominios se establecen relaciones constantemente. Otro ejemplo: “Ataqué a mi adversario con todo lo que sabía sobre el tema”.

Las metáforas conforman una parte importante del lenguaje convencional y define un modo de procesar la información que son la base del lenguaje y del razonamiento. De hecho, las metáforas se utilizan para expresar conceptos complejos a partir de significados básicos. Por ejemplo, para explicar el difícil concepto de onda electromagnética puedo utilizar la metáfora de las ondas creadas por una piedra al caer en un estanque en reposo.

La capacidad abstractiva en las metáforas se muestra por el hecho de que para establecer una relación entre dos dominios es necesario ir a un nivel superior (más abstracto) donde “debatir” y “guerrear” compartan las propiedades relevantes en el caso tratado.

La confusión epistemológica se muestra por el hecho de que se están confundiendo dominios que están separados de la misma forma que las ondas electromagnéticas y las ondas del agua en el estanque pertenecen a dominios diferentes.[1]

Así pues, antes de seguir, podemos sacar algunas conclusiones:

  • El lenguaje metafórico está completamente integrado en nuestro modo de pensar y comprender el mundo.
  • Las teorías científicas, en una primera aproximación al problema, podrían estar afectadas de dicho lenguaje.
  • Las estructuras conceptuales implícitas en un lenguaje altamente convencional serían un condicionante problemático para el científico que pretendiera romper con su paradigma.
  • Algunas disciplinas científicas serán más susceptibles de lo anterior. Sobretodo las menos matematizables como la psicología.
  • Algunas disciplinas precientíficas podrían ser víctimas de la confusión epistemológica del pensar metafórico. Así, sus modelos teóricos, por falta de determinadas habilidades analíticas, incurrirían en errores conceptuales importantes o, simplemente, carecerían de estructuras conceptuales que mediaran conceptos de altísimo nivel y enunciados observacionales.

Control de instintos

Aunque no es lo frecuente, el lenguaje puede llegar a relacionar dos impulsos no límbicos, es decir, puede relacionar impulsos carentes de emociones. Esta característica, seguramente impulsada tanto por el propio lenguaje como por el tipo de actividades que hicieron necesario el desarrollo del lenguaje (p.e. el mantenimiento del fuego), nos lleva a la habilidad propiamente humana de control de los propios instintos. Esta habilidad, en palabras de Daniel Turbón:

“Puede, incluso, ir contra ellos, puesto que nuestro pensamiento simbólico no está necesariamente asociado a emociones, con la adecuada mentalización, o bien planeando estrategias de no retorno (por ejemplo, la anorexia, tirarse al vacío). El ser humano es capaz de suicidarse, incluso lentamente (huelga de hambre), o de abstenerse de sexo, nada de lo cual no se da en el mundo animal. Esta es una de las mejores pruebas de que existe una “libertad humana”, base de nuestro comportamiento”

La cuestión de la libertad será crucial para ulteriores posts puesto que una de mis tesis será que la objetividad es posible cuando ponemos en práctica esta libertad o, como prefiero decirlo, cuando nos liberamos de los condicionantes contraproducentes.

Así pues, la misma estructura de la sociedad humana, como el modelo de familia nuclear, impuso la práctica del autocontrol. Los intereses personales y los intereses del grupo tuvieron que ir a la par dada la gran complejidad de situaciones que más tarde, en la actualidad, exigirían tambien autocontrol (semáforos, burocracia, protocolos, salas de espera, etc.).


[1] Para más información ver “Métáforas de la vida cotidiana” de George Lakoff, Mark Johnson, Ed. Cátedra, Madrid, 2001.

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