Todo pasa por algo pero no por ti o para ti

Todo pasa por algo pero no por ti o para ti.

Pocas cosas me parecen más egocéntricas que esta idea New Age tan extendida de que todo lo que nos ocurre guarda SIEMPRE un sentido para nosotros. Como si todas las partes del universo tuvieran que relacionarse de forma significativa, como si todo lo que nos pasara -o todo con lo que coincidiéramos en espacio y tiempo- tuviera que guardar alguna razón oculta y trascendente. No, al universo le somos indiferentes o, al menos, no hay evidencia para pensar lo contrario. La estadística inferencial permite saber si dos variables guardan realmente relación o no. Repito: o no. Podríamos abrirnos a formas de relación más allá de la significancia estadística pero no entiendo cómo podríamos justificarlo si no es a base de sesgos, dogma o fe.

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Una espiritualidad integrada al cuerpo, la mente, el ego y la sociedad

¿Qué nos lleva al saber más completo? ¿Cuál sería el sueño del filósofo? Yo diría que integrar todos los conocimientos. ¿y qué consecuencias tendría una actitud integradora en la forma de entender lo espiritual? A mi entender: también integrar lo espiritual con el resto de dimensiones de lo humano. Este vídeo recoge algunas de las reflexiones que estos días he tenido en el monasterio de Poblet. He intentado capturar la extrema belleza que se respira en sus claustros, exteriores y rincones. Exceptuando los vídeos, todas las imágenes han sido creadas por mí con Inteligencia artificial (DALL·E 2).

¿Existe lo que no se percibe?

Existe una corriente de pensamiento que defiende la idea de que algo que no es percibido por una consciencia no existe. Esta idea ha sido reforzada en las últimas décadas gracias a malentendidos sobre la mecánica cuántica, la cual en ningún caso revela que un observador tiene el poder de alterar lo observado.

Mi hija, de casi 2 años, a menudo juega con nosotros tapándose los ojos y diciendo “No ta Fia” (“no está Sofia”). No obstante, desde hace bastante tiempo ya sabe que si algo no lo está viendo sigue existiendo. Esto ha sido por haber alcanzado cierto hito evolutivo, llamado la “permanencia del objeto”, y que es algo que a los pocos meses se va integrando.

Volviendo a esta corriente de pensamiento que parece rechazar la existencia fuera del observador y de la percepción, parecería que estas personas no han madurado del todo y se han quedado en una etapa egocéntrica en la que el mundo es una extensión de sí mismos (de su percepción).

Y es ahora donde me pregunto: ¿qué otras ideas o sistemas filosóficos podrían tener su base en la inmadurez?

Hay muchos sistemas filosóficos que se erigieron sobre conocimientos que fueron después evidenciados como falsos o incompletos (lo cual es normal porque vamos descubriendo cómo es el mundo). Los filósofos más influyentes aprovecharon el conocimiento más actualizado de la humanidad y así representaron diferentes paradigmas de pensamiento. Siguiendo los razonamientos de Ken Wilber, considero que la humanidad ha ido madurando. En la actualidad, los individuos podemos estar menos o más allá de la madurez paradigmática de la humanidad, y ello es lo que refleja estos sistemas filosóficos casi regresivos, o bien normativos o bien más vanguardistas.

Para ser justos, se podría plantear que la reflexión (de que lo existente requiere de percepción) nada tuviera que ver con haber madurado o no en el sentido que decía. Se puede llegar a una misma conclusión desde diversos caminos. Así pues, podríamos no despreciar dicha reflexión y entrar en su juego y hacernos preguntas como ¿y si hubiera un ser consciente global que asegurara la existencia de todo?

VALORES DICOTÓMICOS Y MULTIPLICADORES

Los valores reflejan aquello que es importante para nosotros.

Por un lado, si valoramos mucho X implícitamente estamos desvalorando a Y, el cual concebimos como su contrario. Por ejemplo, si valoro mucho la comida saludable, este valor lleva implícito mi poco aprecio a la comida rápida.

Así pues, estaríamos ante valores que excluirían y podríamos llamarlos ‘valores dicotómicos o polares’ (afirmarlos supone negar a otros).

Por otro lado, si valoramos X también podemos valorar a Y, su contrario (no necesariamente en el mismo momento y lugar). Por ejemplo, puedo valorar la comida saludable (p.e. por el valor de cuidar mi cuerpo) pero también la comida rápida (p.e. por el valor del placer, la comodidad y el precio).

En este caso el valor no excluiría sino que incluiría, y podríamos llamar a estos valores ‘multiplicadores’ (afirmarlos nos abre un multiverso ante nosotros).

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Todo no está directamente conectado con todo

No todo lo que sucede es una casualidad significativa, un fenómeno de sincronicidad que revela algo de nosotros, una experiencia que trae aprendizaje. Este tipo de principios espirituales, si son generalizados y tomados como verdad absoluta, pueden ser luego base para hacer afirmaciones que requerirían mucha más prudencia. He tenido clientes que me contaban que sus terapeutas y/o astrólogos les hacían responsables por haber sufrido abusos sexuales o por haber sido injustamente despedidos. Las sincronías existen, de eso estoy bastante seguro, pero no creo que sea una ley que excluya la pura casualidad fruto del azar. Pero de negarse el azar debido a sobrevalorar este misterioso fenómeno, ello nos llevaría a la culpabilización tóxica y al egocentrismo espiritual de tomar al sujeto como centro del universo.

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Las 5 fases del conocimiento

Las 5 fases del conocimiento:

(1) LA CIMA DE LA SOBERBIA 🌋 Existe un fenómeno mental muy interesante que es el Efecto Dunning-Kruger en el cual personas con conocimientos muy bajos tienen un sentimiento de superioridad respecto a sus propios conocimientos. Es la soberbia del novato, como cuando alguien se hace rico en poco tiempo y se convierte en un nuevo rico. Este sesgo es especialmente observable en personas que acaban de iniciarse en el ámbito del autoconocimiento, la política o la filosofía. Y es que hay algo peor que los nuevos ricos y son los nuevos despiertos. Todavía recuerdo mi actitud cuando llegué a la conclusión de que no vivíamos en una verdadera democracia o que la astrología era una ciencia. Atrevida ignorancia. Y por cierto, nadie es capaz de reconocerse en esta fase.

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Tipos de verdad

La verdad, simplificando, es aquello que decimos/pensamos y que coincide con la realidad

Encontraríamos varias características entorno a ésta: puede ser objetiva/absoluta o subjetiva/relativa; fruto o no de un cuidado proceso de control; puede referir o no a algo que puede ser medido; o ser o no comprobada tanto su verdad como falsedad.

El cuadro reflejaría 4 tipos de verdad:

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Beneficios de saber decir «no lo sé»

Confucio decía: «Saber que se sabe lo que se sabe y y lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber». No hay camino más seguro hacia el saber que el reconocer no saber algo. Esto permite saber dónde poner foco para acabar sabiendo (cada vez más) y evita llenar el hueco del no saber con cualquier basura con pretensión de certeza. Y es que no hay peor manera de abocarse a la ignorancia que ser incapaz de sostener el no saber.

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