Celos patológicos y naturales

Aunque me da vergüenza admitirlo, durante toda mi vida he tenido delirios del tipo celotípico. Eso significa que puedo tener la perturbadora certeza de que mi pareja me ha sido infiel (no siéndolo). Cuando soy celoso patológico pierdo toda la flexibilidad mental, dejo de dudar, me dejo llevar por horribles imágenes en mi cabeza y extrema ansiedad.

Es consabido que la imagen de una infidelidad despierta miedos e impulsos irracionales muy (auto)destructivos y no es de extrañar que los celos sean una de las primeras causas de rupturas de pareja, suicidio y violencia verbal y física. Subestimar o simplificar con moralidad barata este fenómeno es una irresponsabilidad.

Creo que los delirios (esos pensamientos de certeza) se combaten con educación emocional, terapia y reflexionando sobre cómo pensamos. Me va bien entrenar la duda, no olvidar que llego a una conclusión porque hago un proceso mental. Lo de menos es el delirio como producto… importa el proceso. Esto también lo trato entrando en contacto con mis demonios, leyendo sobre infidelidades, conversando sobre el tema, viendo películas…

De todos modos, existen los celos naturales que no son patológicos. No son agradables pero son naturales, tienen una función evolutiva que es alertarnos de una amenaza contra algo valioso.

Imagina que observas a una persona muy atractiva (por lo que sea) coqueteando con tu pareja. Lo más seguro es que sentirías celos, es algo instintivo. Podrás decir que si confías en tu pareja no habrán celos y me parece superbien pero siempre hay situaciones que pueden pillarnos con las defensas bajadas o en medio de una situación sentimental con la pareja un poco más delicada o en crisis. Tenemos derecho a la vulnerabilidad personal y a la vulnerabilidad de la pareja y ahí emergen emociones como los celos. Además, es un hecho que en relaciones aparentemente fuertes la aparición de alguien «mejor» puede desestabilizar (incluso romper) la relación así que los celos permiten prevenir y defender la relación. Sé que no suena muy ideal pero las relaciones son imperfectas, igual que los humanos.

El humor EN LA TERAPIA PSICOLÓGICA

Hoy hablamos de un tema muy serio: del humor. Hablamos del chiste, de la risa, del orgasmo del alma, de las cosquillas, de la risa tonta…

En esta serie de dos vídeos, el psicólogo y filósofo Eduard Molinet y yo, recorremos los diferentes estilos humorísticos con el fin de reflexionar sobre los mecanismos detrás de lo tronchante: humor absurdo, humor negro, juegos de palabras, memes, lo satírico, etc. ¿Qué tienen en común?

Durante este recorrido, sobre todo, analizaremos el enorme impacto positivo que tiene el humor para todo tipos de problemas emocionales y mentales: de qué manera ayuda a relativizar, descargar tensiones y otros interesantes beneficios. También reflexionamos sobre los límites del humor, la relación de la sociedad con la ofensa y mucho más.

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Todo pasa por algo pero no por ti o para ti

Todo pasa por algo pero no por ti o para ti.

Pocas cosas me parecen más egocéntricas que esta idea New Age tan extendida de que todo lo que nos ocurre guarda SIEMPRE un sentido para nosotros. Como si todas las partes del universo tuvieran que relacionarse de forma significativa, como si todo lo que nos pasara -o todo con lo que coincidiéramos en espacio y tiempo- tuviera que guardar alguna razón oculta y trascendente. No, al universo le somos indiferentes o, al menos, no hay evidencia para pensar lo contrario. La estadística inferencial permite saber si dos variables guardan realmente relación o no. Repito: o no. Podríamos abrirnos a formas de relación más allá de la significancia estadística pero no entiendo cómo podríamos justificarlo si no es a base de sesgos, dogma o fe.

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Evitación terapéutica

A veces escucho personas que dicen que la terapia no les ayudó con su ansiedad, ataques de pánico, depresión, etc. Hacen una crítica general a la psicología o a algunos enfoques, como si fueran inútiles. Sin embargo, me suele extrañar que el tratamiento no les haya funcionado pues son problemáticas muy estudiadas en el terreno clínico y la eficacia de los tratamientos es alta.

Por ejemplo, en el caso de una persona cercana me percataba que no acabó nunca ningún tratamiento. Simplemente dejaba de ir porque lo pasaba mal. Su mejor opción han sido siempre los psicofármacos. Sé que muchos pensaréis que eso es un parche y yo también lo creo. El tema para mí es que esto muestra dos problemas estructurales en el conocimiento general de lo psicológico:

1) el poco respeto y credibilidad que tiene la psicología a pesar de la evidencia acumulada. Si esta persona hubiera estado en un médico con un problema físico ordinario y el profesional le hubiera propuesto un tratamiento de, digamos, 10 sesiones, esta persona hubiera comprendido que era crucial dichas 10 sesiones. Interrumpir el tratamiento sería una irresponsabilidad. Pero con un psicólogo… qué sabrá… o qué lento es.. o…

2) la aversión y evitación del dolor. Es una condición básica en el tratamiento de todo tipo de problemas. Se esperan tratamientos que hagan efecto mientras estamos sedados por analgésicos. No niego que se puedan hacer uso de ciertos fármacos para acompañar la terapia pero hay que asumir cierto grado de incomodidad, estrés y emociones negativas durante los procesos profundos. Por ejemplo, en el caso de los ataques de pánico, difícil será hacer algo al respecto si uno no se expone (de forma trabajada) a situaciones que suelen amenazar dichos ataques.

En fin, mucho por divulgar al respecto.

¿Qué otros motivos se te ocurren que podrían explicar el rechazo a la terapia? ¿Qué crees que genera esa percepción de tiempo perdido?

¿Te gustan las drogas?

¿Te gustan las drogas? ¿Son tu pasión? ¿tu vida? Pues tú eres tonto.

ADVERTENCIA: 1) me refiero a excesos destructivos de drogas duras que tienen secuelas muy graves, 2) es un post emocional (hecho desde la tristeza y la rabia)

Las drogas son un puto atajo a tu felicidad, o peor, una ilusión de felicidad que juzgamos paradisíaca pero que pronto se descubre como infierno. Las drogas nos hacen caer en la mentira de la química del cerebro, la mentira de que lo psicológico está en el cerebro. Pero no, la vida psicológica está en lo que hacemos, pensamos y sentimos respecto al mundo. La vida está en establecer vínculos entre nosotros y el mundo. Pero las drogas nos hacen creer que nuestra relación con el mundo ya es muy profunda y sagrada pero no. Apesta. Con las drogas caemos en la ilusión de creer estar explorando lo profundo de nosotros y de la vida, pero no. Es pura satisfacción por una experiencia vacía, es experiencia de recompensa sin recompensa. Es como que te den un premio sin haber hecho el huevo, es como un inútil recibiendo un Nobel.

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VALORES DICOTÓMICOS Y MULTIPLICADORES

Los valores reflejan aquello que es importante para nosotros.

Por un lado, si valoramos mucho X implícitamente estamos desvalorando a Y, el cual concebimos como su contrario. Por ejemplo, si valoro mucho la comida saludable, este valor lleva implícito mi poco aprecio a la comida rápida.

Así pues, estaríamos ante valores que excluirían y podríamos llamarlos ‘valores dicotómicos o polares’ (afirmarlos supone negar a otros).

Por otro lado, si valoramos X también podemos valorar a Y, su contrario (no necesariamente en el mismo momento y lugar). Por ejemplo, puedo valorar la comida saludable (p.e. por el valor de cuidar mi cuerpo) pero también la comida rápida (p.e. por el valor del placer, la comodidad y el precio).

En este caso el valor no excluiría sino que incluiría, y podríamos llamar a estos valores ‘multiplicadores’ (afirmarlos nos abre un multiverso ante nosotros).

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El impacto psicológico de la pandemia

Restricciones, confinamiento, crisis económica, miedo, estrés, aislamiento, conflictos domésticos, incertidumbre, calles desérticas, la amenaza de una nueva enfermedad mortal, frustración… ¿Cómo nos ha afectado psicológicamente todo ello? La situación que hemos vivido en el último año y medio ha tenido un fuerte impacto en nuestras vidas, y es que no ha sido fácil.

Sobre todo ello hablamos en un vídeo el psicólogo y amigo Román Morales y yo.

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la soledad

Durante la mayor parte de mi vida me he sentido completamente solo. Ayer encontraba una libreta de pensamientos de cuando era adolescente y decía:

«Canto para sentir una voz que me acompaña
en esta travesía de perdición y pena
Quiero que calle este silencio
Esta oscuridad opaca que me angustia y me mata»

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