Comunicación en el Congreso de Filosofía y Universidad sobre la situación pública de la Filosofía

Escrito congreso Filosofía y Universidad <– clicka aquí para descargarlo en pdf

Responsables de la comunicación: Albert Solé Soler, Laura Font Gomez, Lara Carapeto Pacheco, Pol Creuheras Borda y Aleix Mercadé Falomir.

Presentación contenido: El objetivo de nuestra comunicación es demostrar, de una forma muy resumida y visual, que la formación universitaria española en Filosofía prescinde en gran parte de las fuentes primeras y que ello tiene consecuencias negativas desde el punto de vista de la relevancia pública. Y es que estudiamos interpretaciones del mundo sin ir al mundo concreto del que partieron los filósofos y del que extrajeron sus teorías. Ciertamente, en nuestra enseñanza se omite el aprendizaje de conocimientos y habilidades para estudiar el mundo concreto.

Daremos razón, a partir de la historia, de por qué hemos llegado a ser expertos opinólogos sin bases sólidas; mostraremos las relaciones entre diferentes corrientes de pensamiento y su representación en el mundo contemporáneo; constataremos que los filósofos que han sido relevantes tenían formación en otras disciplinas; explicaremos cómo se refleja esto en nuestro Plan de Estudios, en el próximo nuevo Plan de Estudios, en el tipo de investigaciones de doctorado que nuestra Facultad produce y en el tipo de revistas existentes de Filosofía en España.

Además, mostraremos las consecuencias negativas que tiene esto aportando datos, a partir del Libro Blanco y otras fuentes, sobre la realidad laboral de los licenciados en Filosofía.

En contraste a todo esto, mostraremos que hay otros países que estructuran su formación en Filosofía atendiendo a la formación interdisciplinar; que en otros países la filosofía no tiene el papel marginal que tiene en nuestro país; que en España se ha tomado conciencia de este problema y que hay una incipiente voluntad de cambio; etc.

A pesar de la gran cantidad de información que hemos tenido que gestionar, nuestra comunicación presentará toda esta información de una forma sintética y lo más clara posible

Los diez principales problemas filosóficos que le esperan al siglo XXI

Según el excelente blog/programa radial de filosofía en inglés: Philosophy Talk. La lista es la siguiente, traducida por mí:

10.  Encontrar una nueva base para sensibilidades y valores comunes.

9. Encontrar una nueva base para la identificación social.

8. El problema mente-cuerpo

7. ¿Puede la libertad sobrevivir la embestida de la ciencia?

6. Información y desinformación en la era de la información.

5. Propiedad intelectual, en la era de la cultura “re-mix”.

4. Nuevos modelos de toma de decisiones y racionalidad colectiva.

3. ¿Qué es una persona?

2.  Los humanos y el medio ambiente.

1. Justicia Global.

La versión completa y en inglés la pueden encontrar aquí.

La filosofía hacia el siglo XXI.

Personalmente, me parece que el problema número dos no es de índole filosófica (al igual que un par más), sino de aplicación política y social. Pues, incluso si asumimos que el medio ambiente no es más que una herramienta del hombre, ¿acaso no nos dice el sentido común de supervivencia que debemos cuidar igual esta “herramienta” para seguir usándola, y más incluso si nuestra existencia depende de ella? Que un sector ignorante de la población se niegue a aceptar la evidencia es algo que no le concierne a la filosofía como un problema, pues es el mismo caso con los que se niegan a aceptar la teoría de la evolución. No se puede argumentar filosóficamente con alguien que no presenta argumentos reales.

En todo caso, la idea de la propuesta me parece genial e inicia el debate en un gran número de áreas.

Autor: Zimmerman

Superestructuras. Inauguración del hotel Atlantis Palm en Dubai

A principios de este mes se inauguró el lujoso hotel en Dubai, el Atlantis, en la gran Palmera creada artificialmente mar adentro, frente a la costa de la ciudad. Se trata de uno de los hoteles más glamurosos y caros del mundo, catalogado con 7 estrellas, que se dice pronto. Las habitaciones rondan una media de 2.000€ la noche, nada en los tiempos de crisi que corren últimamente…

La Palmera gigante creada adrede frente la costa de la ciudad de Dubai es una obra majestuosa creada íntegramente por el hombre. Hace aproximadamente un año, vi un reportaje en el canal Discovery Channel en el cual explicaban su creación.  Si os interesa aquí tenéis dicho programa, muy interesante, por cierto.

Qué decir del hotel y de su inauguración. Gente guapa y con pasta por doquier, un castillo de fuegos artificiales a lo grande y una actuación de la cantante australiana Kylie Minogue. Casi nada.

Autor: Uri (http://www.adartcat.com)

Filosofía pública: el perfil profesional del futuro filósofo psicologista

Las personas[1], junto a los entornos socio-técnico-culturales, son otro elemento ineludible en la resolución de lo que es la cultura y son, desde otra perspectiva, otro de los principales objetos de estudio de la filosofía[2]. Por ejemplo, uno de los factores determinantes para que una de estas personas tenga mayor o menor repercusión es lo que Randall Collins llama energía emocional. De este factor depende el grado de motivación, de confianza, de ilusión por compartir y dar a conocer su trabajo, de interés por establecer nuevos y mejores contactos, etc; rasgos que propician el posicionamiento en los puntos céntricos de las redes sociales de verdadera repercusión.[3]

La cantidad de factores que determinan que un individuo pueda llegar a ser una persona competente y reconocida como tal, involucra tanto cuestiones de actitud –como la curiosidad, la prudencia, el entusiasmo, la creatividad[4], la valentía, la elocuencia, etc.- como capacidades cognitivas -como la buena memoria, la intuición, la percepción, la capacidad de análisis y de síntesis, la gestión de emociones, etc.-. Luego, la cantidad y calidad del capital cultural que cada uno tenga dependerá en gran medida de estos factores. Psicólogos de gran prestigio académico como Richard Wiseman trabajan en estas cuestiones y además se ocupan de desmantelar todo tipo de mitos en los que mucha gente cree y que no siempre favorecen el éxito personal y profesional sino todo lo contrario.

En este contexto, paralelamente y en simbiosis con los estudios en CTS[5], la filosofía, en relación interdisciplinar con la psicología –como ocurre en algunas universidades del Reino Unido con los títulos de Bachelor of Arts mixtos (Joint Honours)-, encuentra en las personas otro gran objeto de estudio y otra oportunidad para tener verdadera relevancia pública. Investigar y asistir a las personas a conseguir estas actitudes y estas capacidades se presenta como esta nueva oportunidad. Disciplinas propias de la filosofía se presentan aquí en toda su autonomía como son el caso de la Epistemología, entendida ésta no sólo en el ámbito científico sino en cualquier ámbito del conocimiento y orientado a identificar diferentes tipos de conocimientos, sus presupuestos y fundamentos, sus límites, sus errores, etc; y la Ética, entendida ésta como disciplina que analiza e identifica los valores, las doctrinas, las creencias, los fines e ideas que mueven tanto a los individuos como a los grupos sociales. Tales disciplinas, propiamente filosóficas, y en relación interdisciplinar con la psicología, la antropología, la pedagogía, la sociología, etc., ofrecen una especialización para el filósofo que de hacerse con el rigor metódico y la inteligencia que correspondiese, podría ofrecer al filósofo otro perfil profesional de gran relevancia pública.


[1] Un sistema cultural, según el modelo tecnográfico, está compuesto de agentes y prácticas en el contexto de un entramado de entornos socio-técnico-culturales que tienen correspondencia con los diversos conjuntos de técnicas (materiales, simbólicas, organizativas y del bioentorno), artefactos y recursos que determinan dichas prácticas. Luego, la cultura es la unión del conjunto de sistemas culturales, unión donde abundan las intersecciones entre sistemas. Manuel Medina, “Tecnociencia, Sociedad y Cultura digital. Tecnografía de Ciencia, Tecnología, Cultura y Política”. Universidad de Barcelona. Center for Research in e-Society. http://www.cere-s.org/

[2] La mente, la psique, el entendimiento, la comunicación, el lenguaje, la moral, la subjetividad, los sentimientos, etc. Son temas de la filosofía que pertenecen a la dimensión íntima de la persona. Todas estas cuestiones son preguntas que muchas personas necesitan atender y que aunque sean cuestiones que nacen de lo que resulta de las técnicas, no son reducibles a ellas. Por ejemplo, tocar el violín no sólo implica aprender a tocarlo sino que además implica un sentido estético, una sensibilidad, percepciones, sentimientos, etc. Lo mismo ocurre cuando alguien no tiene ánimo –ni capacidad- para expresar racional y lo menos subjetivamente posible algunas experiencias: por ello recurre a otras formas de expresión artísticas como la literatura, la escultura, el teatro, la danza, etc. Cabe sospechar un fondo abismal de necesidades que durante milenios han intentado buscar alivio en tales artes y que lejos de constituir algo privado permitieron la formación de redes sociales de gran relevancia.

[3] Y por supuesto, la energía emocional no es el único factor, además requiere, según Collins, un capital cultural y un mercado con posibilidades.

[4] La clasifico como actitud aunque pienso que no es exactamente así. La división que hago entre actitudes y capacidades cognitivas no es rigurosa.

[5] Puesto que al individuo le es inherente su contexto. En este sentido, es imposible estudiar el individuo sin estudiar la cultura y la naturaleza.

(si te interesa, este post está extendido en http://wp.me/pIkeR-N)

Para una filosofía sociológica

“Así como la sociología ha construido sus recursos tratando con cuestiones filosóficas, la filosofía actual ha llegado a las fronteras con la sociología. ¿Qué ha motivado el giro de la filosofía hacia lo social? En epistemología, esto se ha realizado para un propósito limitado, para subrayar el relativismo a través de la naturaleza supuestamente cambiante y contextual de la creencia. Los filósofos juegan normalmente la carta sociológica como triunfo, no como apertura de un desarrollo posterior, sino como la conclusión del debate, el clavo en el ataúd positivista. Otra aproximación a lo social se ha dado por el ala analítica. Los teóricos del acto de habla wittgensteinianos y austinianos, y los filósofos del lenguaje ordinario se han orientado durante mucho tiempo en la dirección de ver al menos algunos temas filosóficos como compuestos de actividades sociales. Pero este giro sociológico no ha ido demasiado lejos, como si se dirigiera hacia una barrera al indagar muy profundamente sobre qué tipos de procesos sociales son éstos realmente.

Una fuente de resistencia es el compromiso de los filósofos con el descubrimiento de condiciones duraderas y no-contingentes de juicio, significado, lógica o moralidad que sostengan todo pensamiento y todo conocimiento; por su simple naturaleza, estas verdades eternas no pueden ser afectadas por particulares meramente empíricos, que presumiblemente conforman el contenido de la sociología. ¿Cómo se puede responder a esta objeción? Una sección del mundo filosófico –especialmente los más militantes de entre la generación post-positivista (y posmoderna), evoca lo social precisamente porque rechaza el ideal de filosofía desinteresada y fundamentada en verdades eternas, y en su lugar lo ve todo como históricamente contingente. Sin ir necesariamente tan lejos, podemos reconocer que lo que quiera que sean las verdades fundamentales, eternas o transcendentes, nos acercamos a ellas sólo a través del mundo temporal –y social– en el que existimos. La naturaleza de la lógica, la verdad y otros objetos de la filosofía tradicional, con todo lo objetivos que puedan resultar ser, no pueden ser descubiertos sin enfrontarse a la dimensión social en la que están arraigados y –muchos de nosotros argumentaríamos– por la que están constituidos.

Algunos filósofos parecen preparados para admitir esto. El problema es que empiezan en este camino, pero fracasan al pasar algo más allá. Un ejemplo es Alasdair MacIntyre, que escribe que “Una filosofía moral … presupone una sociología,” pero luego continúa robando unas versiones engañosamente simplistas de Weber y de Goffman, como si ellos vieran la sociedad moderna como completamente maquiavélica y falta de ética. La ironía es que Weber y Goffman, junto con Durkheim (al que MacIntyre no cita), proporcionan justo la comprensión de la transformación histórica de los ideales de virtud que MacIntyre estaba tratando de explicar. Las reflexiones de Durkheim/Goffman proporcionan una respuesta mejor que la que puede proporcionar MacIntyre a por qué el racionalismo de la Ilustración no podía basar una moralidad secular moderna. Pero los sociólogos evitan la falacia romántica de MacIntyre de volver a atender a una sociedad supuestamente harmoniosa e integrada del pasado, en contraste con la cual la sociedad de hoy en día es degenerada. Es mejor sociología reconocer que todas las formas de interacción social producen sus tipos particulares de pautas morales y las encarnan en “objetos sagrados” simbólicos, incluso en el contexto de la vida cotidiana moderna. En efecto, MacIntyre se está acercando a una sociología histórica durkheimiana, sin saberlo, y consecuentemente sólo se queda a medio camino. Y esto es demostrativo de la situación actual de la filosofía.”

Randall Collins, For a sociological Philosophy, Theory and Society, 1998, vol. 17, pp. 695.

Algunos riesgos de la Biotecnología y la Nanotecnología

«El error más común (en pronóstico tecnológico) es el del entusiasta que es tan optimista sobre un nuevo desarrollo que descuida los constreñimientos sociales, económicos, y políticos, y anticipa la llegada de una tecnología antes de que ocurra … esto se complementa con un segundo error: pasar por alto los efectos colaterales de la nueva tecnología. (Coates, 1998)


(…)


Fue hace más de veinte años que fui el co-autor, con Ted Howard, de un libro titulado Who Should Play God?. En ese libro escribimos sobre las promesas y los peligros de una nueva tecnología de la que poca gente había oído hablar, la ingeniería genética. Al discutir sobre las muchas ventajas que resultarían de la nueva ciencia, también advertimos sobre los peligros que pueden acompañar a la revolución tecnológica. También expresamos la preocupación por el aumento en la comercialización de la reserva de genes de la Tierra en manos de firmas farmacéuticas, químicas, y de la biotecnología, y de las preguntas planteadas sobre los impactos potencialmente devastadores a largo plazo como consecuencia de liberar organismos genéticamente modificados al medioambiente. (Jeremy Rifkin, 1998)


(…)


Los genetistas han relacionado la aparición de bacterias patógenas y de la resistencia antibiótica a la transferencia del material genético entre los organismos y la especie, a que los expertos se refieren como transferencia génica horizontal. Los estudios de laboratorio demuestran que los organismos genéticamente modificados (OGM) aumentan la variedad de ADN disponible de las bacterias para transferir o para superar rasgos, incluyendo los perjudiciales, desde un organismo al siguiente, o a partir de una especie a la siguiente (Ho, 2001:45). Esto sucede con la infección de los virus, sobre pedazos de ADN tomados de elementos del ambiente, o acoplándose entre especies sin relación. Los expertos han identificado la transferencia horizontal genética como la causa del desarrollo de cepas resistentes a antibióticos responsables de brotes de cólera en la India en 1992, de la epidemia de estreptococo en Tayside, Inglaterra, en 1993, y del brote del E. coli en Escocia en 1995 (Ho, 1997). Dos cepas de E. coli, que fueron aisladas en una sala de trasplante en Cambridge, en Inglaterra en 1993, eran resistentes a 21 de los 22 antibióticos comunes (Ho, 1997). De hecho, las enfermedades tales como la tuberculosis, el cólera, la malaria, la difteria, y la meningitis, que se pensaba que estaban bajo control, están resurgiendo por todo el mundo; muchas de ellas se cree que son resistentes a los antibióticos. Finalmente, la Organización Mundial de la Salud divulga que por lo menos 30 nuevas enfermedades, incluyendo SIDA, Ébola, y la hepatitis C, han surgido durante los últimos 25 años y están ligadas a los efectos negativos de la transferencia horizontal genética, la técnica principal utilizada en la ingeniería genética (Ho, 1997).


(…)


Dentro de algunas décadas, las máquinas auto-replicantes tendrán el potencial de producir efectos catastróficos sobre las comunidades humanas y el medio ambiente. La combinación de seres vivos o inanimados auto-replicantes salvajes y de automutaciones no anticipadas puede producir un accidente que destruya la biosfera. Esto podría suceder o por accidente, o de forma más funesta y malévola, podría iniciarse de forma consciente, Joy pone el ejemplo de una mente criminal que crea ‘agentes patógenos diseñadores’, algo que podía ser posible en los próximos 20 o 30 años, según los investigadores de este campo. Una enfermedad así, no sería enteramente biológica o mecánica, sino una combinación de las dos. Especialistas en este campo se refieren a los peligros de la auto-replicación como el problema de la «plaga gris». Drexler describe el problema:
«Los replicantes peligrosos podrían fácilmente ser demasiado resistentes, pequeños, y de rápida expansión -al menos si no estuviéramos preparados. Tenemos bastantes problemas controlando virus y gusanos. Entre los expertos en nanotecnología, esta amenaza es conocida como el problema de la ‘plaga gris’. Aunque las masas de replicantes incontrolados no necesitan ser grises o plagas, el término ‘plaga gris’ acentúa que los replicantes capaces de suprimir vida pueden ser menos inspiradores que una sola especie de maleza. Pueden ser ‘superiores’ en sentido evolutivo, pero esto no los hace necesariamente valiosos. – la amenaza de ‘plaga gris’ muestra una cosa perfectamente evidente: no podemos permitirnos ciertos tipos de accidentes con los ensambladores de replicantes». (Drexler, 198c: 173)


Los peligros de la rápida replicación y proliferación no se limitan a la nanotecnología. Como Ho expone:
<<El lanzamiento en masa de organismos transgénicos es… peor que las armas nucleares o los desechos radioactivos, los genes pueden replicarse indefinidamente, separarse y recombinarse. Puede todavía haber suficiente tiempo para evitar que los sueños de la industria se conviertan en pesadillas… – antes de que se alcance el nivel de fusión genética crítica>>. (Ho, 1997)»

Evan, W. M. y Manion, M. (2000) «Three Industrial Revolutions and Beyond» en Minding the Machine: Preventing Technological Disasters, Manion Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall, Cap. 6.