Transgénicos e ingeniería genética

Introducción: Conceptos y marco teórico que se aplican en el estudio del caso

El objetivo principal de este estudio es analizar y comprender la cuestión de los alimentos transgénicos y la ingeniería genética. Para ello, lejos de entender la ciencia  como algo separado de la cultura, el abordaje del caso seguirá el llamado método tecnográfico el cual nace de la corriente constructiva alemana de la filosofía de la ciencia (Methodischer Kulturalismus). Concebir la ciencia como íntimamente ligada a la cultura nos permitirá obtener una visión global del suceso, y es que ésta implica más dimensiones de las que se había pensado. Es un gran error reducir los estudios sobre ciencia y tecnología en términos de conocimientos científicos puesto que la práctica de la ciencia está atravesada, hasta lo más hondo de su ser, por las circunstancias sociales, la tecnología disponible, el estado del bioentorno, etc.

Ya hemos dicho que por cultura no hemos de entender algo de carácter humanístico sino que la definiremos como un entramado de prácticas que implican artefactos, técnicas y recursos de diferentes dominios íntimamente interrelacionados y que configuran diferentes entornos: el entorno material (y que implica el conjunto de artefactos, técnicas, construcciones y recursos materiales), el simbólico (y que implica el conjunto de interpretaciones, valoraciones, representaciones y formas de procesamiento de información), el organizativo (y que implica estructuras institucionales, la economía, las leyes y otras formas de organización e interacción social) y el bioentorno (y que implica el estado de la naturaleza –no humana- así como las formas de interactuar con ella). Gracias a esta estructura conceptual podemos entender las culturas o subculturas como sistemas o subsistemas que se definen por los diferentes dominios y entornos, muchos de los cuales se solapan entre ellos, produciendo así complejos híbridos.

Por otra parte, lo que nos interesa es saber qué hacer cuando tenemos que analizar y comprender un fenómeno científico. Ya sabemos que consideraremos más dimensiones de lo que muchos han tenido en cuenta hasta hace poco. Ahora bien ¿Qué secuencia de análisis seguiremos para entender qué ocurre con los transgénicos y, más concretamente, con la colza transgénica de la multinacional Monsanto?

Sigue leyendo

Riesgos y crisis de las nuevas energías y tecnologías de la modernidad: carbón, vapor, electricidad, motor de combustión interna, energía nuclear y ordenadores

1)Ciencia Moderna

La máquina de vapor, el carbón y el vapor fueron los recursos energéticos principales de la modernidad. Los desastres mineros, es decir, los accidentes al extraer el carbón de las minas, los accidentes en el uso de las máquinas de vapor en la industria y en el transporte, etc., fueron los detonantes de importantes crisis que acompañaron tales innovaciones.

Las explosiones de las calderas, los bloqueos, incendios, etc., significaron una seria preocupación. Esta crisis se combatió con la periodicidad de las inspecciones, con la exigencia de unas licencias que garantizaran utilizar modelos seguros de calderas, con la imposición de multas cuando los accidentes se debieran a la incompetencia, la falta de mantenimiento o la manipulación negligente del aparato.

La utilización de estas energías en la industria planteó y plantea otro tipo de riesgos relacionados con la organización social. El uso de máquinas, dentro del contexto del capitalismo, promueve un nuevo tipo de trabajo en el que el individuo pierde importancia como miembro básico para el buen funcionamiento de cualquier negocio. Ahora la máquina es la que disfruta de todo privilegio. En esta situación puede ocurrir o bien que el técnico que supervisa y manipula la máquina requiera de una profunda formación especializada en la máquina (ingenieros, etc) o bien esta formación es radicalmente más sencilla.

En el primer caso, la crisis que está asociada a tal suceso son las consecuencias de la especialización, algo que no está al alcance de todos. Esto, conectado con la optimización en la gestión del estado y la mundialización, de los cuales hablaré en el siguiente punto pues es más propio de la tecnociencia, plantea la cuestión de la división de trabajo que se da más allá del nivel laboral que yo he mencionado. Es decir, se da una interdependencia entre tipos de industria y en la producción de materias primas, la cual, como veremos, es generador de grandes crisis: industrialización y desindustrialización de diferentes regiones, difícil gestión de tales sistemas económicos complejísimos y en acelerada transformación, influencia en la vida cotidiana (creación y destrucción de trabajo, bioentornos, etc).

En el segundo caso, la crisis está asociada al empleo de fuerza de trabajo abstracta. Cualquiera puede hacer ese trabajo. El individuo concreto es dramáticamente prescindible. Sólo es necesario que cualquiera quiera realizar una sencilla función a cambio de un salario. Y esto se iría agudizando, cada vez más, en el futuro. Sigue leyendo

Células, genes y ADN

El uso de la genética data de miles de años atrás, cuando ya en la prehistoria los seres humanos aplicaban sus intuiciones sobre los mecanismos de la herencia para la mejora en la agricultura y la ganadería. ¿Por qué los hijos se parecían a los padres? ¿Qué hacía falta para obtener más leche o más carne de los animales? ¿Cómo se podía conseguir más grano de los cereales?

Antes de que existiera una ciencia que estudiase estos fenómenos y les diera una base científica, ya se pensaba en todo ello. La ciencia que actualmente estudia todas las cuestiones relacionadas con la herencia es la genética. Ésta es la herramienta que usa la biotecnología, en combinación con conocimientos y técnicas de bioquímica, microbiología e ingeniería química, para trabajar en múltiples sectores tales como el energético, la industria alimentaria y farmacéutica o la medicina. Desde que Gregor Mendel publicara en los años 1865 y 1866 las leyes básicas de la herencia (Leyes de Mendel), que constituyen el fundamento de la genética,  hasta la actualidad, esta ciencia ha tratado de explicar los patrones de herencia, el modo en que los rasgos y las características se transmiten de generación en generación. Con el fin de acercarnos y entender mejor lo que es la genética hablaremos detalladamente de las estructuras donde está contenida la información heredable: los genes. ¿Qué son? ¿Dónde se encuentran? ¿Cuál es su función? Son preguntas a las que daremos respuesta.

Podemos distinguir en los organismos vivos varios niveles de organización. De más a menos complejos encontraríamos: los aparatos como el digestivo, en ellos encontramos los sistemas como el circulatorio o el inmunológico, pasando luego a los órganos como el corazón, formados a su vez por diferentes tipos de tejidos (epitelial, muscular, nervioso, etc) formados por millones de células. La célula es considerada la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. En ella encontramos tres componentes básicos : una membrana plasmática con permeabilidad selectiva que la delimita y separa del medio externo, el citoplasma donde se hayan gran cantidad de orgánulos que desempeñan diferentes funciones y el núcleo, que contiene el material genético, el ADN.

El ADN (ácido desoxirribonucleico) podría considerarse el manual de instrucciones de todos los organismos vivos e incluso de algunos virus. Este ácido nucleico es la macromolécula que contiene la información genética que se transmite entre generaciones. Las porciones o secuencias de ADN portadoras de dicha información son los genes, aunque existen otras secuencias con funciones meramente estructurales o implicadas en la regulación del empleo de esta información. El ADN es una molécula bicatenaria, es decir, formada por dos cadenas, y está localizado dentro del núcleo de nuestras células, organizado en estructuras llamadas cromosomas, que no son más que la molécula lineal de ADN asociada a proteínas que la compactan para ocupar el menor espacio posible dentro del núcleo celular. Cada cromosoma contiene entre 230 (cromosoma Y) y 3000 genes (cromosoma 1). Cuando la célula se divide, proceso llamado replicación del ADN, los cromosomas se duplican generando una copia con la misma información genética, adquiriendo así la célula hija idéntica información . El ser humano posee 46 cromosomas que se pueden agrupar en 23 pares de cromosomas ya que la mitad provenien del padre y la otra mitad de la madre. Así pues, recibimos de cada gen una copia paterna y una materna llamadas alelos.

Una vez establecido que la información genética se encuentra en los cromosomas, veamos que tipo de información contienen y como está codificada.

Hemos dicho que los genes son segmentos de ADN. Este ácido nucleico está compuesto por muchas unidades simples llamadas nucleótidos unidas entre sí. Cada nucleótido está formado por una molécula de azúcar y un grupo fosfato unidos alternativamente a lo largo de la cadena, y por una base nitrogenada que interacciona con la otra cadena de ADN en la hélice. Las cuatro bases nitrogenadas que se encuentran en el ADN son la adenina (abreviado A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). Las podemos clasificar en dos grupos: las bases purinas (adenina y guanina) formadas por dos anillos unidos entre sí, y las bases pirimidinas (citosina y timina) con un solo anillo. En los ácidos nucleicos existe una quinta base, de naturaleza pirimidina, denominada uracilo (U) que ocupa el lugar de la timina en el ARN, ácido nucleico del que hablaremos más adelante.

Los nucleótidos (base nitrogenada + azúcar + fosfato) se enlazan para formar los ácidos nucleicos o polinucleótidos. Anteriormente hemos mencionado que el ADN es una molécula bicatenaria. Pues bien, la doble hélice de ADN se mantiene estable mediante la formación de unos enlaces entre las bases asociadas a cada una de las dos hebras llamados puentes de hidrógeno. Cada tipo de base en una hebra forma un enlace únicamente con un tipo de base en la otra hebra, esto se denomina “complementariedad de las bases”. De este modo, en el ADN sólo encontramos enlazados los pares A-T, mediante dos puentes de hidrógeno, y C-G, mediante tres puentes de hidrógeno, siendo la unión C-G más estable que la unión A-T.

El diferente orden secuencial que estas cuatro bases (A,T,C,G) pueden tener a lo largo de la cadena determinan el mensaje o información genética que contiene. A modo de símil, en un libro, el diferente orden de las letras dentro de las palabras y éstas a su vez en las frases determinarán el significado de la información que el lector recibirá. La secuencia de nucleótidos (palabra) que forma un gen (libro) es transcrita a una molécula mensajera, el ARNm (ácido ribonucleico mensajero) en un proceso llamado transcripción. El ARNm será el encargado de transportar la información genética desde el núcleo hasta el citoplasma donde le esperara toda la maquinaria de la célula capaz de interpretar esa información y obtener de ella una proteína que son el producto final de la información genética y las encargadas de llevar a cabo las funciones contenidas en el material genético. La traducción es el proceso de obtención de las proteínas a partir de la secuencia de nucleótidos y tiene lugar en los ribosomas, pequeños orgánulos que encontramos en el citoplasma celular.

El esquema siguiente se conoce como Dogma central de la Biología Molecular y muestra como fluye la información desde el ADN hasta las proteínas. Cabe decir que esta propuesta inicial de Francis Crick (en 1970) fue parcialmente modificada más adelante integrando en él otros sistemas observados en microorganismos.

Pero, ¿cómo a partir de una secuencia de nucleótidos los ribosomas son capaces de sintetizar proteínas? Esto es gracias a la existencia del código genético. El código genético es la regla de correspondencia entre la serie de nucleótidos en que se basan los ácidos nucleicos y las series de aminoácidos en que se basan las proteínas. Cada tres nucleótidos de la cadena de ARN forman una unidad funcional llamada codón. En total existen 64 codones distintos, de los que 61 se traducirán a un aminoácido concreto y 3 de ellos son una señal de que la traducción a proteína ha finalizado. Cada uno de los 61 codones diferentes codifican para uno de los 20 aminoácidos que componen las proteínas. Esto implica que el código sea redundante, varios codones darán lugar al mismo aminoácido; por este motivo se le atribuye el poco halagador adjetivo de código degenerado.

El proceso de traducción, como ya hemos dicho, se da en los ribosomas. Éstos recibirán la molécula de ARNm y leerán sus nucleótidos de tres en tres (cada codón són tres nucleótidos) colocando para cada triplete el aminoácido correspondiente. El conjunto de todos los aminoácidos de una molécula de ARNm traducida derivará en una proteína concreta.

 

Cada molécula de ARNm dará lugar a una proteína encargada de llevar a cabo una o  varias funciones. Según la necesidad de nuestro organismo se sintetizarán unas proteínas u otras, todo ello regulado mediante señales o factores externos dirigidos a los genes que codifican la información para la formación de dichas proteínas.

Autora: Raquel Puig-Pey Comas

Autora: Raquel Puig-Pey Comas

Algunos riesgos de la Biotecnología y la Nanotecnología

“El error más común (en pronóstico tecnológico) es el del entusiasta que es tan optimista sobre un nuevo desarrollo que descuida los constreñimientos sociales, económicos, y políticos, y anticipa la llegada de una tecnología antes de que ocurra … esto se complementa con un segundo error: pasar por alto los efectos colaterales de la nueva tecnología. (Coates, 1998)


(…)


Fue hace más de veinte años que fui el co-autor, con Ted Howard, de un libro titulado Who Should Play God?. En ese libro escribimos sobre las promesas y los peligros de una nueva tecnología de la que poca gente había oído hablar, la ingeniería genética. Al discutir sobre las muchas ventajas que resultarían de la nueva ciencia, también advertimos sobre los peligros que pueden acompañar a la revolución tecnológica. También expresamos la preocupación por el aumento en la comercialización de la reserva de genes de la Tierra en manos de firmas farmacéuticas, químicas, y de la biotecnología, y de las preguntas planteadas sobre los impactos potencialmente devastadores a largo plazo como consecuencia de liberar organismos genéticamente modificados al medioambiente. (Jeremy Rifkin, 1998)


(…)


Los genetistas han relacionado la aparición de bacterias patógenas y de la resistencia antibiótica a la transferencia del material genético entre los organismos y la especie, a que los expertos se refieren como transferencia génica horizontal. Los estudios de laboratorio demuestran que los organismos genéticamente modificados (OGM) aumentan la variedad de ADN disponible de las bacterias para transferir o para superar rasgos, incluyendo los perjudiciales, desde un organismo al siguiente, o a partir de una especie a la siguiente (Ho, 2001:45). Esto sucede con la infección de los virus, sobre pedazos de ADN tomados de elementos del ambiente, o acoplándose entre especies sin relación. Los expertos han identificado la transferencia horizontal genética como la causa del desarrollo de cepas resistentes a antibióticos responsables de brotes de cólera en la India en 1992, de la epidemia de estreptococo en Tayside, Inglaterra, en 1993, y del brote del E. coli en Escocia en 1995 (Ho, 1997). Dos cepas de E. coli, que fueron aisladas en una sala de trasplante en Cambridge, en Inglaterra en 1993, eran resistentes a 21 de los 22 antibióticos comunes (Ho, 1997). De hecho, las enfermedades tales como la tuberculosis, el cólera, la malaria, la difteria, y la meningitis, que se pensaba que estaban bajo control, están resurgiendo por todo el mundo; muchas de ellas se cree que son resistentes a los antibióticos. Finalmente, la Organización Mundial de la Salud divulga que por lo menos 30 nuevas enfermedades, incluyendo SIDA, Ébola, y la hepatitis C, han surgido durante los últimos 25 años y están ligadas a los efectos negativos de la transferencia horizontal genética, la técnica principal utilizada en la ingeniería genética (Ho, 1997).


(…)


Dentro de algunas décadas, las máquinas auto-replicantes tendrán el potencial de producir efectos catastróficos sobre las comunidades humanas y el medio ambiente. La combinación de seres vivos o inanimados auto-replicantes salvajes y de automutaciones no anticipadas puede producir un accidente que destruya la biosfera. Esto podría suceder o por accidente, o de forma más funesta y malévola, podría iniciarse de forma consciente, Joy pone el ejemplo de una mente criminal que crea ‘agentes patógenos diseñadores’, algo que podía ser posible en los próximos 20 o 30 años, según los investigadores de este campo. Una enfermedad así, no sería enteramente biológica o mecánica, sino una combinación de las dos. Especialistas en este campo se refieren a los peligros de la auto-replicación como el problema de la “plaga gris”. Drexler describe el problema:
“Los replicantes peligrosos podrían fácilmente ser demasiado resistentes, pequeños, y de rápida expansión -al menos si no estuviéramos preparados. Tenemos bastantes problemas controlando virus y gusanos. Entre los expertos en nanotecnología, esta amenaza es conocida como el problema de la ‘plaga gris’. Aunque las masas de replicantes incontrolados no necesitan ser grises o plagas, el término ‘plaga gris’ acentúa que los replicantes capaces de suprimir vida pueden ser menos inspiradores que una sola especie de maleza. Pueden ser ‘superiores’ en sentido evolutivo, pero esto no los hace necesariamente valiosos. – la amenaza de ‘plaga gris’ muestra una cosa perfectamente evidente: no podemos permitirnos ciertos tipos de accidentes con los ensambladores de replicantes”. (Drexler, 198c: 173)


Los peligros de la rápida replicación y proliferación no se limitan a la nanotecnología. Como Ho expone:
<<El lanzamiento en masa de organismos transgénicos es… peor que las armas nucleares o los desechos radioactivos, los genes pueden replicarse indefinidamente, separarse y recombinarse. Puede todavía haber suficiente tiempo para evitar que los sueños de la industria se conviertan en pesadillas… – antes de que se alcance el nivel de fusión genética crítica>>. (Ho, 1997)”

Evan, W. M. y Manion, M. (2000) “Three Industrial Revolutions and Beyond” en Minding the Machine: Preventing Technological Disasters, Manion Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall, Cap. 6.