El perfil profesional del futuro filósofo psicologista

mindIntroducción

Durante una etapa de mis estudios en la Universidad fui un representante del alumnado muy comprometido con diseñar un plan de estudios que mejorara la presencia pública de los filósofos [1]. Junto a otros alumnos y profesores trabajamos para perfilar el papel profesional que podríamos ejercer los filósofos.

Una propuesta convincente fueron los estudios sociales de la ciencia y la tecnología (CTS) que un filósofo podría hacer. Un ejemplo sobre los transgénicos pulsando aquí. Mostramos con claridad y precisión que la cultura es inseparable de la ciencia y la tecnología, y que cualquier estudio que quisiera dar cuenta de lo que ocurre en el escenario mundial no podría eludir, por más que quisiera, el estudio de los entornos materiales, simbólicos, organizativos y el bioentorno, los cuales, junto a los agentes y sus prácticas, determinan el conjunto de sistemas que llamamos sistema cultural. Es decir, cada uno de estos entornos pueden ser constatados en el tiempo y el espacio: sus nacimientos, las condiciones que hicieron posibles estos nacimientos y sus posteriores desarrollos, cómo cuajaron y se expandieron más allá de su lugar de nacimiento, cómo fueron recibidas y qué nuevas circunstancias se dieron al integrarse en los sistemas en los que, de una forma u otra, fueron acogidas, etc. Los estudios en CTS observan con precisión los desplazamientos, los conflictos, los acomodamientos, las transformaciones, las reestructuraciones y las inspiraciones que surgen cuando estas innovaciones se introducen en grandes sistemas como son la cultura y los sistemas culturales. Así pues, y a partir de este conocimiento, los estudiosos en CTS tienen la oportunidad de recuperar la relevancia pública de la filosofía al destacar “las consecuencias normativas, políticas o prácticas de esta comprensión”[2]. Dado los riesgos y la gestión política actual de estas cuestiones, la intervención pública de estos especialistas nunca había sido tan apropiada y conveniente. Sigue leyendo

Dos máximas morales según el estoico Epicteto

6533_110927487823_4396832_n1.[Para ser libres y felices es fundamental distinguir entre lo que está en nuestro poder y lo que no]

a. De lo que existe, unas cosas dependen de nosotros, otras no. De nosotros dependen juicio, impulso, deseo, aversión y, en una palabra, cuantas son nuestras propias acciones; mientras que no dependen de nosotros el cuerpo, la riqueza, honras, puestos de mando y, en una palabra, todo cuanto no son nuestras propias acciones.
b. Y las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, sin impedimento, sin trabas; mientras que las que no dependen de nosotros son inconsistentes, serviles, sujetas a impedimento, ajenas.
c. Recuerda, pues, que si las cosas por naturaleza esclavas las creyeres libres y las ajenas propias, andarás obstaculizado, afligido, lleno de turbación e increparás a los dioses y a los hombres; en cambio, si sólo lo tuyo juzgas que es tuyo y lo ajeno, como realmente es, ajeno, nadie te coaccionará nunca, nadie te pondrá impedimento, no increparás a nadie, no acusarás a ser alguno, nada harás que no quieras, nadie te perjudicará: no tendrás enemigo, pues ni te dejarás persuadir de que haya algo perjudicial. Sigue leyendo

9 reglas útiles para ser un buen comunicador:

image001El mapa no es el territorio” es una expresión de Alfred Korzybski y transmite la idea de que cada sujeto tiene su interpretación del mundo. Según cómo sea esta interpretación, se filtra el mundo de una forma u otra y ello repercute en cómo vemos y cómo nos relacionamos con el mundo.

“No son las cosas lo que nos trastorna, sino nuestra interpretación de su significado” Epicteto

Visto esto, podemos entender por qué no podemos entrar en el mapa del otro. Cada uno tiene el suyo. No obstante  y aquí está lo interesante también para Gadamer, es posible comprender a los demás, es posible lograr un mapa común, encontrarse en el mismo modelo del mundo, o como dice este filósofo: “participar en el sentido compartido” o ponerse de acuerdo en la cosa.

La división entre territorio y mapa es útil para entender por qué es tan difícil entenderse. El hacer/tener distintos modelos (mapas) del mismo mundo nos hace proclives a entrar en conflicto. No somos conscientes de que hablamos de nuestros mapas pensando que hablamos del territorio.

Desde este marco teórico repasemos una serie de 9 reglas útiles para tener más posibilidades de tener éxito como comunicadores:

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¿Qué hace científico un conocimiento determinado?

¿Cómo actúa la ciencia?

Delante de un problema o incógnita, el científico propone una posible solución (hipótesis), que se trata de una respuesta  anticipada que se da como posible solución del problema. Esta hipótesis surge al tratar de explicar un problema, pero debe  contrastarse con la experimentación.

En la contrastación intervienen una serie de elementos que se relacionan de cierta manera y que han de satisfacer una serie de condiciones. La hipótesis no se puede comprobar directamente, por lo tanto, hay que hacer una predicción, que se deduzca de la hipótesis y de ciertos supuestos adicionales, cuya ocurrencia o no ocurrencia sí es directamente detectable. Así la hipótesis quedará apoyada o cuestionada por la experiencia.viñeta ciencia- pseudociencia Sigue leyendo

La formación del criterio moral

Camino-de-bien-y-el-malPara entendernos diré que la moral es un catálogo de normas acerca lo que está bien y lo que está mal. Se trata de una definición de mínimos.

El problema ahora es definir que significa “bien” y “mal”. Es verdad que todos tenemos una forma intuitiva de acercarnos a esa definición pero la mayor parte de la gente que conozco se establecería en una idea tautológica: está bien porque es bueno, agradable, placentero o porque asi lo quiere Dios. Y de ahi a pensar que si es bueno “debe ser” o “debe hacerse asi”, no hay más que un solo paso. Dicho de otra manera: la idea del bien cosechada desde el punto de vista de la intuición nos lleva de bruces al autoritarismo, a la imposición, a la prescripción religiosa y a la idea de pecado.

Pero las cosas no son lo que parecen, nunca lo son. Sigue leyendo

La aventura de profundizar

la aventura de profundizarSabemos que “profundizar” es un verbo y que, por lo tanto, refleja una acción, algo con movimiento, muuucho movimiento… ¡Diría que movimiento para atravesar montañas! Profundizar, según mi punto de vista, supone moverse en dirección a un horizonte muy lejano donde la vista no alcanza verlo todo, donde la vista está limitada, donde todo lo que vemos se va haciendo cada vez más pequeñito hasta por fin no ver nada. El horizonte contiene muchas cosas que no se ven y profundizar diría que tiene mucho que ver con moverse por el camino de lo desconocido. Y eso, según cómo sea el camino, puede suponer no un solo movimiento y de un solo tipo, sino muchos movimientos y de muchos tipos.

Por lo tanto, pienso que profundizar es una apasionante aventura por (y hacia) lo desconocido o, para ser minuciosos, por (y hacia) lo profundo. Y utilizo la preposición “por” pues el camino es importante y utilizo “hacia” porque el objetivo también lo es.

¿Sobre qué se puede profundizar? Sigue leyendo

La filosofía de Heráclito de Éfeso a través de sus palabras

Heráclito de ÉfesoAlgunas observaciones para comprender la filosofía de Heráclito

-Siglo VII-VI aC: transformación considerable socio-económica. Éfeso era agrícola y comenzó a desarrollarse la industria artesanal y el comercio. Hubo la necesidad de fundar centros de representación comercial, fenómenos que acrecentó la densidad de población en estas colonias. De esta manera se constituye poco a poco la polis. El nuevo espacio político que surgió con la polis explica y da las claves para la comprensión del nuevo espacio cósmico no mítico.

– La economía le sirvió para pensar el fuego.

– El ágora es escenario del logos (La palabra, con razones y causas).

– Nos habla de demos: dos contrarios unidos por el nomos (ley como metrión que no ha sido acordada sino que ha existido siempre): Ricos y pobres. Sigue leyendo

¿Puede pensar una máquina? por Alan M. Turing

El ensayo de Alan M. Turing ¿Puede pensar una máquina? lo podemos encontrar dentro de una compilación de textos titulada Mentes y máquinas, publicado por la editorial Tecnos. Este ensayo es el mismo que salió publicado en la revista Mind en 1947 y ha pasado a la historia de la ciencia ya que se considera el antecedente de la IA. ¿Por qué? en este ensayo Turing formula diversos cuestionamientos acerca de las propiedades que pueden llegar a tener las máquinas y, también muy interesante, compara estas propiedades con las capacidades humanas.

El principal objetivo del texto consiste en defender  la hipótesis de que las máquinas pueden pensar. El propósito de este objetivo, que formula el autor, es intentar demostrar con ejercicios teóricos que las máquinas pueden llegar a comportarse como el hombre, incluso imitar sus propiedades deductivas racionales. Por lo tanto, la tesis principal consiste en analizar la capacidad que puede llegar a tener una máquina para imitar la conducta humana.

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Turing, pretende demostrar la tesis principal de este articulo a través del juego de imitación, en el cual se establecen roles entre los participantes. En este juego intervienen 3 agentes, un ordenador (A), un hombre (B) y un interrogador (C) que tendrá que discernir el hombre de la máquina. Para realizar el juego es necesario que (C) esté en una habitación separado de (A) y de (B). Y la misión de (A) es tratar de conseguir que (C) se equivoque. Sigue leyendo