El infierno de Dante

Durante mi vida literaria siempre he intentado buscar un hilo conductor que guíe mis lecturas. El libro que me llevó a leer La Divina Comedia fue la novela American Psycho de Bret Easton Ellis, que retrata la élite social  norteamericana de los 90 de una forma repulsiva y sangrienta. Sin duda, un buen libro que recomiendo al contrario que su versión cinematográfica. La primera frase de la novela es : “Perded los que entráis aquí toda esperanza” pintado en la pared de la Bolsa de Nueva York, un curioso guiño ya que tal frase es extraída de la inscripción que hay en las puertas del infierno en La Divina Comedia de Dante. Bolsa neoyorquina e infierno, una curiosidad que hizo que en mitad de mi adolescencia me topara con Dante de una manera precoz pues supongo que para mí no había llegado el momento adecuado para enfrentarme a tal obra.

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Lo ente “y” el eidos. La “y “ como virtud del filósofo

Interpretación ontológica del proceso del conocer

La ontología no depende de lo existente sino de por qué aparece lo que aparece, de aleceia. Es la causa lo que hace ente al ente y esta causa es necesariamente el ser. Desde aquí, desde esta necesidad de buscar aquello que permita que podamos hablar de verdades, aquello que determine lo ente en cuanto ente, y aquello que diferencie al ser de los entes, podemos sentirnos obligados a releer a Platón desde una postura metafísica.

“A medida que se indague en lo verdaderamente ente y lo no verdaderamente ente se irá definiendo un criterio para aprehender el ser”.

Esto es, tanto en Platón como en Parménides, y dicho por Marzoa, el segundo momento en el que, después de aclarar el primer momento -que el ser es y el no-ser no es-, se trata de definir lo óntico dentro de la problemática epistemológica que conlleva que el no-ser pueda ser tomada como ser. El ser tiene que ser inmóvil pues la verdad es siempre la misma  y lo no verdaderamente ente tiene que ser opinión.

Para Platón la idea es lo que determina al ente por lo que la Idea es lo verdaderamente ente, es decir, lo que verdaderamente tiene ser. Estamos ante Platón quien ontologiza, a través de un proceso, lo óntico.

Marzoa nos advierte de que esto “plantea el problema más grave: Lo ente se escinde en dos planos, de los cuales uno, en esa división, aparece como lo ente y el otro como lo no-ente, sin que por ello deje de tratarse, en todo negocio, de lo ente”. Y Alejandro Escudero Pérez saca tres consecuencias de dicha advertencia.
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Concepción estética del filósofo idealista F.W.J. von Schelling

“Siendo testimonio en todos los artistas, que afirman que son impelidos involuntariamente a la producción de sus obras, que con su producción no hacen nada más que satisfacer un impulso irresistible de su naturaleza, se puede concluir legítimamente que toda producción estética se basa en una oposición de actividades, puesto que, si todo impulso parte de una contradicción, la actividad libre acontece involuntaria, también el impulso artístico ha de originarse en este sentimiento, de una contradicción interna. Pero esta contradicción, al poner en movimiento el hombre completo con todas sus fuerzas, es sin duda, una contradicción que afecta el último en éste, la raíz de toda su existencia. De alguna manera es como si en los pocos hombres que, por encima de los otros, son artistas en el sentido más elevado de la palabra, lo invariablemente idéntico en lo cual se sustenta la existencia se hubiera sacado el velo con qué se envuelve en los otros, y así cómo es afectado inmediatamente por las cosas, tuviera igualmente efectos inmediatos sobre todo. Por lo tanto, sólo puede ser la contradicción entre el consciente y el no consciente en el actuar libre la que pone en movimiento el impulso artístico, así como, inversamente, sólo al arte le puede ser dado de satisfacer nuestra aspiración infinita y de resolver la última y más extrema contradicción en nosotros.

(…)

Así como el hombre sujeto al fatum no lleva a término lo que quiere, o se propone sino lo que debe llevar a término por un destino inescrutable bajo la influencia del cual se encuentra, así también el artista, por muy intencionadamente que obre, parece estar, con relación a aquello que es lo propiamente objetivo en su producción, bajo la influencia de una fuerza que lo separa de todos los otros hombres y que le obliga a expresar o a exponer cosas que él mismo no acaba de entender y el sentido de las cuales es infinito. […] El arte es la única y eterna revelación que hay y la maravilla que, aunque hubiera existido una sola vez, nos convencería de la actividad absoluta del supremo. Además, si el arte se completa por medio de dos actividades totalmente diferentes entre si, el genio no es ni la una ni la otra, sino aquello que está por encima de ambas.”
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F.W.J. von Schelling, “Sistema del Idealismo Transcendental”

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La Tabla Esmeralada de Hermes Trismegisto

Verdadero, sin falsedad, cierto y muy verdadero:

lo que está de abajo es como lo que está arriba,
y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Cosa Unica.
Y así como todas las cosas provinieron del Uno, por mediación del Uno,
así todas las cosas nacieron de esta Unica Cosa, por adaptación.
Su padre es el Sol, su madre la Luna,
el Viento lo llevó en su vientre,
la Tierra fué su nodriza.
El Padre de toda la Perfección de todo el Mundo está aquí.
Su fuerza permanecerá íntegra aunque fuera vertida en la tierra.

Separarás la Tierra del Fuego,
lo sutil de lo grosero,
suavemente,
con mucho ingenio.

Asciende de la Tierra al Cielo,
y de nuevo desciende a la Tierra,
y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores.

Así lograrás la gloria del Mundo entero.
Entonces toda oscuridad huirá de ti.

Aquí está la fuerza fuerte de toda fortaleza,
porque vencerá a todo lo sutil
y en todo lo sólido penetrará.

Así fue creado el Mundo.
Habrán aquí admirables adaptaciones,
cuyo modo es el que se ha dicho.

Por ésto fui llamado Hermes Tres veces Grandísimo,
poseedor de las tres partes de la filosofía de todo el Mundo.

Se completa así lo que tenía que decir de la obra del Sol.

Hermes Trismegisto

Foto: Hermes Trismegisto (mosaico de la Catedral de Siena)