El calendario gregoriano

El calendario nos permite controlar el paso del tiempo. Originalmente fue establecido para controlar el paso de las estaciones y para establecer fiestas religiosas o civiles. También hizo posible el nacimiento de la historia pues permitió fechar acontecimientos importantes.

Un calendario NO es un modelo científico sino que es el resultado de un contrato social. Por esta razón, en la actualidad, encontramos  varios calendarios en vigor.

Nosotros, los ciudadanos occidentales, utilizamos el calendario gregoriano. Este calendario es una modificación del juliano. Julio César, asesorado por el astrónomo alejandrino Sosígenes, instauró este calendario en el año 47 a.C. Hasta ese momento había una situación caótica pues el calendario que entonces dominaba, en la época del rey Numa Pompili, se basaba más en criterios políticos que astronómicos ¿El resultado? El invierno “civil” coincidía con el otoño “astronómico”. Así pues, Julio César, con tal de reestablecer las estaciones, fijó un primer año de 445 años: el año de la confusión.

A partir de entonces fijó un año basado en el año trópico[1] de 12 meses con 30 (los meses pares) y 31 días (los impares), exceptuando febrero que tenía 29.  Cada cuatro años añadía un día a febrero (año bisiesto).

Muchos siglos después, en 1582, este calendario estaba desfasado en 10 días. Así pues, el Papa Gregorio XIII, asesorado por Christoph Clavius, reformó el calendario juliano. Primero suprimió 10 días (la noche del 4 de octubre pasó a ser el 15 de octubre). Después, los últimos días de cada siglo se determinaron como años que no podían ser bisiestos. No obstante, si estos años tenían los dos primeros números que eran múltiples de 4, entonces sí que eran años bisiestos. Por ejemplo, serían años bisiestos 1600 y 2400 pero no 1700 y 1800.[2]

Con este sistema el año gregoriano dura 365,2425 días, reduciendo el desfase a un día cada 3322 años.

Recientemente se introdujo otra modificación y que consistió en no considerar bisiestos los años divisibles por 4000. Con esta modificación el desfase se reduce a ¡Un día cada 20.000 años!


[1] Que es el tiempo que tarda la Tierra en completar una vuelta alrededor del Sol. El año sideral, a diferencia del trópico, es el tiempo que tarda el Sol en ocupar la misma posición respecto las estrellas.

[2] Curiosidad: ¡El año 2000 ha sido la excepción de la excepción!

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