Creatividad intelectual y el Modelo de Cadenas Rituales de Interacción

Me gustaría enfatizar la generalidad de los procesos que subyacen a este caso particular. Esperanzadoramente, se han iluminado las especificidades históricas de este período; pero también contribuyen a nuestra comprensión del mecanismo de la creatividad. El modelo de Cadenas Rituales de Interacción nos señala una serie de niveles encajados. El individuo se encuentra en el centro: Kant o Hegel o Schopenhauer en su escritorio, o cualquier otro intelectual ocupado en sus momentos creativos. Alrededor de él o ella se encuentra la red intelectual y su dinámica: las oportunidades de mercado para ideas que se abren en momentos particulares. La creatividad llega a estos individuos óptimamente en condiciones de aprovecharse de estas oportunidades. Puesto que la situación es competitiva, los que tienen las primeras oportunidades adquieren una ventaja atrincherada en la eminencia creativa; otros quedan constreñidos a convertirse en seguidores, o rivales que toman líneas opuestas a aquellas que ya han quedado definidas por los líderes. Algunos de los que llegan demasiado tarde quedan como desafiadores estrujados por la estructura.RED-DE-CONTACTOS-3

Aún más allá del núcleo-micro, debe haber siempre una base organizativa si las redes intelectuales van a existir de hecho. Las universidades, iglesias y otros suministradores de recursos materiales dan forma a las posibilidades y establecen los números de competidores en las carreras intelectuales. Su dinámica organizativa afecta a la forma subyacente del campo intelectual; son especialmente importantes sus momentos de crisis, que reajustan los canales de las carreras y proporcionan a los intelectuales el desafío que subyace en las épocas de mayor creatividad. Finalmente existe una estructura más grande, las fuerzas políticas y económicas que alimentan la dinámica institucional y las crisis a nivel organizativo. Este es el nivel más exterior de causalidad; no determina tan directamente los tipos de ideas que se crean, pero da un ímpetu general a la estabilidad o al cambio, que son moldeados más específicamente por organizaciones que apoyan las carreras intelectuales, y luego por los intelectuales que se encuentran en ellas.

Es ésta una teoría de variables a cada uno de estos niveles. Configuraciones diferentes producen tipos y cantidades varias de creatividad. Deberíamos notar, también, que una teoría de la creatividad es también una teoría de la no-creatividad, y de la creatividad en tipos y grados que varían. Nos muestra qué períodos históricos son innovadores y cuáles quedan estancados, y en períodos particulares señala por qué algunas personas se sitúan de forma que son los líderes creativos, mientras que otros no lo son.

Finalmente, quiero retroceder hacia el nivel más micro de experiencia creativa. El intelectual solo, que lee o escribe: aunque él o ella no se encuentra mentalmente solo. Sus ideas vienen cargadas de relevancia social, porque simbolizan la pertenencia a coaliciones existentes o por venir en la red intelectual. Las nuevas ideas se crean como combinaciones de nuevos marcos para las antiguas; y las intuiciones creativas de los intelectuales son también sensaciones acerca de qué grupos están atrayendo estas ideas (y en contra de qué enemigos intelectuales). La estructura de mercado del mundo intelectual se traslada a la mente del individuo creativo. Los instantes creativos son la energía emocional que proviene de los Rituales de Interacción imaginarios.

El pensamiento es una conversación con públicos imaginarios. En el caso del intelectual creativo, éste no es simplemente cualquier público imaginado, y en especial no meramente uno vago e idealizado (como el “otro generalizado” de Mead en su sentido más abstracto). Altos grados de creatividad intelectual provienen de la imaginación realista de públicos intelectuales existentes o por venir, en formas que señalan directamente a lo que el mercado de las ideas encontrará más demandado. Esto exige que el creador individual deba conocer bien a su público, a través de la lectura y también de los contactos cara a cara. (Leer sólo raramente parece bastar; algunos contactos personales con intelectuales preeminentes también parecen resultar cruciales, como muestra el patrón empírico). En el modelo de Ritual de Interacción, los crecimientos en energía emocional vienen dados por un balance favorable de los recursos cara a cara con los interlocutores de uno, tales como poseer el capital cultural que hará que uno sea aceptado como miembro del grupo, y especialmente si uno es capaz de acaparar atención sobre éste. El intelectual creativo experimenta estos Rituales de Interacción dentro de su cabeza. La energía emocional de éxito en estos rituales imaginarios es lo que constituye la energía creativa: la capacidad para una concentración sostenida, la sensación de ser arrastrado por la atracción de un flujo de ideas. Va a menudo acompañado por un sentimiento de exultación, ya que esto no son meramente unas ideas cualesquiera, sino ideas que se viven como exitosas.

Este análisis ayuda a resolver la contradicción mencionada hacia el principio de este artículo. El creativo intelectual necesita trabajar en privado, pero también encuentra el éxito sólo cuando es miembro de redes intelectuales. Pero los rituales ordinariamente producen conformidad con los símbolos de grupo, y de aquí que son antitéticos con la innovación creativa. Los creadores sienten y reconocen la relevancia de su pertenencia cargada simbólicamente en ideas; saben qué grupos en el campo intelectual son representados por esas ideas. Pero su privacidad, y su uso de la lectura como fuente principal de información, les da suficiente independencia de las presiones conformadoras-inductoras de los rituales de interacción cara a cara. Su aislamiento es sólo relativo, no el aislamiento completo que les dejaría sin un sentido de dónde se sitúan las fuerzas de la pertenencia simbólica en el campo intelectual. En el nivel micro, la clave de la creatividad es un equilibrio, entre un aislamiento máximo de las presiones rituales en vistas a la conformidad, junto con una comprensión segura de justo lo que las fuerzas intelectuales más fuertes representan en la parte más activa de la red intelectual. Los individuos que pueden lograrlo son los que se sitúan en las posiciones más privilegiadas del campo intelectual, pero que simultáneamente tienen el estilo personal de desvincularse de, y así manipular, los símbolos de pertenencia en vistas a nuevas combinaciones.

La energía creativa es una sensación de cuáles son los mejores movimientos posibles, una previsión de los resultados en una reconstrucción imaginativa del campo intelectual. El capital cultural, la energía emocional y la posición en red son ingredientes de la creatividad. Así existe una causación social de la creatividad, incluso en su núcleo más interno, los contenidos de las nuevas ideas que aparecen en las mentes de los intelectuales en sus momentos creativos. Existe un determinismo, no meramente de quién será creativo y cuando, sino de cuáles serán de hecho sus creaciones.

A Micro-Macro Theory of Intellectual Creativity:
The Case of German Idealist Philosophy,
Sociological Theory, Vol. 5, No. 1 (Spring, 1987), pp. 86-88
RANDALL COLLINS
University of California, Riverside

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