Plutón: carta abierta a la dimensión oscura de la humanidad (poema)

Pluto-01_Stern_03_Pluto_Color_TXT.jpgEn Astrología Psicológica, Plutón es un planeta que saca el lado más luminoso y oscuro del ser humano. Aclarar que todos los planetas, en Astrología, pueden funcionar bien o mal (funcional o disfuncionalmente) y Plutón se expresa disfuncionalmente como lo más bajo y destructivo del ser humano: a través de miedos irracionales, corrupción, dominación extrema, depravación, paranoias, obsesiones (auto)destructivas, manipulación, impotencia, violencia, etc. Funcionalmente, Plutón permite tener una relación sana con el lado y poder oculto que reside en el ser humano desde siempre. Y sobretodo, permite transformar el infierno en algo luminoso.

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El odio y el poder del amor

La inmensa mayoría, cada uno en su medida y según su disposición, siente odio por algo o por alguien, al menos en algunos momentos o situaciones de la vida. Este odio es uno de los síntomas de nuestra imperfección y puede identificarse, sobretodo, con el pecado de la ira.

¿Se puede odiar justificadamente? Según las circunstancias, parece ser que sí. Sin embargo, el ego, entendido como nuestro yo orgulloso y colmado de pecados, que parece que justamente tiene su derecho a reivindicarse, impide comprender algo subyacente.

Aquel que es malo, que odia, que transmite maldad, que busca el daño de los demás, padece en sí mismo el peor de los males: el infierno interior.

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El árbol y su sombra

Si le das la vuelta a la imagen,
es fácil ver otro árbol,
otro tipo de árbol.
Y es que yo creo que son dos árboles en uno,
dos árboles pero de una misma semilla.

Lo increíble es que la copa de uno es la raíz del otro,
la búsqueda de humedad de uno
es la búsqueda de luz del otro.

Primero, el árbol clásico entre nosotros:
copa arriba raíces abajo.
Arraiga en la densidad del subsuelo,
abriéndose paso entre las entrañas de la tierra,
siguiendo el húmedo rastro
de un oasis antiguamente intuido.
Y su copa se abre sin temor al cielo,
abrazando con fuerza la luz y calor del astro solar,
ofreciendo la carne que protege la vida,
el alimento que nutre todo comienzo.

Segundo, el árbol clásico fuera de nosotros:
copa abajo y raíces arriba.
Arraiga en la inmensidad del cielo,
soñando absorber el agua de las nubes,
fijando su estructura lentamente,
en el lugar de paso de todas las ideas.
Y su copa se abre a la experiencia del infierno,
sombreándose en la seguridad de la matriz terrenal,
buscando el calor del núcleo de la Tierra,
escondiendo los frutos secretos para otras vidas.

Y así ambos conforman un yin yang natural,
una unidad inseparable.

Redención

Los minutos no pasan, ni las horas, ni los años, ni los siglos…

sucesos, movimiento, vida que acontece.

Memoria volcánica plasmada sobre un mohoso papel con oscuros signos intachables.

Cuerpos marcados por el fuego de lo imparable,

eternidad móvil que gira y gira dándole vueltas a una historia detenida,

es el carrusel de las mentiras.

Pretérito entre rejas y fantasmas que escapan y regresan.

Crean mundos que se vuelcan desparramando cuerpos…

cuerpos cambiantes, hondos y vulnerables, frágiles como el verbo,
huidizos pero siempre presentes.

Cuerpos protectores del engaño.

¡No dejes nunca de tocarme!

Acaríciame. Abrázame. Aquí, ahora, al pie del tiempo.

¡Silencio! no digas nada,

sólo permanece a mi lado en ese instante que linda con el vacio.

Fronterizos, evitando embustes.

Manoséame sin decir palabra, no quiero despertar a los muertos.

No quiero enterrarte ni transformarme en cenizas,

así que nohables y enredémonos en los contornos del devenir,al pie del tiempo.

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Autora: Suna Forteza Gamundí

El Año Nuevo Chino

¡Durante esta mañana de lunes se dará un momento muy especial!

¡Feliz Fiesta de la Primavera!

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El Año Nuevo Chino, la Fiesta de la Primavera, es la festividad tradicional más importante del año calendario chino. Las celebraciones comienzan el primer día del primer mes lunar y terminan quince días después, cuando se celebra el Festival de los Faroles.

El Año Nuevo Chino se cuenta en el día de la luna nueva más próximo al día equidistante entre el Solsticio de Invierno (entre el 21 y el 23 de diciembre) y el Equinoccio de Primavera (entre el 20 y el 21 de marzo) del Hemisferio Norte.

Ese día equidistante entre esas dos fechas cae entre el 3 y el 5 de febrero. Con frecuencia ambos días no coinciden con la luna nueva. Por ello el Año Nuevo Chino puede ser entre el 21 de enero o el 21 de febrero.

Una vez determinado el día que sea, luego se cuentan 15 días hasta que se celebra el Festival de los faroles, un canto a la vida, a sus ciclos en forma de espiral, una forma de rendir tributo a la evolución, respetar los cambios y procesos, sin importar el ego propio, sometiéndose a la suerte, estoicamente, como panteísta de corazón y estómago. Es una celebración como cualquier celebración de un nacimiento y una muerte que dan paso a nuevos nacimientos. Una celebración al paso del apego al desapego, un aprendizaje colectivo al dejar soltar, al desprenderse, al salir del ego y vivir el presente tal como es.

Soy como tú,

-dice el farol a otro farol-.

Sólo soy un farol candente en la más profunda de las noches,

un farol junto a otros faroles como tú,

todos navegamos a través de las estrellas,

sin rumbo,

esperando un adormecimiento cálido y eternamente permanente,

eternamente en paz.

esperando la inexorable muerte,

la extinción definitiva del calor y la luz de mi alma.

Adiós…


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“Insomnio” de Gerardo Diego

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
—cauce fiel de abandono, línea pura—,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.