Actualidad de la formación universitaria y situación laboral de los licenciados en filosofía

En España, la formación universitaria en Filosofía está desvinculada de la interdisciplinariedad y pensamos que ello tiene graves consecuencias. En contadas ocasiones, nuestros planes de estudio y sus respectivos planes docentes invitan a conocer lo que en otras disciplinas se desarrolla y todo ello desemboca, una vez con el título de licenciado en mano, en la más trágica de las realidades laborales: la incompetencia. La poca relevancia pública se presenta aquí como el mayor de los tabúes. Mientras, en un ejercicio de imaginación e idealismo, las facultades de Filosofía prometen salidas profesionales y claro, todo este autoengaño no favorece en absoluto tener una facultad en condiciones de ofrecer algo que pueda repercutir en la sociedad actual.

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El poco interés por los conocimientos, las metodologías y los problemas actuales no podía sino repercutir en el desprestigio de la licenciatura en Filosofía y es que de aquellas personas que poseen dicho título, el 51% están trabajando en algo no relacionado con filosofía y del 49% restante, un 32% están sin trabajo. Otro dato significativo es que un 42% de los licenciados con empleo trabajan en instituciones públicas. Así pues, sólo un 17% de los licenciados trabajan de aquello para lo cual fueron capacitados cursando nuestra licenciatura.

Ahora bien ¿Y qué trabajos son aquellos que oficialmente prometen a los licenciados como propios de la filosofía? Más allá de la docencia[1], lo cual es irrelevante si queremos buscar algo distintivo, las profesiones son: gestor cultural, editor, asesor editorial y asesor filosófico.

No obstante, la realidad del mercado laboral no se ajusta a dichas salidas profesionales. Por ejemplo, al visitar unas cuantas páginas de oferta de empleo y consultar aquellos casos en que empresas están buscando un gestor cultural, en ningún caso encontramos como requisito haber estudiado la licenciatura de filosofía. En su lugar, los requisitos académicos hacen referencia a carreras como ADE. Algo parecido ocurre con las ofertas para ser editor. En este caso suelen pedir la licenciatura de Periodismo. De nuevo, en ningún caso aparece como requisito la licenciatura de Filosofía. Lo peor de todo es que el no haber cursado estas otras carreras condenan al licenciado en filosofía a no poder optar por dichos trabajos.

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(si te interesa, este post está extendido en http://wp.me/pIkeR-30)


[1] “Y si la práctica de la enseñanza agotara las posibilidades de ejercicio profesional específico de la filosofía, entonces se correría el riesgo de que la institución de la docencia se convirtiera en la academia donde se impartía la enseñanza de cómo matar dragones.” Pie de página: “Esta academia juega un papel central en el argumento de una novela escrita por un estudiante que ganó hace algunos años un accésit del Premio Ciencia-Ficción UPC. En la novela se relata la historia de un estudiante de la academia que se dedica a la enseñanza de cómo matar dragones. Tras largos años, el estudiante concluye los estudios y recibe el correspondiente título. Provisto de este, se va por el mundo y después de muchas averiguaciones constata que no existen dragones. En vista de ello, no se le ocurre otra salida para aprovechar su título que fundar una academia de matar dragones.” Manuel Medina, en “Consideraciones sobre un nuevo plan de estudios de filosofía”, documento que se puede encontrar dentro del seminario sobre los estudios de Filosofía en la actualidad: http://campusvirtual.ub.edu/campusub/login/index_form.php. Clickar en “Entra como a visitant”. Luego clickar en “Grups de Treball” e introducir en el buscador “Temes de Filosofia de la Ciència: Els Estudis de Filosofia al Segle XXI: Filosofia i Societat de la Informació i el Coneixement”. El acceso y la inscripción está abierta.

Comunicación en el Congreso de Filosofía y Universidad sobre la situación pública de la Filosofía

Escrito congreso Filosofía y Universidad <– clicka aquí para descargarlo en pdf

Responsables de la comunicación: Albert Solé Soler, Laura Font Gomez, Lara Carapeto Pacheco, Pol Creuheras Borda y Aleix Mercadé Falomir.

Presentación contenido: El objetivo de nuestra comunicación es demostrar, de una forma muy resumida y visual, que la formación universitaria española en Filosofía prescinde en gran parte de las fuentes primeras y que ello tiene consecuencias negativas desde el punto de vista de la relevancia pública. Y es que estudiamos interpretaciones del mundo sin ir al mundo concreto del que partieron los filósofos y del que extrajeron sus teorías. Ciertamente, en nuestra enseñanza se omite el aprendizaje de conocimientos y habilidades para estudiar el mundo concreto.

Daremos razón, a partir de la historia, de por qué hemos llegado a ser expertos opinólogos sin bases sólidas; mostraremos las relaciones entre diferentes corrientes de pensamiento y su representación en el mundo contemporáneo; constataremos que los filósofos que han sido relevantes tenían formación en otras disciplinas; explicaremos cómo se refleja esto en nuestro Plan de Estudios, en el próximo nuevo Plan de Estudios, en el tipo de investigaciones de doctorado que nuestra Facultad produce y en el tipo de revistas existentes de Filosofía en España.

Además, mostraremos las consecuencias negativas que tiene esto aportando datos, a partir del Libro Blanco y otras fuentes, sobre la realidad laboral de los licenciados en Filosofía.

En contraste a todo esto, mostraremos que hay otros países que estructuran su formación en Filosofía atendiendo a la formación interdisciplinar; que en otros países la filosofía no tiene el papel marginal que tiene en nuestro país; que en España se ha tomado conciencia de este problema y que hay una incipiente voluntad de cambio; etc.

A pesar de la gran cantidad de información que hemos tenido que gestionar, nuestra comunicación presentará toda esta información de una forma sintética y lo más clara posible

Estructurando el lenguaje en roles temáticos

Las etiquetas abstractas utilizadas para dar cuenta de la relación entre predicados y sus complementos componen lo que se llama la teoría temática. El tipo de relación define diferentes funciones semánticas y, a su vez, muestra una relación directa con las funciones sintácticas. Las diferentes propuestas entorno a ello no han supuesto una llegada a algún tipo de acuerdo, ni a la hora de hacer una lista única ni a la hora de determinar su naturaleza.

Fillmore[1], quien involucró la estructura sintáctica en la estructura profunda y creó reglas del paso de la EP a la ES (estructura superficial)[2], propuso una serie de roles temáticos: el caso del instigador animado de la acción (el niño rompió el cristal), la fuerza inanimada causalmente involucrada en la acción (la llave abrió la puerta), el animado afectado por el estado o acción (dio un regado a Mageles), el objeto que es resultado de la acción o bien es sobreentendido como parte del significado del verbo (construir una casa), el caso que identifica la localización u orientación espacial del estado o la acción (en el valle hace frío) y el caso semántico más neutro: cosas que son afectadas por la acción (la carta llegó cerrada), etc.

Jackendoff concibe los roles temáticos como parte de una estructura semántica léxico-conceptual (ELC) y no como parte de la sintaxis. Las variables de la ELC pueden estar marcadas con papeles temáticos, y ello de manera que la misma variable puede estar marcada con diferentes roles en diferentes partes de la ELC. Estos diferentes papeles o roles temáticos no se conciben como posiciones argumentales[3] ni como primitivas, sino como medios para registrar ordenadamente los componentes sintácticos y las categorías conceptuales[4]. A las ya expuestas por Fillmore destacar el rol temático del sujeto que no controla y meramente vive los qualia. Cuando este rol temático, llamado el experimentador, se une al agente, que es el que inicia una acción, entonces resulta el rol temático del iniciador.

La concepción de rol temático de Dowty, a diferencia de la de Fillmore y Jackendoff, valora el hecho de que a cada rol le sigue una serie de consecuencias en forma de presuposiciones e implicaciones. Por ejemplo, el rol del agente implica cierto grado de volición. A pesar de que la propuesta es muy interesante, el autor se encuentra con serios problemas para encontrar estas consecuencias en cada uno de los roles temáticos. Consciente de ello, Dowty crea el concepto de “proto-role” el cual supone una abstracción capaz de sintetizar los proto-roles en dos: el rol proto-agente y el rol proto-paciente. El primero se caracteriza por su implicación volitiva en el evento o estado descrito por el verbo, por su percepción o conocimiento, por ser causa de un evento o un cambio de estado en otro participante, por ser causa de un movimiento en relación a una posición o a una entidad y por existir independientemente de la eventualidad descrita por el verbo. Algunos ejemplos: Maria come manzanas y lo sabe; las llamadas telefónicas causan interrupciones; etc. En el caso del rol proto-paciente, dicho rol se caracteriza por soportar un cambio de estado, por ser un tema afectado en su integridad, por estar causalmente afectado por otro participante, por ser relativamente estable respecto el movimiento de otro participante y por no tener por qué existir previamente su objeto denotado. Algunos ejemplos: Juan abre la ventana; Ana escribe un libro; fumar provoca cáncer; etc. Dichos roles se asignan a aquel argumento que tenga más propiedades del proto-rol correspondiente.

En 1988, Levin y Rappaport defendieron que los roles temáticos no eran necesarios. Después de mostrar la cantidad de irregularidades que impedían una representación viable, propusieron asociar a los argumentos, un poco en consonancia con los proto-roles de Dowty, una estructura de características de papeles temáticos. Dichas estructuras tendrían una forma como la siguiente en el caso de “load”:

(1) [+Agent, [+Goal, + Affected, + Theme], +Theme].

M. Lluísa Gràcia hizo su versión para el catalán[5].

La última propuesta de roles temáticos que quiero comentar es la de Grimshaw y que siguiendo las ideas de Levin y Rappaport, propuso elaborar jerarquías de papeles temáticos en función del criterio de prominencia. Así por ejemplo:

(2) Agente < Experimentador < Goal, Source, Location < Thema, Pacient.

Algunos roles, como el Theme y el Pacient los considera los más preeminentes porque son los objetos más cercanos al predicado.


[1] The case for case (1968)

[2] (EP) Juan rompe a ventana con una piedra; (ES1) La piedra ha roto la ventana; (ES2) La ventana se ha roto.

[3] Los argumentos se definen como los elementos necesarios para que una pieza léxica pueda ser entendida. Por ejemplo, el verbo de la oración “José dijo el pasado miércoles a su madre que la quería” es “dijo” (y como todo verbo es el núcleo). Si prescindiéramos de “el pasado miércoles” la pieza léxica que nos interesa se entendería igualmente, sin embargo, si prescindiéramos de “a su madre” o “que la quería”, difícilmente entenderíamos lo que está ocurriendo, y es que “José dijo el pasado miércoles” está reclamando imperiosamente un CD y un CI, ambos argumentos. “El pasado miércoles”, así pues, no lo identificaríamos como argumento, sino como adjunto.

[4] En la propuesta de Jackendoff, los conceptos lingüísticos, a diferencia de los papeles temáticos, sí que pueden ser descompuestos en conceptos más elementales hasta llegar a una serie de primitivas (predicados de carácter cerrado) a partir de los cuales es posible construir conceptos complejos. Así pues, diferencia las funciones de la estructura ontológica.

[5] La teoría temática (1989).

La paradoja de Russell

<<En uno de los apéndices a los Principios de las matemáticas (1903), Russell llama la atención sobre la lógica de Frege y apunta una contradicción en la noción de los conjuntos que no pertenecen a sí mismos. (¿Es este conjunto un elemento de sí mismo? Si lo es, no lo es; y si no lo es, sí lo es.) Como la lógica extensional de Frege depende de la traducción de todos los predicados (es decir, conceptos o intenciones) a conjuntos y, de este modo, de la formación de conjuntos de elementos de cualquier tipo, la paradoja de Russell fue un golpe en el corazón de la totalidad del sistema.>>

Randall Collins, Sociología de las filosofías. Editorial Hacer, Barcelona 2005.
Cap. 13. La condición post-revolucionaria: La demarcación como problema filosófico

Frege y la prueba ontológica de la existencia de Dios

<<Según Frege, hablar del mundo no consiste en establecer conexiones, por así decirlo, horizontalmente sobre un plano. Hay una jerarquía de niveles. Utilizando la herramienta técnica mediante la cual se había creado la maquinaria de la matemática moderna, Frege introduce un simbolismo formal para imponer el reconocimiento automático de las nuevas distinciones conceptuales: el uso de diferentes tipos de imprenta para diferenciar claramente entre uso y mención; un símbolo que indica que algo se asevera, distinto de aquello que se asevera; signos que sustituyen a «no», «y», «o» «si … entonces»; y el cuantificador universal «para todo valor de que traduce las distinciones entre «todo», «algún» y «ningún» del lenguaje ordinario. Las confusiones presentes en la vieja retórica se hacen ahora visibles. Al hablar de una «cualidad» se estaba confundiendo el contenido no aseverado con el hecho de su aseveración (Coffa, 1991: 63). La cópula no es algo separado que una un sujeto con sus cualidades, sino un aspecto de la enunciación funcional. Por esa razón, comenta Frege ([1883J 1980; 65), la prueba ontológica de la existencia de Dios se desmorona, ya que la existencia no es una cualidad.>>

(si te interesa este post está extendido en http://wp.me/pIkeR-2V)

Randall Collins, Sociología de las filosofías. Editorial Hacer, Barcelona 2005.
Cap. 13. La condición post-revolucionaria: La demarcación como problema filosófico