Viajando al interior de una tormenta de arena

El video captura una gigantesca tormenta de arena. Esto ocurrió en Australia hace ya unos cuantos meses.

Parece una cordillera del Himalaya, pero ya aviso que no lo es. Insisto, es una tormenta de arena. El color, de entrada,  descartaría encontrarnos en Asia. No obstante, tiene muchos puntos en común con las montañas: es de proporciones montañescas y rebosante de tierra. Seguramente por eso, por ser una nube de polvo tan tan densa, transmite tanto su presencia. Y es que está repleta de energía y personalidad, como la de una montaña, como cualquier trozo del planeta que ascendió impulsado por el subsuelo.

Y lo mejor de todo. El videoaficionado responsable de estas maravillosas imágenes se dirige hacia la montaña gaseosa. Y lo hace en coche, con un acompañante, sobrecogidos por el inexorable y dantesco destino: la incertidumbre.

Propiedades de la luz

1- Es radiación electromagnética. Decimos que es luz cuando esta radiación es visible.

2- Es el fenómeno más veloz conocido (299.792,458 km/s en el vacío). De encontrarse un fenómeno más veloz, violaría la teoría de la relatividad de Einstein.

3- Es energía. E, que transporta una onda electromagnética, o el fotón correspondiente, és E = hc, donde h és una constante (la constante de Planck, h = 6,62 10–34 J/s) y c la velocidad de la luz. Por tanto, un fotón transporta una cantidad pequeña pero finita de energía y, en consecuencia, para una determinada longitud de onda no se puede transportar cualquier cantidad de energía sino sólo múltiples de esta energía mínima.

4- Es dual. Es a la vez onda y partícula. Esto quiere decir que se utilizan dos modelos para explicarlo: el ondulatorio y el corpuscular. En el primero se interpreta como una onda compuesta por un campo eléctrico y un campo magnético oscilantes, asociados perpendicularmente entre sí y respecto a la dirección de propagación de la misma onda, y que fluctúan con una cierta frecuencia. En el segundo modelo la luz se imagina como un chorro de partículas sin masa, los fotones, formados por pequeños paquetes de energía. Una ventaja del primer modelo es que explica fenómenos luminosos como las interferencias y una ventaja del segundo es que explica el efecto fotoeléctrico.

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Las relaciones codependientes: ¿amamos o dependemos?

Las relaciones codependientes (apego afectivo) son relaciones adictivas que se alejan mucho del amor. La persona dependiente se diluye en la otra perdiendo de vista sus ideas, valores, proyectos, y, en definitiva, su individualidad.

No debemos confundir el amor con la dependencia afectiva. Es esto precisamente lo que ocurre en muchas relaciones de pareja, amistad, etc.  El miedo a la pérdida, al abandono y a muchos otros aspectos hacen nacer relaciones amorosas adictivas e, incluso me atrevería a decir, enfermizas.

En principio no hay nada de malo en amar a una persona hasta el punto de que se haría cualquier cosa por ella mientras que ese “hacer cualquier cosa por ella” no afecte de ninguna manera ni a la identidad de cada uno, ni a los principios, ni a las metas ni a lo que es cada uno esencialmente.

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Creyendo en nuestros revolucionarios

Han pasado muchos días desde el 24 de mayo en el que escribí mi primera reflexión sobre el movimiento del 15-M. Entonces mi contacto real con el movimiento había sido superficial y basado en la prensa. Desde entonces, animado por amigos de mi entorno próximo, empecé a frecuentar Plaça Catalunya, la plaza barcelonesa tomada por los indignados. Pasé más horas de las que pretendía. Han sido días de muchos cambios en mi forma de interpretar lo que ahí estaba en juego. Provisionalmente, he llegado a algunas nuevas conclusiones que sustituyen muchas de mis creencias anteriores.

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Paul K. Feyerabend. El anarquismo epistemológico

A primera vista puede parecer contradictorio para una persona dedicada a la ciencia y alejada del relativismo posmoderno declararse admirador de la obra de Paul K. Feyerabend (1924- 1994). Este excepcional filósofo de la ciencia austríaco fue implacable en su crítica de determinadas actitudes científicas, y sus propuestas han alimentado con más o menos fundamento a los relativistas que niegan la existencia de certezas absolutas. Pero a pesar de que algunas de las afirmaciones de Feyerabend sean difíciles de digerir, por ejemplo cuando desafía a que alguien demuestre que la medicina científica es “superior” a muchas medicinas tradicionales, yo creo que todos, científicos o no, seremos un poco mejores después de leer sus obras, especialmente su fascinante Contra el Método (1974). Para no extenderme voy a exponer con qué parte de Feyerabend me quedo:

1)      La crítica de la jerga científica. En una entrada anterior comenté esto. Feyerabend fue ferozmente crítico con el lenguaje de los científicos modernos, con su pérdida de capacidad de comunicación, su distancia y su pretensión de superioridad. En palabras suyas, la ciencia puede y debe expresarse de forma que sea comprendida y disfrutada por todos.

2)      El concepto de “tradición”, como un conjunto de actividades colectivas que dan sentido a la vida de los que las practican. Tradiciones serían la ciencia, la religión, las artes, la magia… En una sociedad democrática, según PKF, las distintas tradiciones deberían ser capaces de convivir sin que ninguna de ellas se impusiera al resto.

3)      La crítica de la pretensión de objetividad científica. En todo científico anida una “pasión”, por más que intente disimularla en aras de su estándar profesional, que no permite tales excesos. Además, en toda ciencia hay elementos subjetivos que se resisten a ser eliminados, por más que luego los descubrimientos cientificos se “reconstruyan” de forma estrictamente racional.

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Evolución humana: desarrollo del lenguaje metafórico y control de instintos

La sofisticación o redimensionalidad de las necesidades humanas (más info aquí) sofisticaron la propia conducta humana así como su morfología cerebral. Dichas nuevas exigencias provenían de la cultura y fueron las responsables del surgimiento del lenguaje y el control de los propios instintos.

Lenguaje metafórico

Sobre el lenguaje hay hallazgos importantes que constatan su aparición en tiempos primigenios de la evolución humana. Esto se ha mostrado en el desarrollo de la área de Broca y Wernicke visto en las cavidades craneales de los fósiles (más info aquí). El desarrollo del pensamiento simbólico representaba el desarrollo de la capacidad abstractiva la cual es condición de posibilidad para la producción de conceptos (más info aquí).

Evidentemente, en un principio cabe suponer que nuestros ancestros no poseían la finura para diferenciar diferentes niveles de abstracción y que no eran conscientes de la naturaleza del propio lenguaje y, por lo tanto, podemos afirmar que su inmadurez simbólica se reflejó en su forma de modelar la vida. La religión y el mito se presentan así como el fruto de un estadio primero de confusión epistemológica. Incluso hoy en día, aunque guardando las distancias, nos cuesta movernos ágilmente por los diferentes niveles de abstracción. Y es que una de las reflexiones que marcará la diferencia en ulteriores reflexiones de este blog es que todavía arrastramos el pensamiento simbólico más primitivo: el metafórico.

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La estrategia económica de China en Sudán

China ha sido promotora del desarrollo africano hasta tal punto que podríamos considerarla como la neocolonialista del s.XXI. La ayuda china no era completamente desinteresada, se establecía una relación win-win. Las tan necesarias remesas de capitales se intercambiaban por las materias primas y recursos energéticos que requiere el crecimiento desorbitado de China.

A la hora de establecer relaciones comerciales, China propugnaba el seguimiento de una serie de valores o principios geopolíticos. De esta manera, gracias al llamado poder inteligente, se conseguía bajar reticencias y que el continente africano no viese a China como un imperialista dominante. China basó sus inversiones en acuerdos que garantizasen la coexistencia pacífica, el mutuo beneficio y la igualdad, el respeto a la soberanía y a la no intervención en asuntos internos.

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El fenómeno de las llamadas perdidas desde la teoría de Grice

Tenemos:

S: Perdida en el móvil (fuerza ilocutiva: de demanda para crear una intención)

P: Parlante

A: Audiencia

(i)                 P quiere producir un cierto estado mental en A, a saber: la intención de que llame a P.

(ii)                P piensa que llevar a término S puede ser un medio para conseguir su objetivo, expresado en (i).

(iii)               El plan de P para conseguir su objetivo, expresado en (i) a través del medio expresado en (ii), es que A, a quien supone racional, lleve a término un pequeño razonamiento práctico la conclusión del cual será precisamente la bondad de la acción que P quiere que A trate de llevar a término, y que, aceptando A la verdad de las premisas de su razonamiento, acepte también la conclusión, formando así la intención que P quiere producir en él.

Razonamiento práctico que P quiere que A haga:

a)      La persona que me llama por teléfono ha colgado justo después de un breve tono quedando así constatada como llamada perdida.

b)     Tal acción no tiene sentido porque se llama para comunicarse por habla e imagino que él también lo sabe. Podría tratarse de algo hecho “sin querer”. Otra posibilidad no despreciable, pero, es que se trate de una acción suya.

c)      En este caso, es más probable que él sepa que estoy junto a mi teléfono móvil, capaz así de apreciar a) y b), así el propósito de su acción puede ser precisamente producir en esta otra la perplejidad expresada en a) y b) y a través de esto hacer un razonamiento que estoy iniciando.

d)     En tal caso lo que debe estar consiguiendo es algo como lo que los razonamientos producen, un juicio si es un razonamiento teórico o una intención si es un razonamiento práctico. Y, en este contexto, dado lo que una llamada perdida significa ordinariamente, y dado que ha llamado y ha colgado inmediatamente, lo que está intentando conseguir es que me percate que él quiere que yo forme la intención de devolverle la llamada; en otras palabras, que yo sea consciente de su deseo de que yo forme la intención de devolverle la llamada.

e)      La única razón sensata para que P quiera que yo sea consciente de su deseo de que yo forme la intención de devolverle la llamada, en este caso, es que él quiere recibir mi llamada para comunicarse conmigo haciéndome una llamada perdida para que le devuelva la llamada. Lo mejor que puedo hacer en esta situación es, entonces, devolverle la llamada. 

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