Ego y más allá

Los fanáticos espirituales se identifican -solamente- con el espíritu (lo universal). No reconocen que sean esencialmente nada más. Por otro lado, los ególatras se identifican -solamente- con lo particular (lo individual). No obstante, nuestro ser es constituido por una serie de capas, todas igualmente esenciales y sagradas.

Identidad quién soy niveles Aleix Mercadé

En este nuevo vídeo reflexiono sobre algunos malentendidos entorno a la identidad del yo como es la interpretación personal de lo transpersonal (se codifica lo trascendental desde el ego). Ello tendrá importantes consecuencias en la comprensión de la reencarnación y, en general, de lo espiritual. Por último, comparto una serie de experiencias que pueden ayudar a cultivar la sensibilidad espiritual.

Mi experiencia con la espiritualidad

La experiencia espiritual, para mí, es aquello que vivimos al romper en mil pedazos a nuestra identidad egoica. Es aquello trascendental que está detrás de nuestra fugaz individualidad, una vivencia del ‘más allá’ desde el ‘más aquí’, una humilde visita al reino de lo sagrado, una experiencia de lo infinito desde la finitud de lo humano.

En el vídeo reflexiono sobre mi experiencia y relación con la espiritualidad, la soledad más profunda, de Dios y la religión, de la moralidad como algo diferente y sobre la muerte.

Con ello no deseo ofender ni crear controversias con ningún dogma. Pretendo, como mucho, ayudar a comprender lo espiritual desde una postura menos socializada (y más íntima). Mi postura particular no puede ser universalizable.

La malla zodiacal como código fuente

posibilidadesReflexionando durante la última Luna Llena Acuario-Leo, he querido recuperar algunas ideas e hipótesis filosóficas. Ideas sobre ontología, sobre aquello que permite que la realidad tenga formas, sobre la estructura donde la realidad reposa como contenido, sobre el lienzo donde se pinta la realidad.

La idea fundamental, nada original, es sobre el origen de todo. La pregunta: ¿Qué fue antes? ¿La realidad o lo posibilitador de ésta? Es una pregunta acerca del tiempo, una pregunta histórica en el pensamiento.

Durante milenios, pensadores diversos propusieron una respuesta basada en la idea de que la realidad está codificada de muchas formas. Esta es una respuesta que se halló al buscar la realidad subyacente de todo. Algunos, como Demócrito, esperaban encontrar átomos. Sin embargo, encontraron diferentes suelos, diferentes códigos fuentes, diferentes plataformas a través de la cuales se mueven diferentes tipos de información. Sigue leyendo

Krishnamurti y meditación

imagesKrishnamurti, que sin duda ha sido uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX, compartió con la humanidad una cantidad importante de reflexiones gravemente agudas. Dado que quiero respetar al máximo los consejos de este gran pensador indio, voy a evitar escribir un post cargado de citas o anéctodas biográficas. Por el contrario, voy a instar al lector a que experimente, a que actúe, de la misma manera que Krishnamurti hubiera querido. Y es que hablar de él implica necesariamente incurrir en la gran paradoja pues Krishnamurti rechazó siempre tener seguidores (“como yo”) o fundar una escuela (de “su pensamiento”). Su negativa a fundar una institución que promoviera su pensamiento se explica en que su filosofía no era más que un llamamiento a la acción valiente de la propia conciencia, a la atrevida búsqueda de la comprensión de uno mismo mediante la liberación de la propia mente.

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Documental “Anima mundi”

“Por tanto, es de resaltar que: este mundo es, de hecho, un ser viviente dotado con alma e inteligencia … una entidad única y tangible que contiene, a su vez, a todos los seres vivientes de universo, los cuales por naturaleza propia estan todos interconectados.”
Platón, Timeo 29,30

Astrología y ciencia: reflexión y experimento

He escrito un artículo en la siguiente dirección: http://wp.me/pGDFO-oW

Hace 6 años, cuando era estudiante en la Facultad de Filosofía, empecé a conocer la grandeza de la astrología. Desde entonces una pregunta empezó a resonar dentro de mí: ¿Por qué la astrología no es una ciencia si es algo tan real? Motivado por dar cuenta a una pregunta tan fundamental, aproveché mi carrera y profundicé en la disciplina filosófica que se ocupa de estudiar las bases del conocimiento científico (y no científico): la espistemología. Así, formándome también en lingüística, biología, psicología, astronomía, sociología y otras disciplinas, conseguí abordar con cierto rigor la pregunta que tanto me motivaba.

Como fruto de todo ello he preparado un video sobre la relación entre astrología y ciencia. Concretamente, este video va dirigido al colectivo científico y espero con él, sobretodo, dar una información que ayude a plantear correctamente un experimento para demostrar el hecho astrológico.

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Índice del contenido:

1. INTRODUCCIÓN
2. TEORÍA COGNITIVA DEL SIGNIFICADO
2.1. LAS ESTRUCTURAS CONCEPTUALES
2.2. NIVELES DE ABSTRACCIÓN
2.3. PROPIEDADES DE LOS CONCEPTOS ABSTRACTOS
3. EPISTEMOLOGÍA
3.1. CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
3.2. CONCEPTOS ASTROLÓGICOS
4. USO Y ABUSO DEL LENGUAJE METAFÓRICO
4.1 PENSAMIENTO METAFÓRICO
4.2. LOS DOMINIOS
4.3. DOMINIOS Y ABSTRACCIÓN
4.4. DOMINIOS Y ASTROLOGÍA
4.5. LA RELACIÓN CGSS-MOCTs Y  LAMÚLTIPLE MANIFESTACIÓN DE LO ÚNICO (MMU)
5. EL PROBLEMA DE LOS NIVELES INTERMEDIOS
5.1. LOS NIVELES INTERMEDIOS
5.2. EL SALTO ABISMAL
5.3. LA CREACIÓN DEL PUENTE
6. ALGUNAS CONCLUSIONES
6.1. LA ASTROLOGÍA Y SUS LÍMITES EPISTEMOLÓGICOS
6.2. EXPERIMENTO PARA DEMOSTRAR EL HECHO ASTROLÓGICO
6.3. PAUTAS PARA EL APRENDIZAJE E INVESTIGACIÓN ASTROLÓGICO
7. AGRADECIMIENTO, LINKS DE INTERÉS Y CONTACTO

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Para leerlo en PDF:

CLICKA AQUÍ

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Para verlo en diapositivas:

 

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B) Experimento para demostrar el hecho astrológico: Experimento para demostrar el hecho astrológico

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La idea de hacer un experimento ha sido una idea recurrente en mis estudios y he podido perfeccionar y concretar cómo tendría que ser este soñado experimento.

He visto que ya han habido intentos para demostrar  la realidad de la astrología sin embargo han sido experimentos que habían sido diseñados sin tener en consideración lo siguiente:

-El tipo de conocimiento de la astrología (el cual involucra disciplinas como la psicología, la lingüística, la antropología, la biología, la astronomía, algunas filosofías, etc.).
-La teoría de conocimiento de la ciencia. A ojos de la mayoría de científicos, una prueba que confirme la astrología sólo será válida si cumple una serie de condiciones.

Así pues, es la disciplina de la epistemología la gran ausente en los experimentos hasta ahora realizados. Además, si a esto le sumamos cierto prejuicio por parte de los astrólogos respecto a lo científico, tenemos como resultado la actual situación social de la astrología.

Personalmente, apoyaría que la astrología tuviera más relevancia pública.

A parte de todas estas consideraciones que podrían llevarnos a un debate realmente apasionante, mi intención sería hacer este experimento con la suficiente seriedad -apoyado y supervisado por alguna universidad- para poder publicar los resultados.

El experimento:Experimento para demostrar el hecho astrológico


El mal del odio

(Este post puede entenderse mejor en el marco del post que enlazo a continuación: http://wp.me/pIkeR-1V)

Se puede decir que todos somos malos (o imperfectos) en cuanto que todos nacemos bajo el estigma del pecado original, desafiados por el reto de no necesitar nada y ser perfectos.

La inmensa mayoría, cada uno en su medida y según su disposición, siente odio por algo o por alguien, al menos en algunos momentos o situaciones de la vida. Este odio es uno de los síntomas de nuestra imperfección y puede identificarse, sobretodo, con el pecado de la ira.

¿Se puede odiar justificadamente? Según las circunstancias, parece ser que sí. Sin embargo, el ego, entendido como nuestro yo orgulloso y colmado de pecados, que parece que justamente tiene su derecho a reivindicarse, impide comprender algo subyacente.

Véanse las consecuencias que esto tiene para contemplar el ser:

Aquel que es malo, que odia, que transmite maldad, que busca el daño de los demás, padece en sí mismo el peor de los males: el infierno interior.

Conscientemente, esto se entiende como un estado anímico de malestar grave y, a un mismo tiempo, agudo. Es un profundo sentimiento de insatisfacción e inarmonía consigo mismo y con el entorno. Inconscientemente, esto se entiende como lo que ocultamente decide por nosotros. Esto compromete al yo pues representa un impedimento para afrontar libremente las ocupaciones del alma.

De la misma forma: el descontrol, el nulo conocimiento de mis miedos, mis caprichos, mis límites, mi incapacidad para adaptarme al cambio, a lo inesperado y a lo imposible, hacen de mí un ser que no es, un ser superficial no liberado del ego que exilia mi verdadero ser. De hecho, mi falta de capacidad de transformación es mi estancamiento y, en muchas ocasiones, es mi fuente de odio para y hacia los demás.

Jalaud Din Rumi escribió en el Masnavi un capítulo titulado Hasta que el hombre no destruye el “ego” no es un verdadero amigo de Dios y dice así:

 

Una vez un hombre llegó y llamó a la puerta de su amigo.

Su amigo dijo, “¿Quién eres, Oh fiel?”

Él dijo, “Soy yo”. Su amigo respondió, “No hay admisión.

No hay lugar para el “crudo” en mi fiesta bien cocida.

¡Nada sino el fuego de la separación y la ausencia

puede cocer al crudo y librarle de la hipocresía!

Puesto que tu “ego” aún no te ha dejado

debes arder en feroces llamas.”

El pobre hombre se alejó, y durante todo un año

viajó ardiendo de dolor por la ausencia de su amigo.

Su corazón ardió hasta que estuvo cocido; entonces regresó

y se acercó a la casa de su amigo.

Llamó a la puerta con miedo y turbación

de que alguna palabra descuidada pudiera caer de sus labios.

Su amigo gritó, “¿Quién está en la puerta?”

Él respondió: “¡Eres Tú quien está en la puerta, Oh Amado!”

El amigo dijo: “Puesto que éste soy yo, déjame entrar,

no hay lugar para dos “Yos” en una casa.”

 

El poder del amor

El amor juega un papel clave a la hora de pretender comprender -y ayudar- al odioso. Compadecerse de alguien así estando uno mismo en condiciones tan débiles, como causa la susceptibilidad de abrirse de corazón, es complicado si el ego está por el medio porque, por éste, se tiende a pensar en uno mismo y no en la desgracia del odioso.

El amor permite adentrarse en el otro, percibiendo su angustia, su infierno. Esto no significa que el otro quiera nuestro amor. El amor permite conocer al otro, en la medida de lo posible, por lo que sensorialmente puede percibirse, ya sea a través de los sentidos (sus gestos, su olor, su voz rasgada, sus rasgos), ya sea a través de la antipatía que inspira o de sus palabras destructoras, etc.

Esto, logrado con amor incondicional, permite sintonizar con el odioso. Dedico unos versos que espero que sean reflejo del fenómeno del poder del amor en relación a su acceso transparente al ser. La situación es la siguiente: El filántropo junto al odioso. El filántropo se introduce en -o deja que se introduzca en él- el ser interior e infernal del odioso y llora, profundamente desesperado, la desgracia de su acompañante -el odioso- quien, entretanto, no deja de asaetar al buen filántropo con burlas hostiles, crueles, buscando así su mal.. Y así el filántropo expresa, en primera persona, su experiencia:

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Lloro por su desgracia,

no dejo de derramar lágrimas,

de pena, de compasión.

 

La tragedia vivida por mis sentidos y mi entendimiento

es vista por el odioso

como la muestra de su triunfo.

 

Y ante ello se jacta. Porque ha ganado la guerra.

Sin embargo, algo arruina sus carcajadas.

 

Lloro y,

desde mi amor,

hago la guerra, su guerra pírrica.

 

Justifico,

con máxima atención a mi interior dolorido,

mi tragedia.

 

Y a cada palabra jadeante,

al odiado se le añade una nueva expresión de terror.

 

La autocompasión que siempre se había negado,

que había sufrido, al menos,

en la más íntima soledad,

en la oscuridad y en la vergüenza,

está siendo ahora explicitada, con la sinceridad más indudable,

con la elocuencia más cegadora.

Estos últimos versos muestran un ejemplo del poder del amor y es totalmente extrapolable a cualquier objeto que quiera conocerse. Intuitivamente puede concluirse que mientras hay amor hay acceso al ser y, por lo tanto, saber[1]. En mi opinión, el amor hace al sabio infinitamente poderoso y ello produce importantísimas transformaciones[2] por derredor suyo y no sólo en su pensamiento.

Por supuesto, todo esto supone recorrer un camino angosto que empieza en la propia cotidianidad. En este entorno, un atento examen de uno mismo desvela enseguida la cantidad de imperfecciones a ir trabajando con sabiduría, paciencia y predisposición a aprender de los errores. Que por cierto, imperfecciones que nos parecerán no tener mucha importancia. He aquí la dificultad y la soledad del camino.

 

Y quiero concluir este trabajo con un relato de Gibran titulado El astrónomo:

 

A la sombra de un templo, mi amigo y yo vimos a un ciego sentado solo. Mi amigo dijo:

-Mira ahí al hombre más sabio de nuestro país.

Dejé a mi amigo y me aproximé al ciego, lo saludé y conversamos. Después de un tiempo le dije:

-Perdona mi pregunta, pero ¿desde cuándo eres ciego?

Respondió:

-Desde mi nacimiento.

Dije:

-¿Qué sendero has recorrido para llegar a la sabiduría?

Me respondió:

-Soy astrónomo.-Puso la mano en el pecho y agregó-: Observo todos esos soles, y lunas y estrellas.


[1] De hecho hay estudios científicos en los que se han mostrado indicios de que cuando se ama nuestro cerebro funciona utilizando más su potencial con lo que aumentan las capacidades cognitivas.

[2] No en el sentido de Karl Marx sino en el sentido de que cuando cambiamos, el mundo lo hace con nosotros.