¿Qué patrones se repiten históricamente para el éxito de una revolución social?

Para que se produzca una auténtica revolución, la historia de la previas que triunfaron han establecido un canon que parece repetirse:

  • Como requisito previo hace falta un poder político autócrata, dictatorial y abusivo sostenido por una pequeña élite de privilegiados. Una crisis económica que lleve al hambre. En nuestro mundo occidental la democracia (aunque sea falsa) y las coberturas sociales sirven de atenuante a la “indignación” del pueblo ante la crisis económica.
  • Se necesita una generación de filósofos, o al menos, de intelectuales comprometidos, que generen progresivamente un estado de opinión, un cambio en la ideología política, o la creación de nuevos sistemas de poder distintos al imperante. Sigue leyendo

El Año Nuevo Chino

¡Durante esta mañana de lunes se dará un momento muy especial!

¡Feliz Fiesta de la Primavera!

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El Año Nuevo Chino, la Fiesta de la Primavera, es la festividad tradicional más importante del año calendario chino. Las celebraciones comienzan el primer día del primer mes lunar y terminan quince días después, cuando se celebra el Festival de los Faroles.

El Año Nuevo Chino se cuenta en el día de la luna nueva más próximo al día equidistante entre el Solsticio de Invierno (entre el 21 y el 23 de diciembre) y el Equinoccio de Primavera (entre el 20 y el 21 de marzo) del Hemisferio Norte.

Ese día equidistante entre esas dos fechas cae entre el 3 y el 5 de febrero. Con frecuencia ambos días no coinciden con la luna nueva. Por ello el Año Nuevo Chino puede ser entre el 21 de enero o el 21 de febrero.

Una vez determinado el día que sea, luego se cuentan 15 días hasta que se celebra el Festival de los faroles, un canto a la vida, a sus ciclos en forma de espiral, una forma de rendir tributo a la evolución, respetar los cambios y procesos, sin importar el ego propio, sometiéndose a la suerte, estoicamente, como panteísta de corazón y estómago. Es una celebración como cualquier celebración de un nacimiento y una muerte que dan paso a nuevos nacimientos. Una celebración al paso del apego al desapego, un aprendizaje colectivo al dejar soltar, al desprenderse, al salir del ego y vivir el presente tal como es.

Soy como tú,

-dice el farol a otro farol-.

Sólo soy un farol candente en la más profunda de las noches,

un farol junto a otros faroles como tú,

todos navegamos a través de las estrellas,

sin rumbo,

esperando un adormecimiento cálido y eternamente permanente,

eternamente en paz.

esperando la inexorable muerte,

la extinción definitiva del calor y la luz de mi alma.

Adiós…


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Viajando al interior de una tormenta de arena

El video captura una gigantesca tormenta de arena. Esto ocurrió en Australia hace ya unos cuantos meses.

Parece una cordillera del Himalaya, pero ya aviso que no lo es. Insisto, es una tormenta de arena. El color, de entrada,  descartaría encontrarnos en Asia. No obstante, tiene muchos puntos en común con las montañas: es de proporciones montañescas y rebosante de tierra. Seguramente por eso, por ser una nube de polvo tan tan densa, transmite tanto su presencia. Y es que está repleta de energía y personalidad, como la de una montaña, como cualquier trozo del planeta que ascendió impulsado por el subsuelo.

Y lo mejor de todo. El videoaficionado responsable de estas maravillosas imágenes se dirige hacia la montaña gaseosa. Y lo hace en coche, con un acompañante, sobrecogidos por el inexorable y dantesco destino: la incertidumbre.

Krishnamurti y meditación

imagesKrishnamurti, que sin duda ha sido uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX, compartió con la humanidad una cantidad importante de reflexiones gravemente agudas. Dado que quiero respetar al máximo los consejos de este gran pensador indio, voy a evitar escribir un post cargado de citas o anéctodas biográficas. Por el contrario, voy a instar al lector a que experimente, a que actúe, de la misma manera que Krishnamurti hubiera querido. Y es que hablar de él implica necesariamente incurrir en la gran paradoja pues Krishnamurti rechazó siempre tener seguidores (“como yo”) o fundar una escuela (de “su pensamiento”). Su negativa a fundar una institución que promoviera su pensamiento se explica en que su filosofía no era más que un llamamiento a la acción valiente de la propia conciencia, a la atrevida búsqueda de la comprensión de uno mismo mediante la liberación de la propia mente.

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Catalepsia (1ª parte)

Era domingo, al fin… no tenía que abrir el bar a ingentes horas de la mañana y podría dormir hasta que mi inconsciente se hartara de mí. No obstante, algo arruinaba la posibilidad de una paz absoluta. Aunque me encantaba dormir abrazado a Rebeca, la notaba mirándome fijamente, observando cómo dormía. Seguro que llevaba un buen rato. Siempre lo hacía. Recuerdo que una mañana de primavera, cuando descubrí aquel extraño hábito, me sobresalté al límite del infarto y no era para menos… abrir los ojos y encontrármela a un palmo y medio con aquella sonrisa de tonta enamorada. A esa distancia parecía tener la cara totalmente desfigurada, como en un espejo cóncavo.

Antes de abrir los ojos recorrí mentalmente mi apreciada biblioteca alejandrina en búsqueda de alguna frase romántica que seguro que podría utilizar en un momento en el que la lluvia de fondo masajeaba mis todavía ensoñecidas neuronas, en el que el calor de su cuerpo me deshacía en olvidos, en el que el olor de su aliento me instigaba a besarla y así, a descubrir mi dormir simulado… Nuestros cuerpos desnudos estaban engrasados por el sudor del otro, el interior del edredón era una auténtica sauna pero, a pesar de ello, cuanto más húmedo estaba todo más la sentía en mi interior. Tenerla pegada de esa manera era lo único que me hacía verdaderamente feliz.

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