Krishnamurti y meditación

imagesKrishnamurti, que sin duda ha sido uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX, compartió con la humanidad una cantidad importante de reflexiones gravemente agudas. Dado que quiero respetar al máximo los consejos de este gran pensador indio, voy a evitar escribir un post cargado de citas o anéctodas biográficas. Por el contrario, voy a instar al lector a que experimente, a que actúe, de la misma manera que Krishnamurti hubiera querido. Y es que hablar de él implica necesariamente incurrir en la gran paradoja pues Krishnamurti rechazó siempre tener seguidores («como yo») o fundar una escuela (de «su pensamiento»). Su negativa a fundar una institución que promoviera su pensamiento se explica en que su filosofía no era más que un llamamiento a la acción valiente de la propia conciencia, a la atrevida búsqueda de la comprensión de uno mismo mediante la liberación de la propia mente.

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Catalepsia (1ª parte)

Era domingo, al fin… no tenía que abrir el bar a ingentes horas de la mañana y podría dormir hasta que mi inconsciente se hartara de mí. No obstante, algo arruinaba la posibilidad de una paz absoluta. Aunque me encantaba dormir abrazado a Rebeca, la notaba mirándome fijamente, observando cómo dormía. Seguro que llevaba un buen rato. Siempre lo hacía. Recuerdo que una mañana de primavera, cuando descubrí aquel extraño hábito, me sobresalté al límite del infarto y no era para menos… abrir los ojos y encontrármela a un palmo y medio con aquella sonrisa de tonta enamorada. A esa distancia parecía tener la cara totalmente desfigurada, como en un espejo cóncavo.

Antes de abrir los ojos recorrí mentalmente mi apreciada biblioteca alejandrina en búsqueda de alguna frase romántica que seguro que podría utilizar en un momento en el que la lluvia de fondo masajeaba mis todavía ensoñecidas neuronas, en el que el calor de su cuerpo me deshacía en olvidos, en el que el olor de su aliento me instigaba a besarla y así, a descubrir mi dormir simulado… Nuestros cuerpos desnudos estaban engrasados por el sudor del otro, el interior del edredón era una auténtica sauna pero, a pesar de ello, cuanto más húmedo estaba todo más la sentía en mi interior. Tenerla pegada de esa manera era lo único que me hacía verdaderamente feliz.

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La mano que escribe

Vértigo siento si atisbo lo más allá de lo humano, el mismo aturdimiento que una hormiga sentiría si en algún momento tan solo intuyera las dimensiones de nuestro mundo. Socavar en nuestro mundo me cansa y despegar de él solo me ensorbece, al final siempre igual, riéndome sólo, sentado, entre el fuego cruzado de dos reinos celestiales, contemplando inflexo mi instante y mi neura.

Decido prestarme un poco de atención y me fijo en mis manos, ellas están escribiendo esto, están haciendo que esto sea posible. La verdad es que hace mucho frío, olvidaba que tengo cuerpo, había desatendido mis manos. Están sufriendo por mi. Mi cuerpo esta sufriendo y eso me afecta considerablemente.

Tengo frío, mucho frío en las manos, mis manos. Sin embargo ellas se desafían y luchan, ellas escriben lo que pienso, son estrategas, ellas sabrán. ¿Querrán entrar en calor? Pero.. ¡sólo una escribe! La otra parece que se sacrifica. Pero no, de inmediato piden apoyo a la centralita de mi cuerpo e inconscientemente impulsa a mi voluntad a querer algo. Me hago un cigarrillo. Enseguida lo lío.

(si te interesa, este post sigue en http://wp.me/pIkeR-j)

La libertad entendida como liberación

Sabiduría, liberación de la cabeza.
Amor, liberación del corazón.
Belleza, liberación de los sentidos.
Rito, liberación del acto

(Lanza del Vasto)

Esta temática es tan abstracta que cuando la concretamos, nos encontramos con concepciones casi contrarias. En mi caso, me refiero a la libertad como la búsqueda de liberación de aquella parte de uno mismo que impide llegar a ser lo que uno es en potencia. Según se pueda más o se pueda menos hablamos de más libertad o menos. Es, por un lado, el poder aprovechar más y mejor nuestras posibilidades (determinadas de antemano por las facultades del ser humano y nuestra individualidad) y, por otro lado, el podernos adaptar a las circunstancias, lo que nos hace más o menos libres.

En mi opinión, defendería que la libertad:

1.  Presupone que la naturaleza ha “determinado” al ser humano para que pueda autodeterminarse.

2.  Nace en el ser humano de la unión de, al menos, seis desarrollos:

– El desarrollo del conocimiento. Básicamente se trata de adquirir información sobre el mundo natural y cultural así como sus bases epistemológicas. Supone un conocimiento teórico y técnico adquirido en instituciones que garanticen la calidad de dicha información. La importancia de este desarrollo se basa también en tener conocimientos políticamente correctos.

El desarrollo de la atención sobre lo que ocurre alrededor nuestro, lo que puede llamarse desarrollo de la consciencia. Ampliar/ expandir el diámetro y la calidad de observación y atención supone estar en unas condiciones ventajosas respecto a aquel que sólo observa lo que le pasa a un palmo y medio. Estar en una situación u otra dependerá de la fijación por uno mismo. Para mí la libertad nace con la consciencia y ésta la relaciono con la libertad porque permite recibir sin tener que reaccionar instintivamente. La consciencia permite recibir y objetivizar en mayor o en menor medida. Este relativismo es el que permite grados de libertad.

El desarrollo del entendimiento, entendido éste como quien interioriza lo que observa y lo relaciona con otras realidades interiorizadas, desarrollando así en el interior de uno mismo una estructura capaz de captar la estructura exterior. Esto es algo así como que interiorizo el triángulo y una vez conseguido esto puedo optar por comprender todos los triángulos con los que me encuentre en mi vida diaria. Tener muchas experiencias diferentes y comprendidas por la consciencia ¿Permiten a este sujeto tener más posibilidades para comprender lo que le sucede, deducir y anticiparse a lo que pasará, pudiendo así adaptarse más adecuadamente a las circunstancias?

El desarrollo de la intuición, entendida ésta como nuestra relación con la realidad a través de nuestro fondo inconsciente, lo que involucra todo tipo de deseos, instintos, necesidades, creencias, miedos, etc. Se trataría de educar el inconsciente para poder confiar en él, para poder poner el “piloto automático” sin temer sufrir serios accidentes.

El desarrollo de la razón, entendida ésta como la capacidad para pensar bien, lógicamente, jerárquicamente (diferenciando niveles), para analizar, criticar y así poder estructurar y reestructurar nuestro mundo interno (mundo de relaciones de ideas). [1]

El desarrollo de la paz interior y el amor. Para poder relacionarse adecuadamente al entorno es necesario que uno mismo esté abierto al entorno. Es necesario estar neutro, vacío, para que el exterior entre lo más puro posible y así uno pueda empatizar. Si el entorno es la nota si bemol y yo tengo ruido en mi interior u otra nota en mi interior, el entorno pasará me desapercibido o confundido con mi propio estado. No obstante, también podría concebirse que yo formara parte de una melodía cósmica y aportara una nota en el momento adecuado de esta partitura cósmica. En este caso debería atender al resto de la orquestra para evitar ser disonante. [2]

 

Como puede verse, cuando menciono la consciencia hablo de aquello que permite dejar en suspensión, sin urgencia (como sobretodo sí ocurre con los instintos y las pasiones), un determinado contenido, sin que éste tenga que determinar forzosamente ninguna acción. Esto sólo es posible, creo, con cierta paz interior. La libertad depende, pues, de poseer una consciencia de la que somos conscientes (autoconsciencia), la cual, es la que permite observarnos y juzgarnos. Un autojuicio desvinculado de nuestros miedos y nuestro ego (o lo que sea) juzgará, mediante la razón o mero sentido común, que nuestro modo de sentir, pensar o hacer, no es el modo más apropiado para relacionarse con lo que nos rodea.

0.1. Ejemplos

– El incendio. Tenemos a dos sujetos (A y B) en un local en el que se produce un incendio. Imaginemos que el sujeto A tiene mayor capacidad para atender a lo que acontece alrededor suyo: conoce las salidas de emergencia y sabe cómo actúa el fuego. El sujeto B no tiene estas presuntas ventajas. ¿Quién tiene más opciones? ¿Quién tenderá a ponerse histérico y quién tenderá a mantener la serenidad? En mi opinión, el sujeto A puede controlar la situación y se adaptaría mejor a ésta. Así pues, esto le permitiría optar por lo que el sujeto B no tendría oportunidad.

El agresivo autómata. Si soy consciente de que tengo una agresividad interior que no sé canalizar y que me corroe por dentro, entonces tenderé, con toda seguridad, a cometer una agresión a alguien cercano, incluso amado. Si yo desconozco mis pasiones y mis posibles reacciones, entonces no seré libre sino que estaré sometido al determinismo. En cambio, ante la misma situación, pero con autoconocimiento, podré tomar medidas adecuadas para evitar ser víctima de mis impulsos.

El poder del amor. El amor permite adentrarse en el otro, incluso en el odioso, percibiendo su angustia, su infierno. Permite conocerlo, en la medida de lo posible, por lo que sensorialmente puede percibirse, ya sea a través de los sentidos (sus gestos, su olor, su voz rasgada, sus rasgos), ya sea a través de la antipatía que inspira o de sus palabras destructoras.

Este adentrarse, logrado con amor incondicional, permite sintonizar con el odioso, aquel que es malo, que odia, que transmite maldad, que busca el daño de los demás y padece en sí mismo el peor de los males: el infierno interior.. A continuación, escribo unos versos que espero que sean reflejo del fenómeno del poder del amor en relación a su acceso transparente a su entorno. La situación es la siguiente: El filántropo junto al odioso. El filántropo se introduce en(o deja que se introduzca en él) el ser interior e infernal del odioso y llora, profundamente desesperado, la desgracia de su acompañante (el odioso) quien, entretanto, no deja de asaetar al buen filántropo con burlas hostiles, crueles, buscando así su mal.. Y así el filántropo expresa, en primera persona, su experiencia:

Lloro por su desgracia,

no dejo de derramar lágrimas,

de pena, de compasión.

La tragedia vivida por mis sentidos y mi entendimiento

es vista por el odioso

como la muestra de su triunfo.

 

Y ante ello se jacta. Porque ha ganado la guerra.

Sin embargo, algo arruina sus carcajadas.

Lloro y,

desde mi amor,

hago la guerra, su guerra pírrica.

Justifico,

con máxima atención a mi interior dolorido,

mi tragedia.

Y a cada palabra jadeante,

al odiado se le añade una nueva expresión de terror.

La autocompasión que siempre se había negado,

que había sufrido, al menos,

en la más íntima soledad,

en la oscuridad y en la vergüenza,

está siendo ahora explicitada, con la sinceridad más indudable,

con la elocuencia más cegadora.


[1] Kant, en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, dice que la “voluntad es una especie de causalidad de los seres vivios, en cuanto que son racionales, y libertad sería la propiedad de esta causalidad, por la cual puede ser eficiente, independientemente de extrañas causas que la determinen; así como necesidad natural es la propiedad de la causalidad de todos los seres irracionales de ser determinados a la actividad por el influjo de causas extrañas. (…) La citada definición de la libertad es negativa, y por tanto, infructuosa para conocer su esencia. Pero de ella se deriva un concepto positivo de la misma que es tanto más rico y fructífero. El concepto de una causalidad lleva consigo el concepto de leyes según las cuales, por medio de algo que llamamos causa, ha de ser puesto algo, a saber: la consecuencia. De donde resulta que la libertad, aunque no es una propiedad de la voluntad, según leyes naturales, no por eso carece de ley, sino que ha de ser más bien una causalidad, según leyes, si bien de particular especie; de otro modo una voluntad libre sería un absurdo. (…) La necesidad natural era una heteronomía de las causas eficientes; pues todo efecto no era posible según ley de que alguna otra cosa determine a la causalidad la causa eficiente ¿qué puede ser, pues la libertad de la voluntad sino autonomía, esto es, propiedad de la voluntad de ser una ley para sí misma? Pero la proposición “la voluntad es, en todas las acciones, una ley de sí misma”, caracteriza tan sólo el principio de no obrar según ninguna otra máxima que la que pueda ser objeto de sí misma, como ley universal. Esta es justamente la fórmula del imperativo categórico y el principio de la moralidad; así, pues, voluntad libre y voluntad sometida a leyes morales son una y la misma cosa.”

[2] Jalaud Din Rumi escribió en el Masnavi un capítulo titulado Hasta que el hombre no destruye el “ego” no es un verdadero amigo de Dios y dice así:

<<Una vez un hombre llegó y llamó a la puerta de su amigo.

Su amigo dijo, “¿Quién eres, Oh fiel?”

Él dijo, “Soy yo”. Su amigo respondió, “No hay admisión.

No hay lugar para el crudo en mi fiesta bien cocida.

¡Nada sino el fuego de la separación y la ausencia

puede cocer al crudo y librarle de la hipocresía!

Puesto que tu ego aún no te ha dejado

debes arder en feroces llamas.”

El pobre hombre se alejó, y durante todo un año

viajó ardiendo de dolor por la ausencia de su amigo.

Su corazón ardió hasta que estuvo cocido; entonces regresó

y se acercó a la casa de su amigo.

Llamó a la puerta con miedo y turbación

de que alguna palabra descuidada pudiera caer de sus labios.

Su amigo gritó, “¿Quién está en la puerta?”

Él respondió: “¡Eres Tú quien está en la puerta, Oh Amado!”

El amigo dijo: “Puesto que éste soy yo, déjame entrar,

no hay lugar para dos Yos en una casa.”>>

El camino comercial de Santiago

Siento con mucha pena que después de caminar por todo tipo de parajes indescriptibles, sacrificando mis pies y mi espalda, a los 100 km de Santiago de Compostela (distancia mínima para recibir la Compostelana), en Sarria, se incorpore una marabunta de gente totalmente insensibilizada con el espíritu del Camino.

Me encuentro con que después de caminar más de 40 km y llegar al esperadísimo albergue, éste está repleto ¡y desde hace horas!. Resulta que los turistas, encima muchas veces apoyados por vehículos, caminan apenas unos quilómetros y en seguida se albergan, siendo morar en tales refugios toda una experiencia typical of here. Al fin y al cabo tienen que hacer tiempo como sea, ¡ya se huele el botafumeiro desde ahí!.

Mientras tanto, los auténticos peregrinos se encuentran sin poder ser acogidos y son penosamente reconducidos a pabellones deportivos. Y ello mientras los intrusos se regocijan con la delicatessen de los manjares gallegos.

Eso no es todo, hace 10 años hice el mismo camino y no recordaba tan poco respeto por la naturaleza. Y es que ahora no hace falta seguir las famosas flechas amarillas para no perderse, con seguir el rastro de la porquería es suficiente. Y aún peor, eso parecen las ramblas de Barcelona, el alboroto es a veces desquiciante.

Siguen siendo muchos planeando repetir la experiencia, pero no pocos se plantean dar por finalizado el viaje a los 100 km de Santiago.

El triángulo del amor, una teoría de Robert J. Sternberg

A) Teoría General

Tres componentes juegan un papel clave en el amor:

1- La intimidad

2- La pasión

3- El compromiso-decisión

triángulo del amor-Sobre la teoría:

a-Hay otros componentes, como la comunicación, y que forman parte de estos componentes «principales»

b-Esta división es muy útil

c-Está más allá del contexto social y cultural

d-Los tres componentes parecen ser distintos (no se implican necesariamente como sí ocurriría con la comunicación)

e-Otros autores concluyen lo mismo en esencia

B) Sobre cada uno de los componentes:

1- Intimidad

1.1. Definición: «se refiere a aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión»

1.2. Incluye diez elementos (hablamos de intimidad cuando se presenta una cantidad suficiente de estos elementos)

  1. Deseo de promover el bienestar de la persona amada.
  2. Sentimiento de felicidad junto a la persona amada
  3. Gran respeto por el ser amado
  4. Capacidad de contar con la persona amada en momentos de necesidad
  5. Entendimiento mutuo con la persona amada
  6. Entrega de uno mismo y de sus posesiones a la persona amada
  7. Recepción de apoyo emocional por parte de la persona amada
  8. Entrega de apoyo emocional a la persona amada
  9. Comunicación íntima con la persona amada
  10. Valoración de la persona amada

1.3. Génesis: Autoexposición como inicio de la intimidad. Derribar muros. Esto contribuye a que el otro también se autoexponga.

1.4. Peligros: sentimientos respecto a ser una persona independiente y autónoma. Esto implica la búsqueda de un equilibrio entre intimidad y autonomía.

2-Pasión

2.1. Definición: «estado de intenso deseo de unión con el otro» (Elaine Hatfield y William Walster)

2.2. Propiedades:

  1. Expresión de deseos y necesidades
  2. No es necesariamente sexual
  3. Pueden haber otras necesidades como el sentimiento de pertenencia, la sumisión (por educación hay mujeres que han identificado el amor con la subyugación).
  4. Prospera en base al refuerzo intermitente: “recompensa periódica, a veces aleatoria, de una determinada respuesta a un estímulo” Es más probable que uno pierda interés o deseo por una cosa, y que se aburra, si siempre logra una recompensa cuando la consigue, que si a veces la logra y a veces no. También, a veces, es mejor desear que lograr. Por otro lado, si alguien no lograra nunca lo que desea se frustraría y la pasión se acabaría
  5. Se alimenta de la intimidad (y viceversa). Aunque a veces se oponen (por ejemplo, con una prostituta, o por la creencia de que la intimidad interfiere en la satisfacción sexual)

3- Decisión / Compromiso

3.1. Dos aspectos (que no se implican necesariamente)

  • A corto plazo: decisión de amar a otra persona
  • A largo plazo: compromiso de mantener ese amor

3.2. Propiedades.

  • Es lo que mantiene la relación cuando se dan los casi inevitablemente altibajos
  • Hay implícito o explícito un objetivo que marca el fin del compromiso. Pueden tenerse distintos conceptos del fin de este contrato (desamor, fin de la vida, etc.)
  • Compromiso con una persona no implica el compromiso con el tipo de relación

B) Propiedades del triángulo

1- Tabla:

prop

2- Tipos de amor y subtipos

2.1 Sólo…

Intimidad:  amor amigo

Pasión:  amor insensato

Decisión-compromiso:  amor vacío

2.2 Combinación doble de…

Intimidad + Pasión :  amor romántico

Intimidad + Compromiso:  amor y compañerismo

Pasión + Compromiso:  amor vano

2.3. Combinación triple de…

Intimidad + Pasión + Compromiso:  amor consumado

2.4. Ausencia de los tres componentes:  El no-amor.

3- Diferentes cursos de la intimidad, la pasión y el compromiso (en la relación).

El curso de la intimidad en función a la duración de la relación

el curso de la pasión en función a la duración de la relación

-el curso del compromiso en función a la duración de la relación

4- La Geometría del triángulo del amor

4.1. Cantidad de amor y formas del tríangulo:

area del triángulo como índice de la magnitud del amor

forma del triángulo en función del tipo de amor

4.2. Compromiso.

-Relaciones entre los niveles reales e ideales de compromiso:

relaciones entre los niveles reales e ideales de compromiso

-Relaciones entre el grado de compromiso de dos individuos en una relación:

relaciones entre el grado de compromiso de dos individuos en una relación

«El triángulo del amor. Intimidad, pasión y compromiso», Robert J. Sternber. Ed. Paidós.