Los siguientes videos ofrecen una alternativa a la educación actual. No lo podían explicar mejor.
Actualidad
Creyendo en nuestros revolucionarios
Han pasado muchos días desde el 24 de mayo en el que escribí mi primera reflexión sobre el movimiento del 15-M. Entonces mi contacto real con el movimiento había sido superficial y basado en la prensa. Desde entonces, animado por amigos de mi entorno próximo, empecé a frecuentar Plaça Catalunya, la plaza barcelonesa tomada por los indignados. Pasé más horas de las que pretendía. Han sido días de muchos cambios en mi forma de interpretar lo que ahí estaba en juego. Provisionalmente, he llegado a algunas nuevas conclusiones que sustituyen muchas de mis creencias anteriores.
La estrategia económica de China en Sudán
China ha sido promotora del desarrollo africano hasta tal punto que podríamos considerarla como la neocolonialista del s.XXI. La ayuda china no era completamente desinteresada, se establecía una relación win-win. Las tan necesarias remesas de capitales se intercambiaban por las materias primas y recursos energéticos que requiere el crecimiento desorbitado de China.
A la hora de establecer relaciones comerciales, China propugnaba el seguimiento de una serie de valores o principios geopolíticos. De esta manera, gracias al llamado poder inteligente, se conseguía bajar reticencias y que el continente africano no viese a China como un imperialista dominante. China basó sus inversiones en acuerdos que garantizasen la coexistencia pacífica, el mutuo beneficio y la igualdad, el respeto a la soberanía y a la no intervención en asuntos internos.
La sociedad, un lugar hostil para la excelencia
«la sociedad espera de cada uno de sus miembros una cierta clase de conducta, mediante la imposición de innumerables y variadas normas, todas las cuales tienden a «normalizar» a sus miembros, a hacerlos actuar, a excluir la acción espontánea o el logro sobresaliente»[1]
Hannah Arendt, que entiende la acción como un acto político, como una muestra de la libertad creadora del ser humano, analiza nuestra sociedad como un espacio de vida donde se impide deliberadamente diferenciarnos de los otros. Porque no es sólo que vivamos en una estructura donde se dificulta la excelencia sino que cuando ésta emerge… se combate.
El psiquiatra José Luis González de Rivera, en su libro “Maltrato psicológico”, analiza el fenómeno de la mediocridad como uno de los causantes del maltrato al que sobresale.
El mediocre es aquel incapaz de valorar, apreciar o admirar la excelencia; y el excelente es aquel capaz de reconocer y apreciar lo bueno, notable, brillante u original, sea o no el artífice del objeto apreciado.
El esquema que propone diferencia 3 grados de mediocridad estando en el grado más alto los que padecen el síndrome de mediocridad inoperante (MIA). Según este psiquiatra, este tipo de personas están totalmente faltos de originalidad, aunque se las den de pseudocreativos (intentan aparentar y, sobretodo, procuran ser reconocidos), y se caracterizan por su agresividad contra aquel que atisba una pizca de genialidad. Estos acosadores encarnan el espíritu que llevaron a la Inquisición a cometer tantos crímenes. Y es que los ejemplos de personajes geniales que fueron atacados por ser diferentes es interminable (desde Sócrates hasta Einstein pasando por Cervantes).
¿Por qué el nuevo signo zodiacal (Ofiuco) no implica que astrológicamente seamos otro signo?
El zodiaco es la franja del cielo que, a lo largo de la eclíptica, se extiende ocho grados y medio arriba y ocho grados y medio abajo[1]. En astrología, los doce signos del Zodíaco NO son las doce constelaciones de igual nombre. La astrología (la llamada astrología tropical) ha adoptado los nombres de las constelaciones pero nada más que los nombres. El Zodíaco debe entenderse como sectores, como una partición en doce partes iguales de 30º. El signo de Aries ocupa los treinta primeros grados de la Eclíptica y a contar desde el punto Gamma (equinoccio de primavera).
Reflexiones acerca de nuestro cerebro, el inconsciente y la intuición
¿Y qué consecuencias tendría aceptar esta doble especialización de nuestro cerebro? Apartar nuestra mirada de toda esta problemática parece ser un grave error. La gélida ciencia la hace el científico pero a éste lo hace la gélida y fogosa naturaleza. El mundo del inconsciente es una realidad que perfila y determina nuestra vida. El terreno de investigación es, por lo menos, interesante y, por lo más, misterioso. Y eso no es todo, puesto que indirectamente interesa a la propia ciencia en la medida que gran parte de ideas que, al ser verificadas científicamente, generaron importantes cambios de paradigma, resultaron ser fruto de intuiciones que inspiraron brillantes hipótesis.
Transgénicos e ingeniería genética
Introducción: Conceptos y marco teórico que se aplican en el estudio del caso
El objetivo principal de este estudio es analizar y comprender la cuestión de los alimentos transgénicos y la ingeniería genética. Para ello, lejos de entender la ciencia como algo separado de la cultura, el abordaje del caso seguirá el llamado método tecnográfico el cual nace de la corriente constructiva alemana de la filosofía de la ciencia (Methodischer Kulturalismus). Concebir la ciencia como íntimamente ligada a la cultura nos permitirá obtener una visión global del suceso, y es que ésta implica más dimensiones de las que se había pensado. Es un gran error reducir los estudios sobre ciencia y tecnología en términos de conocimientos científicos puesto que la práctica de la ciencia está atravesada, hasta lo más hondo de su ser, por las circunstancias sociales, la tecnología disponible, el estado del bioentorno, etc.
Ya hemos dicho que por cultura no hemos de entender algo de carácter humanístico sino que la definiremos como un entramado de prácticas que implican artefactos, técnicas y recursos de diferentes dominios íntimamente interrelacionados y que configuran diferentes entornos: el entorno material (y que implica el conjunto de artefactos, técnicas, construcciones y recursos materiales), el simbólico (y que implica el conjunto de interpretaciones, valoraciones, representaciones y formas de procesamiento de información), el organizativo (y que implica estructuras institucionales, la economía, las leyes y otras formas de organización e interacción social) y el bioentorno (y que implica el estado de la naturaleza –no humana- así como las formas de interactuar con ella). Gracias a esta estructura conceptual podemos entender las culturas o subculturas como sistemas o subsistemas que se definen por los diferentes dominios y entornos, muchos de los cuales se solapan entre ellos, produciendo así complejos híbridos.
Por otra parte, lo que nos interesa es saber qué hacer cuando tenemos que analizar y comprender un fenómeno científico. Ya sabemos que consideraremos más dimensiones de lo que muchos han tenido en cuenta hasta hace poco. Ahora bien ¿Qué secuencia de análisis seguiremos para entender qué ocurre con los transgénicos y, más concretamente, con la colza transgénica de la multinacional Monsanto?
Riesgos y crisis de las nuevas energías y tecnologías de la modernidad: carbón, vapor, electricidad, motor de combustión interna, energía nuclear y ordenadores
1)Ciencia Moderna
La máquina de vapor, el carbón y el vapor fueron los recursos energéticos principales de la modernidad. Los desastres mineros, es decir, los accidentes al extraer el carbón de las minas, los accidentes en el uso de las máquinas de vapor en la industria y en el transporte, etc., fueron los detonantes de importantes crisis que acompañaron tales innovaciones.
Las explosiones de las calderas, los bloqueos, incendios, etc., significaron una seria preocupación. Esta crisis se combatió con la periodicidad de las inspecciones, con la exigencia de unas licencias que garantizaran utilizar modelos seguros de calderas, con la imposición de multas cuando los accidentes se debieran a la incompetencia, la falta de mantenimiento o la manipulación negligente del aparato.
La utilización de estas energías en la industria planteó y plantea otro tipo de riesgos relacionados con la organización social. El uso de máquinas, dentro del contexto del capitalismo, promueve un nuevo tipo de trabajo en el que el individuo pierde importancia como miembro básico para el buen funcionamiento de cualquier negocio. Ahora la máquina es la que disfruta de todo privilegio. En esta situación puede ocurrir o bien que el técnico que supervisa y manipula la máquina requiera de una profunda formación especializada en la máquina (ingenieros, etc) o bien esta formación es radicalmente más sencilla.
En el primer caso, la crisis que está asociada a tal suceso son las consecuencias de la especialización, algo que no está al alcance de todos. Esto, conectado con la optimización en la gestión del estado y la mundialización, de los cuales hablaré en el siguiente punto pues es más propio de la tecnociencia, plantea la cuestión de la división de trabajo que se da más allá del nivel laboral que yo he mencionado. Es decir, se da una interdependencia entre tipos de industria y en la producción de materias primas, la cual, como veremos, es generador de grandes crisis: industrialización y desindustrialización de diferentes regiones, difícil gestión de tales sistemas económicos complejísimos y en acelerada transformación, influencia en la vida cotidiana (creación y destrucción de trabajo, bioentornos, etc).
En el segundo caso, la crisis está asociada al empleo de fuerza de trabajo abstracta. Cualquiera puede hacer ese trabajo. El individuo concreto es dramáticamente prescindible. Sólo es necesario que cualquiera quiera realizar una sencilla función a cambio de un salario. Y esto se iría agudizando, cada vez más, en el futuro. Sigue leyendo
Actualidad de la formación universitaria y situación laboral de los licenciados en filosofía
En España, la formación universitaria en Filosofía está desvinculada de la interdisciplinariedad y pensamos que ello tiene graves consecuencias. En contadas ocasiones, nuestros planes de estudio y sus respectivos planes docentes invitan a conocer lo que en otras disciplinas se desarrolla y todo ello desemboca, una vez con el título de licenciado en mano, en la más trágica de las realidades laborales: la incompetencia. La poca relevancia pública se presenta aquí como el mayor de los tabúes. Mientras, en un ejercicio de imaginación e idealismo, las facultades de Filosofía prometen salidas profesionales y claro, todo este autoengaño no favorece en absoluto tener una facultad en condiciones de ofrecer algo que pueda repercutir en la sociedad actual.
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El poco interés por los conocimientos, las metodologías y los problemas actuales no podía sino repercutir en el desprestigio de la licenciatura en Filosofía y es que de aquellas personas que poseen dicho título, el 51% están trabajando en algo no relacionado con filosofía y del 49% restante, un 32% están sin trabajo. Otro dato significativo es que un 42% de los licenciados con empleo trabajan en instituciones públicas. Así pues, sólo un 17% de los licenciados trabajan de aquello para lo cual fueron capacitados cursando nuestra licenciatura.
Ahora bien ¿Y qué trabajos son aquellos que oficialmente prometen a los licenciados como propios de la filosofía? Más allá de la docencia[1], lo cual es irrelevante si queremos buscar algo distintivo, las profesiones son: gestor cultural, editor, asesor editorial y asesor filosófico.
No obstante, la realidad del mercado laboral no se ajusta a dichas salidas profesionales. Por ejemplo, al visitar unas cuantas páginas de oferta de empleo y consultar aquellos casos en que empresas están buscando un gestor cultural, en ningún caso encontramos como requisito haber estudiado la licenciatura de filosofía. En su lugar, los requisitos académicos hacen referencia a carreras como ADE. Algo parecido ocurre con las ofertas para ser editor. En este caso suelen pedir la licenciatura de Periodismo. De nuevo, en ningún caso aparece como requisito la licenciatura de Filosofía. Lo peor de todo es que el no haber cursado estas otras carreras condenan al licenciado en filosofía a no poder optar por dichos trabajos.
(…)
(si te interesa, este post está extendido en http://wp.me/pIkeR-30)
[1] “Y si la práctica de la enseñanza agotara las posibilidades de ejercicio profesional específico de la filosofía, entonces se correría el riesgo de que la institución de la docencia se convirtiera en la academia donde se impartía la enseñanza de cómo matar dragones.” Pie de página: “Esta academia juega un papel central en el argumento de una novela escrita por un estudiante que ganó hace algunos años un accésit del Premio Ciencia-Ficción UPC. En la novela se relata la historia de un estudiante de la academia que se dedica a la enseñanza de cómo matar dragones. Tras largos años, el estudiante concluye los estudios y recibe el correspondiente título. Provisto de este, se va por el mundo y después de muchas averiguaciones constata que no existen dragones. En vista de ello, no se le ocurre otra salida para aprovechar su título que fundar una academia de matar dragones.” Manuel Medina, en “Consideraciones sobre un nuevo plan de estudios de filosofía”, documento que se puede encontrar dentro del seminario sobre los estudios de Filosofía en la actualidad: http://campusvirtual.ub.edu/campusub/login/index_form.php. Clickar en “Entra como a visitant”. Luego clickar en “Grups de Treball” e introducir en el buscador “Temes de Filosofia de la Ciència: Els Estudis de Filosofia al Segle XXI: Filosofia i Societat de la Informació i el Coneixement”. El acceso y la inscripción está abierta.

