¿Qué es la maldad?

Con este post querría reflexionar sobre la maldad. Para ello presentaré un marco conceptual que contemple otras cualidades éticas como  la cooperación, el egoísmo y el altruismo.

Comúnmente hablamos de maldad –que alguien es malo- cuando se hace daño al otro, cuando se perjudica. ¿No diríamos algo parecido del egoísmo (de alguien que es egoísta)?  ¿Entonces qué diferencia hay? ¿No es propio del egoísta que no le importe perjudicar a los otros?

Por el contrario, cuando hablamos de bondad –de hacer el bien– suponemos lo contrario, es decir, imaginamos el caso en el que alguien beneficia al otro. Nuevamente encontramos preguntas al plantear qué diferencias y qué similitudes hay entre la bondad y algo que parece ser lo mismo: el altruismo.

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La sociedad, un lugar hostil para la excelencia

«la sociedad espera de cada uno de sus miembros una cierta clase de conducta, mediante la imposición de innumerables y variadas normas, todas las cuales tienden a «normalizar» a sus miembros, a hacerlos actuar, a excluir la acción espontánea o el logro sobresaliente»[1]

Hannah Arendt, que entiende la acción como un acto político, como una muestra de la libertad creadora del ser humano, analiza nuestra sociedad como un espacio de vida donde se impide deliberadamente diferenciarnos de los otros. Porque no es sólo que vivamos en una estructura donde se dificulta la excelencia sino que cuando ésta emerge… se combate.

El psiquiatra José Luis González de Rivera, en su libro “Maltrato psicológico”, analiza el fenómeno de la mediocridad como uno de los causantes del maltrato al que sobresale.

El mediocre es aquel incapaz de valorar, apreciar o admirar la excelencia; y el excelente es aquel capaz de reconocer y apreciar lo bueno, notable, brillante u original, sea o no el artífice del objeto apreciado.

El esquema que propone diferencia 3 grados de mediocridad estando en el grado más alto los que padecen el síndrome de mediocridad inoperante (MIA). Según este psiquiatra, este tipo de personas están totalmente faltos de originalidad, aunque se las den de pseudocreativos (intentan aparentar y, sobretodo, procuran ser reconocidos), y se caracterizan por su agresividad contra aquel que atisba una pizca de genialidad. Estos acosadores encarnan el espíritu que llevaron a la Inquisición a cometer tantos crímenes. Y es que los ejemplos de personajes geniales que fueron atacados por ser diferentes es interminable (desde Sócrates hasta Einstein pasando por Cervantes).

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¿Cómo entender la vida?

Como es consabido, preguntarse seriamente por la vida (biológica) es una de las preguntas más inquietantes y difíciles de, valga la redundancia, la vida. En el post de esta semana abordaremos desde varios frentes la intrincada cuestión de la definición de la vida:

1-     El abordaje fisiológico

La vida se entiende como aquello que hace determinados procesos. Así, podemos identificar multitud de seres que realizan funciones como la ingestión, el metabolismo, la excreción, la respiración, la reproducción, etc.

PROBLEMA: un automóvil también realiza estos procesos.

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El calendario gregoriano

El calendario nos permite controlar el paso del tiempo. Originalmente fue establecido para controlar el paso de las estaciones y para establecer fiestas religiosas o civiles. También hizo posible el nacimiento de la historia pues permitió fechar acontecimientos importantes.

Un calendario NO es un modelo científico sino que es el resultado de un contrato social. Por esta razón, en la actualidad, encontramos  varios calendarios en vigor.

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¿Por qué el nuevo signo zodiacal (Ofiuco) no implica que astrológicamente seamos otro signo?


El zodiaco es la franja del cielo que, a lo largo de la eclíptica, se extiende ocho grados y medio arriba y ocho grados y medio abajo[1]. En astrología, los doce signos del Zodíaco NO son las doce constelaciones de igual nombre. La astrología (la llamada astrología tropical) ha adoptado los nombres de las constelaciones pero nada más que los nombres. El Zodíaco debe entenderse como sectores, como una partición en doce partes iguales de 30º. El signo de Aries ocupa los treinta primeros grados de la Eclíptica y a contar desde el punto Gamma (equinoccio de primavera).

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Krishnamurti y meditación

imagesKrishnamurti, que sin duda ha sido uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX, compartió con la humanidad una cantidad importante de reflexiones gravemente agudas. Dado que quiero respetar al máximo los consejos de este gran pensador indio, voy a evitar escribir un post cargado de citas o anéctodas biográficas. Por el contrario, voy a instar al lector a que experimente, a que actúe, de la misma manera que Krishnamurti hubiera querido. Y es que hablar de él implica necesariamente incurrir en la gran paradoja pues Krishnamurti rechazó siempre tener seguidores («como yo») o fundar una escuela (de «su pensamiento»). Su negativa a fundar una institución que promoviera su pensamiento se explica en que su filosofía no era más que un llamamiento a la acción valiente de la propia conciencia, a la atrevida búsqueda de la comprensión de uno mismo mediante la liberación de la propia mente.

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Dimorfismo sexual

Podcast 

En el siguiente episodio exploraremos acerca de la diferencias que podemos encontrar entre hombres y mujeres. Y más concretamente nos centraremos en analizar las diferencias sexuales, tanto biológicas como en las estrategias de reproducción, a la vez que exploraremos, desde la Psicología Evolucionista, sus repercusiones psicológicas y sociales.

Desglose del podcast:

2:30 Enfoque desde la psicología evolucionista. Reflexiones acerca lo biológico y cultura.
4:10 Qué define ser hombre o mujer. Sexo biológico y género.
7:40 Diferencias biológicas. Dimorfismo sexual. Gónadas. Diferencias sexuales secundarias. Hormonas. Cerebro.
15:00 Relación de lo biológico con lo cultural. Estrategias reproductivas en función de la naturaleza de las gametas de cada sexo. Competitividad y selección sexual. Poligamia. Monogamia e infidelidad.
23:00 Nacimiento y evolución de la sociedad. Hombres en los extremos. Mujeres protegidas. Diferenciación y normalidad. Relaciones cercanas e íntimas o amplias y superficiales. Poder y jerarquías de dominancia.
35:00 Correlaciones con lo psicológico. Lenguaje, inteligencia espacial, cociente intelectual, creatividad, emotividad, agresividad, justicia.

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Algunos efectos contraproducentes de pertenecer a un grupo para la creatividad intelectual

Sabemos que pertenecer a un grupo implica compartir creencias, no necesariamente religiosas, sino también filosóficas o sobre el mundo cotidiano. Es decir, las creencias pueden ser entendidas como juicios que tenemos instalados en el inconsciente y que determinan lo que valoramos como relevante. Así por ejemplo, un departamento en la universidad de filosofía, típicamente de pensamiento continental, compartirá la creencia del relativismo epistémico mientras que otro departamento, más analítico, compartirá el supuesto del realismo epistémico. Ambos departamentos tendrán buenos argumentos racionales para defender sus posiciones sin embargo al final habrán enunciados que a unos les parecerán evidentes, tomados como supuestos simplemente, mientras que otros los rechazarán. Uno de los objetivos de este post (y próximos) es dar una solución paliativa a esta situación que cualquier escéptico o relativista aprovecharía a su favor. Sin embargo, es necesario comprender el poder de las creencias para poder “combatirlas”. Para ello utilizaremos los casos más reveladores y que encontraremos en la fe religiosa (pues entiéndase la fe como una expresión extrema de las creencias).

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Evolución humana y sociedad: la multidimensionalidad de las necesidades humanas

Partiendo del post pasado sobre evolución humana, es fundamental para el fin de este post comprender hasta qué profundidades el comportamiento humano (así como los contextos socio-culturales donde se produce conocimiento) está estimulado por necesidades (y actividades) primitivas que tienen como objetivo:

  • sentirse seguros, obtener comida y sexo.
  • Aumentar y mantener un grado satisfactorio de dominancia, posesión y territorialidad.
  • Sentirse en cooperación, poder compartir, sentir compasión, ser solidarios.
  • Establecer una familia.
  • Seguir y respetar una ética.

Es muy cierto que la cultura[1] nos ha hecho mucho más complejos y, por lo tanto, necesidades profundas como la seguridad no se basan ya sólo en el sobrevivir y no ser agredidos físicamente sino que la sensación de seguridad se ha vuelto más exigente y variable. Y  así con el resto de necesidades.

Por estar inmersos en una cultura -y para tener éxito en ella- nos vemos sometidos a la exigencia de conseguir objetivos que no son sólo los de nuestros ancestros (que también). Ahora necesitamos, además, un buen trabajo, estabilidad económica, conocimientos, vivencias, etc., es decir, cubrir más necesidades/conseguir más objetivos. Las necesidades se han redimensionado en la medida que el ser humano ha evolucionado, se ha redimensionalizado:

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