La contabilidad y el nacimiento de la escritura

La escritura apareció en forma de imágenes simplificadas (o de una parte característica) de objetos. Junto a los pictogramas estaban impresos, mediante cálamos cilíndricos, símbolos numéricos. Esto se remonta hacia el 3200/ 3100 a.C. La aparición se debe a su utilización en tablillas de arcilla para el registro y la contabilidad de los bienes del templo. Fue el resultado del desarrollo de técnicas preexistentes de registro y cálculo que habían sido estabilizadas por culturas orales. Los calculi era este sistema empleado para controlar tratos y transacciones. Esta era la nueva técnica escritural de la información y la comunicación, un procedimiento, una capacidad y una forma de hacer, basada en la escritura, que quedó estabilizada y pudo así reproducirse, enseñarse y aprenderse. Se usaban pequeñas fichas de arcilla que según tamaño y forma representaban diferentes valores. Éstas se introducían en un recipiente esférico que posteriormente se cerraba. Así, el destinatario, al romper tal recipiente podía comprobar la correspondencia de los bienes recibidos. La escritura empezó a evolucionar cuando en el 3300 se empezó a hacer marcas sobre la superficie externa de estos recipientes, lo cual acabó haciendo innecesario el sistema de fichas en el interior del recipiente. Junto a sellos de autentificación, se refinaron los signos numéricos y los pictogramas. En el 2900 a.C. los pictogramas se hicieron más complejos al combinarse entre sí formando así ideogramas. Con la utilización de un único cálamo de caña cortado en bisel apareció la escritura cuneiforme (pues imprimía sobre la arcilla fresca marcas en forma de cuña parecida a un clavo o a un ángulo más abierto según se apoyaba más o menos fuerte) la cual empezó a simplificarse, a hacerse menos figurativa y más convencional. Así, los signos dejaron de representar cosas y recibieron valores fonéticos. De esta manera, una palabra era la construcción de diferentes fonemas (que en el caso eran sílabas). Más tarde, aparecería el alfabeto.

La matemática, junto al uso de los pictogramas, fue otro modo de tecno-estabilización escritural, es decir, otro modo de asegurar la permanencia de las técnicas escriturales. Esto es porque la matemática surge como procedimientos de cálculo que se plantean a la hora de recaudar impuestos, administrar alimentos, planificar y realizar obras, producir ladrillos, medir y demarcar campos, etc. Y para todo esto es necesario estandarizar diferentes procedimientos que pudieran resolver los problemas que pudiesen surgir. La notación posicional fue empleada por los sumerios y el sistema de cálculo era el sexagesimal. Operaciones matemáticas como la multiplicación, división, la potencia, las raíces cuadras y cúbicas, eran empleadas para resolver ecuaciones determinadas. La geometría se ocupaba, sobretodo, de problemas surgidos en todas aquellas operaciones que tuviesen que determinarse superficies y volúmenes así como en la construcción (ladrillos, paredes, columnas, pirámides, etc) y la agrimensura.

Riesgos y crisis de las nuevas energías y tecnologías de la modernidad: carbón, vapor, electricidad, motor de combustión interna, energía nuclear y ordenadores

1)Ciencia Moderna

La máquina de vapor, el carbón y el vapor fueron los recursos energéticos principales de la modernidad. Los desastres mineros, es decir, los accidentes al extraer el carbón de las minas, los accidentes en el uso de las máquinas de vapor en la industria y en el transporte, etc., fueron los detonantes de importantes crisis que acompañaron tales innovaciones.

Las explosiones de las calderas, los bloqueos, incendios, etc., significaron una seria preocupación. Esta crisis se combatió con la periodicidad de las inspecciones, con la exigencia de unas licencias que garantizaran utilizar modelos seguros de calderas, con la imposición de multas cuando los accidentes se debieran a la incompetencia, la falta de mantenimiento o la manipulación negligente del aparato.

La utilización de estas energías en la industria planteó y plantea otro tipo de riesgos relacionados con la organización social. El uso de máquinas, dentro del contexto del capitalismo, promueve un nuevo tipo de trabajo en el que el individuo pierde importancia como miembro básico para el buen funcionamiento de cualquier negocio. Ahora la máquina es la que disfruta de todo privilegio. En esta situación puede ocurrir o bien que el técnico que supervisa y manipula la máquina requiera de una profunda formación especializada en la máquina (ingenieros, etc) o bien esta formación es radicalmente más sencilla.

En el primer caso, la crisis que está asociada a tal suceso son las consecuencias de la especialización, algo que no está al alcance de todos. Esto, conectado con la optimización en la gestión del estado y la mundialización, de los cuales hablaré en el siguiente punto pues es más propio de la tecnociencia, plantea la cuestión de la división de trabajo que se da más allá del nivel laboral que yo he mencionado. Es decir, se da una interdependencia entre tipos de industria y en la producción de materias primas, la cual, como veremos, es generador de grandes crisis: industrialización y desindustrialización de diferentes regiones, difícil gestión de tales sistemas económicos complejísimos y en acelerada transformación, influencia en la vida cotidiana (creación y destrucción de trabajo, bioentornos, etc).

En el segundo caso, la crisis está asociada al empleo de fuerza de trabajo abstracta. Cualquiera puede hacer ese trabajo. El individuo concreto es dramáticamente prescindible. Sólo es necesario que cualquiera quiera realizar una sencilla función a cambio de un salario. Y esto se iría agudizando, cada vez más, en el futuro. Sigue leyendo

Historia de las TIC digitales y sus impactos culturales

A) INNOVACIONES de las TIC digitales

Probablemente, la innovación más importante sea el ordenador digital, es decir, la invención del hardware (sistema físico de una computadora) y el software (sistema de instrucciones instaladas en la computadora como Cobol, Fortran, Pascal o Lisp). La invención y desarrollo del chip, un circuito electrónico formado por miles de transistores, sería la condición de posibilidad para que los ordenadores fuesen una realidad cada vez más pequeña. Y así es, la miniaturización permitió encoger cada vez más todo tipo de artefactos.

Los sistemas electrónicos iban a transformar todos los sistemas hasta ahora mecánicos, eléctricos y electromecánicos. Desde la fotografía, la imprenta, el teléfono, hasta la radio, la computadora y la televisión, todos estos artefactos sufrirían esta profunda trasformación la cual se beneficiaba en términos de espacio y velocidad de transmisión.

Una innovación inherente a la invención del software fue el sistema binario, desarrollado por el matemático Alan Turing. Los dígitos se erigieron así como el lenguaje de las computadoras.

En cuanto a la comunicación, el mercado de petróleo de Rótterdam es una realidad que sólo fue posible con la invención de un sistema de redes que conectase a tiempo real lugares de todo el mundo. Este mercado es un sistema de télex y radio que conecta todo los intercambios mercantiles marítimos del mundo. El mercado de valores o el mercado de divisas son otros dos sistemas que muestran la unificación de la economía mundial y ello gracias a la velocidad y a la inmensa capacidad de las redes para gestiona la inmensa cantidad de operaciones por segundo.

La evolución de las redes de comunicación ha causado la descentralización. Antes eran grandes concentraciones en las grandes urbes pero ahora, desde casi cualquier punto del mundo, uno puede practicar todo tipo de operaciones económicas, relacionadas con software, etc.

Por otro lado, el desarrollo de teorías fue el principio de importantísimas innovaciones, tanto para desarrollar conocimiento como para generar bienes. Antes, los inventores no tenían conocimiento sobre las teorías que sustentaban sus invenciones. Fruto de esta nueva forma de relacionarse con el conocimiento teorético, están ciertas invenciones en la óptica como el láser, la holografía, la fotónica, los cuales se basaron en la teoría desarrollada por Einstein sobre el efecto fotoeléctrico. Otra base teórica que permitió todo tipo de innovaciones fue el modelo del átomo de hidrógeno de Niels Bohr. Esta teoría permitió la innovación del transistor (que es la base de la moderna electrónica y el ordenador).

A nivel organizativo tenemos como grandes invenciones: la integración vertical que fue una de las grandes innovaciones y que consistió en el control de todos los aspectos de la producción de un producto. Esta creación se debe a Walter Teagle de la Estándar Oil de Nueva Jersey. También, inspirado en las redes de ferrocarriles, Theodore N. Vail reformó el sistema de la American Telephone and Telegraph Co. de forma que estuviese integrado en un único sistema. Y además, Alfred P. Sloan diseñó el modelo de corporación que se basaba en el sistema de controles financieros y la contabilidad presupuestaria. Esto supuso la racionalización de la General Motors.

B) NUEVAS TECNOCIENCIAS DIGITALES

La informática no podía sino ser una de las nuevas tecnociencias digitales. La gran cantidad de información, el elevado número de desplazamientos y operaciones, tenía que desembocar en el desarrollo de una ciencia que se ocupara del desarrollo y el control de todo esto. Con el proyecto Manhattan y los posteriores desarrollos, la informática tomó una importancia muy significativa pues permitió diseñar y construir la bomba atómica. Desde entonces, toda la investigación científica iba a integrar la informática sin la cual no podría desarrollarse de la manera que lo estaba haciendo.

Los precedentes de esta ciencia se dieron en la burocracia. De hecho, antes de la invención del chip y del desarrollo electrónico de los ordenadores, el potencial de la informática se comprendió a partir de las tarjetas perforadas para el censo de EEUU que ideó Hollerith o para programar el trabajo de los telares. La gran capacidad para controlar, ya sea burocráticamente en el caso del censo o técnicamente en el caso del proyecto Manhattan, supuso un antes y después en el proceso del control.

Así pues, vemos el desarrollo de la ciencia de la cibernética, gracias a esta nueva concepción de la comunicación, del procesamiento de la información y del control.

Como había ocurrido con la física nuclear, pronto la informática se fusionó con otras ciencias. Una de las más influyentes en nuestra época es la bioinformática la cual, en términos computacionales, estudia la vida. El proyecto del Genoma humano parece ser el ejemplo paradigmático de ésta. Además, la ingeniería genética se ha ocupado de tratar genéticamente los alimentos, las plantas, los animales, incluso la propia secuencia génica del ser humano. El impacto que causan estas innovaciones en el entorno biótico no tiene precedentes.

C) SOCIEDADES QUE EMERGEN A PARTIR DE A) Y B) Y LOS IMPACTOS DE LAS MISMAS

A partir de las innovaciones y las nuevas tecnociencias digitales, emerge una sociedad transformada. Las comunicaciones permiten que todo esté conectado a tiempo real por lo que la estabilidad o la inestabilidad de la economía de un país depende directamente de cómo va la economía en el resto de países. El hogar, cada vez más digitalizado, queda totalmente revolucionado por las tecnologías de la información y del control, por ejemplo, en la seguridad de las alarmas, la programación de la temperatura o la televisión y, por supuesto, el gran centro de operaciones en nuestra casa: el ordenador personal (PC) e internet. Esto produce, a nivel administrativo, el problema de la gestión a escala el cual se caracteriza por una administración pública incapaz de tratar la cantidad y diversidad de las propuestas, acciones, etc., de su sociedad e incapaz, también, de tratar los problemas comunes con otros países como la economía o el bien ecológico del planeta.

De esta manera, debido a la revolución de las comunicaciones y el modo de gestionar la información, emerge una sociedad fácilmente interconectada entre sí mediante redes de comunicaciones como internet, el teléfono y otras tecnologías que hacen cada vez menos prioritario el desplazamiento físico de las personas y la información. De esta manera, el factor localización se hace cada vez más irrelevante en el caso de la economía, pues dadas las facilidades en las comunicaciones y el alto coste del suelo en las ciudades, optan por la descentralización. Las ciudades, así, se vuelven, cada vez más, centros de intercambio cultural.

La automatización, mediante programas informáticos, de los procesos de producción industrial y agrícola, configura la ocupación del hombre en el procesamiento, el control y la información. Esta automatización es la causa de los salarios bajos con fines competitivos y de las producciones flexibles con fines personalizables al cliente y que, a su vez, implican diversificación.

Vemos cómo de esta manera la sociedad se va centrando en los servicios, los cuáles están en completa expansión y tienen una total importancia desde el punto de vista de la productividad. Servicios sociales como la educación y la sanidad aseguran e incrementan la capacitación intelectual y técnica, en un caso, y la salud de las fuerzas productivas, en el otro. También, servicios profesionales como los modos de distribución o programación del trabajo ayudan a mejorar la eficiencia de las empresas.

Por último, surge un nuevo principio basado en la innovación del conocimiento en el contexto de la tecnología. El conocimiento, no obstante, queda dividido en conocimiento útil, de naturaleza técnica, y conocimiento general, de naturaleza improductiva.

Actualidad de la formación universitaria y situación laboral de los licenciados en filosofía

En España, la formación universitaria en Filosofía está desvinculada de la interdisciplinariedad y pensamos que ello tiene graves consecuencias. En contadas ocasiones, nuestros planes de estudio y sus respectivos planes docentes invitan a conocer lo que en otras disciplinas se desarrolla y todo ello desemboca, una vez con el título de licenciado en mano, en la más trágica de las realidades laborales: la incompetencia. La poca relevancia pública se presenta aquí como el mayor de los tabúes. Mientras, en un ejercicio de imaginación e idealismo, las facultades de Filosofía prometen salidas profesionales y claro, todo este autoengaño no favorece en absoluto tener una facultad en condiciones de ofrecer algo que pueda repercutir en la sociedad actual.

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El poco interés por los conocimientos, las metodologías y los problemas actuales no podía sino repercutir en el desprestigio de la licenciatura en Filosofía y es que de aquellas personas que poseen dicho título, el 51% están trabajando en algo no relacionado con filosofía y del 49% restante, un 32% están sin trabajo. Otro dato significativo es que un 42% de los licenciados con empleo trabajan en instituciones públicas. Así pues, sólo un 17% de los licenciados trabajan de aquello para lo cual fueron capacitados cursando nuestra licenciatura.

Ahora bien ¿Y qué trabajos son aquellos que oficialmente prometen a los licenciados como propios de la filosofía? Más allá de la docencia[1], lo cual es irrelevante si queremos buscar algo distintivo, las profesiones son: gestor cultural, editor, asesor editorial y asesor filosófico.

No obstante, la realidad del mercado laboral no se ajusta a dichas salidas profesionales. Por ejemplo, al visitar unas cuantas páginas de oferta de empleo y consultar aquellos casos en que empresas están buscando un gestor cultural, en ningún caso encontramos como requisito haber estudiado la licenciatura de filosofía. En su lugar, los requisitos académicos hacen referencia a carreras como ADE. Algo parecido ocurre con las ofertas para ser editor. En este caso suelen pedir la licenciatura de Periodismo. De nuevo, en ningún caso aparece como requisito la licenciatura de Filosofía. Lo peor de todo es que el no haber cursado estas otras carreras condenan al licenciado en filosofía a no poder optar por dichos trabajos.

(…)

(si te interesa, este post está extendido en http://wp.me/pIkeR-30)


[1] “Y si la práctica de la enseñanza agotara las posibilidades de ejercicio profesional específico de la filosofía, entonces se correría el riesgo de que la institución de la docencia se convirtiera en la academia donde se impartía la enseñanza de cómo matar dragones.” Pie de página: “Esta academia juega un papel central en el argumento de una novela escrita por un estudiante que ganó hace algunos años un accésit del Premio Ciencia-Ficción UPC. En la novela se relata la historia de un estudiante de la academia que se dedica a la enseñanza de cómo matar dragones. Tras largos años, el estudiante concluye los estudios y recibe el correspondiente título. Provisto de este, se va por el mundo y después de muchas averiguaciones constata que no existen dragones. En vista de ello, no se le ocurre otra salida para aprovechar su título que fundar una academia de matar dragones.” Manuel Medina, en “Consideraciones sobre un nuevo plan de estudios de filosofía”, documento que se puede encontrar dentro del seminario sobre los estudios de Filosofía en la actualidad: http://campusvirtual.ub.edu/campusub/login/index_form.php. Clickar en “Entra como a visitant”. Luego clickar en “Grups de Treball” e introducir en el buscador “Temes de Filosofia de la Ciència: Els Estudis de Filosofia al Segle XXI: Filosofia i Societat de la Informació i el Coneixement”. El acceso y la inscripción está abierta.

Comunicación en el Congreso de Filosofía y Universidad sobre la situación pública de la Filosofía

Escrito congreso Filosofía y Universidad <– clicka aquí para descargarlo en pdf

Responsables de la comunicación: Albert Solé Soler, Laura Font Gomez, Lara Carapeto Pacheco, Pol Creuheras Borda y Aleix Mercadé Falomir.

Presentación contenido: El objetivo de nuestra comunicación es demostrar, de una forma muy resumida y visual, que la formación universitaria española en Filosofía prescinde en gran parte de las fuentes primeras y que ello tiene consecuencias negativas desde el punto de vista de la relevancia pública. Y es que estudiamos interpretaciones del mundo sin ir al mundo concreto del que partieron los filósofos y del que extrajeron sus teorías. Ciertamente, en nuestra enseñanza se omite el aprendizaje de conocimientos y habilidades para estudiar el mundo concreto.

Daremos razón, a partir de la historia, de por qué hemos llegado a ser expertos opinólogos sin bases sólidas; mostraremos las relaciones entre diferentes corrientes de pensamiento y su representación en el mundo contemporáneo; constataremos que los filósofos que han sido relevantes tenían formación en otras disciplinas; explicaremos cómo se refleja esto en nuestro Plan de Estudios, en el próximo nuevo Plan de Estudios, en el tipo de investigaciones de doctorado que nuestra Facultad produce y en el tipo de revistas existentes de Filosofía en España.

Además, mostraremos las consecuencias negativas que tiene esto aportando datos, a partir del Libro Blanco y otras fuentes, sobre la realidad laboral de los licenciados en Filosofía.

En contraste a todo esto, mostraremos que hay otros países que estructuran su formación en Filosofía atendiendo a la formación interdisciplinar; que en otros países la filosofía no tiene el papel marginal que tiene en nuestro país; que en España se ha tomado conciencia de este problema y que hay una incipiente voluntad de cambio; etc.

A pesar de la gran cantidad de información que hemos tenido que gestionar, nuestra comunicación presentará toda esta información de una forma sintética y lo más clara posible

Reconstrucción histórica y caracterización de la corriente constructiva

Reconstrucción histórica

Esta corriente empezaría a gestarse a finales de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría. Aunque esta corriente tiene precesores como Ernst Kapp, Marx, Dessauer, Ortega y Gasset, o incluso en Protágoras, es durante la segunda mitad del siglo XX que se definió y se institucionalizó debidamente. La corriente constructiva nace en la universidad como reacción al contexto político y social respecto a cómo se estaba gestionando política, académica y socialmente la ciencia y la tecnología. Ante las amenazas y los graves riesgos como fue la bomba atómica, aquella idea weberiana de neutralidad valorativa ya no servía. De hecho, Max Weber vivía unas circunstancias muy diferentes.

Hasta los años 60, la ciencia se puso en evidencia al servir para los intereses armamentísticos, era lo que se llamó “ciencia industrializada”. Luego se vería su faceta capitalista donde la ciencia y la tecnología estaría al servicio del mercado. No es hasta los años 60 en los que apareció un movimiento social denunciante del imperialismo reinante, los impactos ecológicos, etc. En esa década es cuando aparece en Alemania Dingler y que sería el inspirador de la filosofía constructiva. Luego, Lorezen sería el impulsor de la teoría constructiva sistemática de las ciencias.

La primera reunión importante se dio en el año 1965 en San Francisco durante el VII Congreso Anual de la Society for the History of Technology (SHOT). Se creó un simposio donde intervinieron Agassi, Bunge, Mumford y Skolimovski. Poco tiempo más tarde, la revista de la SHOT recogió tales intervenciones. No fue hasta los dos congresos sobre “Filosofía y Tecnología” en la Universidad de Delaware, en 1975 y 1977, que este movimiento no cuajó institucionalmente en la Society for Philosophy and Technology. En 1983 se organizaría del todo.

En 1981, Fierdrich Rapp y Paul Durbin, desde Alemania y EEUU, unirían fuerzas para organizar en Bad Homburg el primer congreso de la SPT cuyo éxito llevó a repetirlo cada dos años hasta hoy.

En España, esta corriente se ha estado integrando poco a poco. En 1989, Cutcliffe, Durbín, Mitcham y Winner vendrían a España para participar en las Jornadas sobre Ciencia, Tecnología Y Sociedad. Estas Jornadas organizadas en Valencia provenían de la gestión de una nueva sociedad: el Instituo de Investigadores sobre Ciencia y Tecnología (INVESCIT) y que fue promovido por académicos de Barcelona, Valencia, Oviedo y el País Vasco. Esta misma sociedad, tres años más tarde, y después de publicar el contenido del congreso, organizarían otras jornadas sobre Estudios de la Ciencia y la Tecnología en la investigación y la Educación, jornadas en las que asistieron importantes estudiosos en CTS como Latour y Woolgar.

Actualmente, esta corriente está en plena expansión como muestra la incorporación de una asignatura de sobre estudios en CTS en la ESO y el gran interés que ha despertado en Latinoamérica.

Como ocurren en todas las corrientes, la corriente constructiva también se animó a medida que entraba en controversia. Dejando de lado aquellas corrientes tecnofóbicas, la corriente que se opuso con más fuerza fue la analítica. Mario Bunge, líder del movimiento de oposición a los estudios en CTS que fue llamada “Science Warse”, acusó a éstos de pseudocientíficos y antiracionales, de marxistas e infiltrados anticientíficos. Defendió que existía un método tecnológico, unas leyes tecnológicas y su peculiaridad en relación a las leyes científicas.

Otro enfrentamiento de gran consideración fue la ruptura con la sociología del conocimiento científico puesto que los estudios en CTS no buscaban dar una explicación causal del fenómeno social sino comprenderlo y tampoco le interesaba el conocimiento en sí, sino la propia práctica científica.

Caracterización

Esta corriente se caracteriza por utilizar un modelo de interpretación cultural que integra tanto las prácticas de sus miembros, como los entornos materiales, simbólicos, organizativos y del bioentorno. Esta concepción integrada tiene en cuenta los condicionamientos políticos y sociales de la ciencia y la tecnología y rechaza, pues, la pretensión de objetividad y neutralidad valorativa de otras corrientes.

Así pues, el desarrollo científico y tecnológico lo considera íntimamente relacionado con cada gobierno, con la industria y las empresas, con los movimientos sociales, la naturaleza, etc. Es por todo ello, que los programas de CTS no se conforman con el análisis y el diagnóstico de la situación cultural, sino que busca concienciar e intervenir políticamente. Por ello apuesta por la participación democrática ciudadana, lo cual supone estar actualmente en un proceso de lucha por insertarse en el sistema educativo.

Dado las necesidades de esta corriente, es especialmente interdisciplinaria pues combina estudios en antropología, sociología, arqueología, etc. Además, según cuál sea su objeto de estudio, siempre hay un interés positivo para también trabajar con especialistas en ciencias típicamente naturales como físicos, químicos, biólogos, etc. Es por ello que jamás podrían tacharse de anticientíficos o tecnofóbicos. Todo lo contrario, sólo que sin caer en el fanatismo inconsciente de los analíticos.

Por último, decir que su concepción de la ciencia es totalmente contrapuesta a la filosofía analítica pues defienden que la técnica y la tecnología es lo que define la ciencia, invirtiendo[1], pues, el pensar que la tecnología es ciencia aplicada.


[1] De hecho, la corriente constructiva analiza muchos de los prejuicios epistemológicos que sufrimos hoy en día.

Reconstrucción histórica y caracterización de la corriente analítica a partir del siglo XVIII

Reconstrucción

A principios del siglo XIX, aún cuando todavía habían universidades tradicionales, empezó a gestarse lo que sería la corriente que mayor influencia tendría en la primera mitad del siglo XX y que iniciarían los matemáticos. En 1813 encontramos una de las primeras manifestaciones puesto que en ese año se fundó en el Trinity College la Sociedad Analítica de Cambridge. Aunque muchos matemáticos del sigo XIX tenían todavía la creencia de que las matemáticas estaban en su máximo desarrollo[1], cuando llegó la reforma universitaria, y con ella, la innovación, las matemáticas tendieron a distinguirse de su aplicación a la física. Este proceso desembocó a partir de 1830 en un boom de creatividad lo que llevaría al desarrollo de las matemáticas superiores abstractas. Además, la rivalidad, las controversias y la aparición de revistas especializadas estimularon dicha expansión. Peacock y De Morgan son ejemplos de matemáticos tradicionales, que aunque hicieron notables avances, se opusieron a los matemáticos que se separaran de la ciencia empírica.

En Gran Bretaña, considerablemente retrasados en la llegada de la reforma universitaria respecto a países del continente, se respiraba un ambiente cargado de activismo social y que estaba marcado por el utilitarismo. También el idealismo tenía una gran presencia en la isla. A pesar de que las universidades británicas todavía funcionaban según el sistema antiguo, las matemáticas estaban bien establecidas, sin embargo, la crisis se iniciaría cuando con el boom antes mencionado se revisaron los principios más básicos del álgebra y se hallaron paradojas.

Las leyes del pensamiento de Boole, en 1854, hicieron cada vez más evidente que los problemas se encontraban en las partes elementales de la aritmética. Es curioso ver que algunos de los que dominaron la red de influencia durante aquellas décadas, como el propio Boole, tenían una formación que muchas veces no era universitaria. Aún así, esta red, tuvo su centro en el Trinity College y en Cambridge. En estos centros encontraríamos una primera generación: Peacock, Herschel, Babbage y Whewell; y una segunda: De Morgan, Cayley, Sylverster y Jevons.

La abstracción y búsqueda de un lenguaje formal, que empezó a dominar la matemáticas, junto al problema de su Fundamentación, serían el puente hacia la filosofía. Además, en filosofía los matemáticos tuvieron más posibilidades de mercado y, a la vez, esto benefició a los lógicos que en filosofía no tenían apenas fuerza.

Frege, en 1879, inaugura este movimiento, aunque con poca fuerza (Russell se encargaría de darle resonancia). Aunque nunca tuvo el reconocimiento porque su entorno estaba más interesado en cuestiones más complejas, este matemático y profesor universitario en Jena fue amigo de Cantor y se relacionó con grandes como Russell, Husserl, Peana, Hilbert, etc. Además, mencionar que Frege se opuso a Mill, Kronecker, Brentano y Wundt, entre otros, todos ellos también desarrollando lógicas no deductivas.

Filósofos como Cayley, Whitehead o Frege serían padres intelectuales de Russell quien más allá de ocuparse de los fundamentos de las matemáticas inauguraría un programa ambicioso para reconstruir toda la filosofía y purgarla. Ello serviría no solamente para las matemáticas sino para la ciencia en general. Así nacería en 1903 los Principios de las matemáticas. Es sorprendente comprobar que el impacto y la influencia de Russell fuera coherente con su lugar en las redes puesto que este matemático-filósofo estuvo presente en todas las redes y en puntos de verdadera influencia. Así, Russell tenía conexiones con los idealistas, utilitaristas y lógicos. Además, estuvo siempre atento a lo que ocurría en Alemania y asistió a los congresos liderados por Cantor y Hilbert. Y es que además, estuvo en estrecho contacto con el formalismo de Hilbert y el intuicionismo de Brouwer; discutió con Poincaré y con Frege, y se opuso claramente a la metafísica y sobretodo al idealista Bradley, a quien atacó con su atomismo lógico.

Fue una época de descubrimientos de paradojas lo cual hizo patente que las matemáticas estaban en crisis. A pesar de que Frege se desanimó hasta el punto de abandonar su teoría de conjuntos, Russell, apoyado por Whitehead entre otros, siguió con el proyecto hasta 1919. Cuando Russell, después de todo el esfuerzo, vio que de su trabajo lo único que interesaba eran los defectos base de la teoría de tipos, entró en crisis personal. En este punto, la llegada de Wittgenstein fue muy beneficiosa para ambos. Russell delegó en Wittgenstein su trabajo, a cambio éste fue situado en el núcleo de la red intelectual.

El 1920 surge el Círculo de Viena como oposición al neokantismo y en medio de disputas sobre física. Muchos neokantianos, hartos de las metodologías de su propio movimiento, crearon este círculo que era la unión de tres redes diferentes y cuya intersección supuso el motor del círculo.

Por un lado estaban los neokantianos. El Círculo de Viena supondría la ruptura con el estilo que tenía el propio Helmholtz ya en 1850. De esta red, surgieron Cassirer, Vaihilinger, Carnap, Popper, Reichenbach, Schlick, etc. Éste último fue el responsable de la desestabilización de la red pues empezó a exigir rigor metódico. Además, fueron decisivas ciertas condiciones como que el neokantismo había hecho que sus seguidores estuvieran repartidos por todas las disciplinas y que nuevas corrientes como la fenomenología, el existencialismo o la lógica, se hicieran mucho más interesantes y pertinentes, lo que llevó a muchos de sus miembros a desplazarse a esos otros movimientos filosóficos.

Por otro lado, tenemos a los positivistas físicos que eran radicalmente opuestos a los neokantianos. Aunque inicialmente críticos con la filosofía, hasta que consiguieron la autonomía universitaria, este movimiento, liderado por Kirchhoff y Mach, empezó a ocuparse de los conceptos que constituía la física y a hacer propuestas con el espíritu de la navaja de Ockham. En esta red estuvieron gran cantidad de célebres físicos como Planck, Einstein o Bohr. Entre las controversias más destacables encontramos a Boltzmann y Ostwald y Mach, éste último muy activo también contra los neokantianos y contra Plank. En cualquier caso, la mayor controversia fue con los metafísicos.

La importancia de Mach queda reflejada en el hecho de que recibiera una cátedra de historia y teoría de las ciencias inductivas, puesto que Mach era físico y la universidad de filosofía estableció esa cátedra en 1922 sólo para que Mach fuera a Viena. Lo mismo le ocurrió más tarde a Schlick. Esta red entró en crisis con la “cuestión de la significación del lenguaje en el que estaba formulado el criterio mismo. Popper, por fin, llevó este conflicto interno hasta el rechazo del programa verificacionista, aunque mantuvo el espíritu demarcacionista central en el Círculo de Viena”[2]

Por último, tenemos a los lógicos-matemáticos. En 1920 esta red viviría su momento cumbre en la cuestión de la Fundamentación de las matemáticas. Carnap, en 1926, sería su representante. Wittgenstein llegaría más tarde. Ambos fueron influenciados por Russell, sin embargo acabaron como rivales. Por otra parte, tenemos todo el linaje de Hilbert también ocupado en fundamentar la aritmética: Hans Hahn, y con él Schlick, Gödel y Popper. La motivación necesaria nació de la rivalidad con los intuicionistas de Brouwer. Desde Ámsterdam, encontramos a este movimiento opuesto que se introdujo también en cuestiones relativas a la nueva física. Es gracias a ellos que Wittgenstein, a raíz de asistir a unas conferencias de Brouwer en 1928, volviera a hablar de filosofía. Por otro lado, Hilbert, en el Congreso Internacional de Matemáticos, desafiaba en el mismo año a todos los matemáticos a resolver cuatro problemas básicos y es gracias a este suculento reto que el joven Gödel entró totalmente en escena pues los solucionó todos en dos años. Neurath, otro de los grandes, también fue motivo de controversia, sobretodo con Popper y Gödel.

En 1930, Neurath fue uno de los ejes organizativos que tendría que gestionar la emigración a Estados Unidos por la amenaza nazi. A través de este filósofo entrarían en la red filósofos como Jun, Morris, Peirce y Mead.

En torno a John Grote y sus protegidos, Venn y Sidwick, el utilitarismo, centrado en los colegios británicos del Trinity y el King’s en Cambridge, desembocaría en 1903 en los Principia Ethica de Moore y que supondría una importante ruptura. Así nacería el movimiento del lenguaje ordinario en el que Russell protagonizó una revolución y en el que Wittgenstein sería su mejor representante. Este movimiento surgió en oposición a todo tipo de posturas, desde las del idealismo, el naturalismo de Spencer, hasta el escepticismo humeano de Balfour.

Caracterización

Absolutamente antimetafísica, antifenomenológica, antiexistencialista, etc.. Popper consideraba la metafísica como una fuente de errores y absurda. Russell llegaría a afirmar que la filosofía era una historia de errores conceptuales. Esta corriente tenía la convicción de que la ciencia era el conocimiento por excelencia y que ésta investigaba objetivamente la naturaleza, la cual estaba escrita en símbolos matemáticos porque estaba ordenado. Así pues, su trabajo recayó en la ciencia, su papel, sus supuestos, etc. Las matemáticas, una vez que se separaron de la ciencia empírica, se convirtió en el problema capital pues sus fundamentos contenían paradojas. De hecho, los militantes de este movimiento eran casi todos matemáticos o físicos.

El objetivo primero fue crear una lógica capaz de fundamentar las matemáticas lo cual derivó con Russell y su programa logicista que pretendía edificar las matemáticas desde la simplicidad y la evidencia e incluso fundamentar todas las ciencias en general.

Vemos como prevalecía la axiomatización, la exposición sistemática, las pruebas, tanto deductivas como inductivas, etc. El uso del rigor, iniciado por Schlick en los círculos neokantianos, fue una arma para derrotar a sus enemigos, además, dado el alto nivel de especialidad constriñó su audiencia a una élite de especialistas. La abstracción pura, en el caso de las matemáticas, se desarrolló paralelamente al desarrollo de las ciencias.

El Círculo de Viena se caracterizó por abogar por la neutralidad valorativa de la ciencia, por su unidad y su interés fundamentador. Al final, con Neurath, incluso con Popper, la ciencia como conocimiento absoluto, empezaría a moderarse y a definirse más laxamente. La Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica pondrían en crisis muchas de estas concepciones.


[1] Aunque Berkeley atacara al intocable Newton en 1734 y rompiera, al menos momentáneamente, la ilusión de máximo desarrollo.

[2] Randall Collins, Sociología de las filosofías. Editorial Hacer, Barcelona 2005. Cap. 13.

Prejuicios epistemológicos en Platón y Aristóteles

En la Grecia del siglo IV a. C., en un contexto repleto de innovaciones técnicas, sociales y políticas, donde se da un importante desarrollo de las ciudades, una fuerte presencia de las técnicas artesanales y el comercio, y el inicio de formas democráticas en la dirección del Estado, se posicionan dos interpretaciones acerca la ciencia, la tecnología y la cultura. Por un lado está la metafísica, la cual representa la posición desestabilizadora de la tecnología, la ciencia y la cultura. Por otro lado hay la intepretación constructiva, la cual representa la posición estabilizadora.

La posición metafísica, no obstante, no se queda satisfecha con el primado epistemológico de la teoría sobre la técnica, sino que pretende darle al asunto un alcance político. Fuertemente arraigados en la aristocracia, la tradición filosófica, tiene su propio modelo político donde los artesanos tienen su papel. Por otra parte, la posición constructiva, aunque a veces sus defensores provengan de la aristocracia, defiende un punto de vista democrático cuyos representantes por excelencia son los sofistas. Sus teorías políticas proponen una organización totalmente diferente a la de los filósofos metafísicos.

Manuel Medina habla sobre la relación entre las concepciones cosmológicas y las diferentes concepciones políticas:

“Al igual que los antiguos mitos cosmológicos, las cosmologías filosóficas contienen una legitimación de carácter político. El cosmos refleja el orden jurídico deseado y este, a su vez, queda legitimado como una parte del orden socio-natural global.”[1]

La antigua tradición metafísica

La tradición interpretativa teórica defiende que todo aquello que no sea teoría filosófica no constituye verdadero conocimiento. Concibe así un mundo susceptible de ser abstraído mediante conceptos y de derivarse a partir de principios teóricos.

Manuel Medina sostiene que:

“En contraposición a las meras sensaciones, todo conocimiento propiamente dicho constituye, según las teorías filosóficas, un juicio. Es decir, se trata de conocimiento predicativo que se expresa en enunciados asertorios, susceptibles de verdad y falsedad. Tales juicios son posibles gracias a los objetos simbólicos que aparecen con la experiencia, al trascender la multiplicidad de los objetos de la sensación.” [2]

Mediante la demostración de los elementos constituyentes de sus teorías pretende que, dado que han demostrado su veracidad y la verdad es vinculante para todos, todos acepten su perspectiva como única tradición válida. Para hacer esta demostración esta tradición se apoya en elaboraciones teóricas previas sobre lenguaje, la verdad y la prueba. Con estas cuestiones se ocupa de a) sobre la posibilidad de conocimiento teórico, b) sobre su relación con el conocimiento operativo y c) sobre el por qué del primado epistemológico.

Para Platón y Aristóteles las técnicas están en relación con la verdad de enunciados pero en sí no comportan básicamente un juicio pues éstas se reducen a meras sensaciones. Así pues, corresponde al conocimiento predicativo pero de forma subordinada a la episteme. No obstante, ambos filósofos llegan a considerar gradualmente las diferentes técnicas según su proximidad con la ciencia, lo cual llega a representar que una técnica sea más o menos pura que otra.

La teoría que esta posición defiende parte de una diferenciación radical. Por un lado tenemos la teoría y la política, las cuales se valoran en cuando actividades propias del hombre razonable. Hablamos de ciudadanos, cuya naturaleza consiste en usar (y no en producir) aquello que ellos mismos han ideado. Es la clase gobernante la cual es lo propiamente humano.

Por otro lado, incompatible con la teoría y la política, está la producción material, la cual se valora como actividad propia del hombre sumiso, esclavo, obediente, cuya naturaleza consiste en producir (y no en usar) aquello que son totalmente incapaces de entender teóricamente y que otros han ideado.

Aristóteles ilustra esta diferencia con el ejemplo del teórico y el carpintero. El primero tiene una actividad desinteresada, en cambio, el segundo representa todo lo contrario pues su actividad, interesada, es un medio para otros fines.

Manuel Medina escribe acerca de Platón:

“Su orientación política se puso de manifiesto cuando criticó el pujante desarrollo de la marina y propugnó una legislación que impidiera la innovación técnica así como la práctica de las técnicas por parte de los ciudadanos libres (Leyes, 706 b, 707 a). Según Platón, el ejercicio de las técnicas había de ser estrictamente reglamentado y, junto con el comercio, sólo debía permitirse a extranjeros y a esclavos.” [3]

Según Platón, la política se basa en conocimientos teóricos como las virtudes de la justicia y la sensatez. Y así concibe la política como una especialización al igual que un técnico respecto a su ocupación. Con ello, Platón quiere justificar la aristocracia y así invalidar teóricamente la democracia.

La antigua corriente constructiva

La corriente constructiva representa la interpretación positiva de las técnicas, las cuales se conciben como partes integradas de la cultura. A diferencia de la posición metafísica, lo propiamente operativo es algo inteligente. Hesíodo, en el primer mito de Prometeo, presenta la técnica como un don de los dioses. Este mito será fundamental a la hora de ilustrar el valor de la técnica. Homero atribuye la cultura humana a Hefesto y Atenea, es decir, a las capacidades técnicas que Hefesto y Atenea transmiten a los humanos. Y ello es precisamente lo que diferencia al hombre de los animales: la técnica. Así, Homero identifica ésta con la sabiduría, asociación que también hacen Solón, Píndaro y Sófocles.

Por su parte, Jenófanes representa una importante ruptura con aquella tradición que atribuía a los dioses el origen de la cultura. En su lugar pone a los mismos hombres, seres buscadores de lo mejor.

Esquilo retoma el mito de Prometeo en “Prometeo encadenado” para replantear el tema del origen de la cultura en un nuevo contexto: la ciudad donde era muy importante el desarrollo de las técnicas. Esquilo habla del desarrollo de todo tipo de técnicas, totalmente complementarias entre sí, sin diferenciaciones ni graduaciones, pues tanto capacidades intelectuales, de construcción o de uso de artefactos materiales, forman el entramado de la cultura, la cual es causa de que hayamos dejado de ser animales.

Lucrecio, en la misma línea que los autores nombrados, da una explicación al estado anterior del hombre, cuando era una bestia, y explica que la causa de tal estado se debía a la ausencia de fuego, vestimenta y costumbres y leyes. La cultura, la cual hizo dejar atrás este estadio animal, se debió a la aparición de formas de vida social y familiar, lenguaje, agricultura, ciudades, metalurgia, música, etc.

Sobre los jonios, Manuel Medina escribe:

“De los primeros filósofos Tales, Anaximandro y Anaxímenes son conocidos sus múltiples intereses y capacidades técnicas. Aunque pertenecían a familias aristocráticas, fueron hombres prácticos que se dedicaron al comercio, intervinieron en política y no se identificaron con la oligarquía. En sus tratados inauguran una interpretación profana del mundo que se aparta de los tradicionales mitos agrarios. La cosmología jonia es en buena parte una cosmología artesanal. En ella, la incipiente conceptualización teórica de los procedimientos técnicos se extrapola al ámbito de procesos cósmicos fuera del alcance de la acción humana. Las interpretaciones fantásticas y sobrehumanas de las antiguas cosmologías se transforman en una interpretación en términos de la experiencia operativa propia de las technai”

Protágoras ofrece una interpretación integrada de la cultura pues incluye las técnicas políticas relativas a la organización de las ciudades y al derecho. Para explicar esto hace uso del mito de Prometeo, del cual hace una interpretación filosófica. Según Protágoras, Prometeo facilita la sabiduría técnica pero la cultura es resultado de la creatividad de los propios hombres.

“Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que la armonía y los lazos comunes de amistad rigiesen las ciudades”[4]

Vemos la necesidad de la técnica política como condición de posibilidad para la convivencia. Por suerte, a diferencia de cómo pensaban los filósofos metafísicos, esta técnica es común a todos lo que significa la posibilidad de un gobierno democrático. Los sofistas, en contienda con los filósofos, defendieron las técnicas y esto estaba vinculado, normalmente, a posiciones democráticas. Según éstos, los técnicos pueden tener virtudes políticas por lo que es natural que dejen hablar a todo hombre porque si no participaran todos no habrían ciudades. Según ellos, la técnica política estaba al alcance de todos. Es decir, no constituía un saber especializado lo cual cuestionaba el ejercicio exclusivo de la política por parte de las clases tradicionalmente dominantes. Por ello, los sofistas emprendieron una campaña de alfabetización política para el funcionamiento de la democracia.

 

Hermes pregunta: “¿Reparto así la justicia y el pudor entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?”.[5]

 

Y Zeus responde:“Entre todos, respondió Zeus, y que todos participen de ellas. Porque si participan de ellas sólo unos pocos, como ocurre con las demás técnicas, jamás habrá ciudades” [6]


[1] Manuel Medina  “Técnica, teoría, cultura y política en la filosofía antigua”, http://www.ub.edu/prometheus21/

[2] Manuel Medina , “Ciencia, técnica, teoría y filosofía antigua”., http://www.ub.edu/prometheus21/

[3] Manuel Medina,  “Técnica, teoría, cultura y política en la filosofía antigua”, http://www.ub.edu/prometheus21/

[4] Platón, “Protágoras”,  321 c-322 d

[5] Ibid.

[6] Íbid.

Reconstrucción histórica y caracterización de la corriente continental a partir del siglo XVIII

Reconstrucción

Reconstruir la corriente idealista es fundamental para comprender por qué la corriente metafísica tradicional y religiosa entró en una profunda crisis. El idealismo, más allá de suponer un sistema de ideas, supuso una actitud política tanto por lo que estaba sucediendo en Francia como por lo que ocurría en las universidades alemanas de finales del S.XVIII. Y es que este movimiento nació en la propia universidad.

Kant fue el iniciador de esta corriente, y ello gracias a su Crítica de la razón pura (1781). Gracias a las publicaciones en una famosa revista, que en 1786 obtendría el reconocimiento a pesar de vivir aislado en Koenigsburg, éstas encenderían la llama del idealismo, llama que avivaría la ilusión de comentaristas como Reinhold, Maimon, Beck, etc. y la cólera al ya comentado opositor Jacobi y otros, menos encolerizados, como fueron Herder, Hamann, Herbart, Fries, Schliermacher, Schulze, Bouterwek, etc. Básicamente, se trataban de religiosos o realistas que negaban la teoría epistemológica mentalista de Kant y sus posiciones respecto a la estructura de la enseñanza universitaria. Esto último era preocupación exclusiva de los religiosos y no de los materialistas. De hecho Kant fue un gran científico y si hubiese sido por él hubiese ocupado una cátedra en ciencias naturales. Por desgracia, no había futuro por el modo de cómo estaba considerada y se decidió por la filosofía.

No sería hasta la llegada de Fichte, recomendado por Kant, hasta que el idealismo cuajó completamente gracias a su Ciencia del conocimiento (1794). Entonces, los enfrentamientos con la religión fueron el pan de cada día. Siendo Weimar y Jena los centros del idealismo, fue posible establecer toda una red de intelectuales que formarían una sopa de caldo de lo más nutritiva y picante: Goethe, Herder, Wieland, Reinhold, Fichte, Schelling, Hegel, Schlegel (y el resto de románticos), etc. Así fueron el centro desde la década de 1770 hasta finales del siglo, luego, la acción se trasladó a Berlín cuando Fichte, acabado de romper intelectualmente con Schelling (con Kant ya lo había hecho en 1799), y acabado de ser expulsado de Jena, inició sus influyentes discursos a la nación alemana donde dejó profundamente impresionado a von Humboldt, quien dos años más tarde, en 1809, estando en el poder del gobierno reformista prusiano, fundó la universidad de las Ciencias de Berlín, y nombró al mismo Fichte como profesor de filosofía y como rector. Convencido de que la grandeza nacional de Alemania dependía del desarrollo creativo intelectual y espiritual de los filósofos, liberó a la facultad de filosofía de todo tipo de restricciones y censuras e hizo lo posible para facilitar la libre investigación. Luego, Hegel, a la muerte de Fichte en 1814, ocuparía su puesto.

En medio de las reformas prusianas, Kant y Fichte reivindicaron el valor de la Filosofía y la necesidad de disponer de libertad para investigar.

Desde 1795 hasta 1819 nos encontramos en la etapa de mayor producción intelectual creativa. No podría no hablar de la entrada en escena de Schelling quien cautivó a muchos científicos hasta 1820. Mucho antes, en 1800, Schelling dejó de hacer sus estudios científicos para convertirse al idealismo estético, junto al movimiento romántico que se encontraba en su apogeo. Más tarde, Schelling añadiría a su pensamiento un sentimiento religioso que le llevaría a definir lo que llamó el idealismo absoluto. El propio Schelling fue quien introdujo en la red al propio Hegel. Ello lo consiguió al hablarle de Fichte, a quien Hegel visitó en 1795.

Así, Hegel se da a conocer en 1801 gracias a un artículo coeditado con Schelling y que explicaba las diferencias entre los sistemas de Fichte y Schelling. Seis años más tarde publicaría su Fenomenología del espíritu, y así, hasta la década de 1831 conseguiría dominar toda la esfera intelectual. Entre tanto, Hegel dejó eclipsado a un frustrado Schopenhauer, aunque éste había dejado impresionado a Wieland y había conocido a Goethe, y quien seguramente maldeciría para siempre a su rival creativo sin imaginar que el éxito le llegaría después de su muerte.

A partir de 1820, el idealismo dejó de ser un movimiento creativo para convertirse en algo rutinario. La actitud y la forma de trabajar de los hegelianos, tanto los de corte historicista como los de corte iconoclasta, motivaron un alud de críticas cuya máxima intensidad llegaría en 1840 por parte de los principales científicos físicos (Helmholtz, Bruecke, DuBois- Reymond, Ludwig). Ese sería el final de a corriente idealista. Feuerbach, Marx y Engels serían los clausuradores oficiales del movimiento pues, siendo hegelianos, invertirían el idealismo por un radical materialismo.

Durante el siglo XIX surgieron gran cantidad de nuevas disciplinas lo cual permitió mantener la creatividad dentro del sistema académico. Primero fue al división de los hegelianos, luego, en 1860, la división entre ciencias naturales y la filosofía; y luego la psicología también se independizó académicamente de la filosofía. Más tarde, otros conflictos desembocarían en importantes separaciones como ocurrió a causa de los conflictos entre historia y filosofía; y las ciencias sociales con el idealismo.

El neokantismo se erigió en este contexto como un movimiento muy potente porque a cada nueva disciplina naciente se pronunciaban. Fue una corriente en continua disputa con idealistas y empiristas. Aunque abogaban por el estudio empírico, los investigadores empíricos no compartían en absoluto su enfoque mentalista. Algunos ejemplos: Lotze, Helmholtz, Séller, Wundt, etc. Este último, fisiólogo de formación, separó la psicología de la epistemología al fundar un laboratorio psicológico en Leipzig en 1875. Esto obtuvo un éxito rotundo y entre 1880 y 1890 se expandió a otras cadenas de influencia llegando incluso a América a través de sus alumnos extranjeros. Entre tanto, Brentano, desde Viena, desarrollaba su propuesta, muy parecida a la de Wundt.

Poco a poco, este movimiento fue perdiendo fuerza y a adeptos tan importantes como Max Weber, quien a pesar de defender los métodos neokantianos, pronto se concentraría en la nueva disciplina en la que estaba trabajando(1908).

El círculo de Viena y la fenomenología existencialista serían los dos frentes que acabarían con el neokantismo. Friburgo, centro de esta corriente, albergaría la última cabeza visible y el último intelectual notable: Natorp y Nicolai Hartmann, respectivamente, este último rival de Heidegger.

Aunque Heidegger tuvo una etapa que lo situaría en la corriente metafísica más tradicional, en 1916 conocería a Husserl, discípulo de Brentano, y, después de convertirse al protestantismo, éste le acepta. Pronto sería su mejor discípulo. La fenomenología, la cual nace mezclada con miembros del círculo de Viena como Kraufmann, sería la plataforma desde la que Heidegger despegaría y es que en el anuario de Husserl (1920) publicaría su Ser y tiempo. Tres años más tarde, trasladarían a Heidegger a Marburgo como “Extraordinarius” y se convertiría en el centro indiscutible de su red.

Caracterización

Esta corriente, a pesar de que se deshace de la religión católica, todavía conserva el uso de la metafísica, incluso una gran de inquietudes espirituales místico-religiosas. Por ejemplo: Schelling, Fichte, Schopenhauer o la propia corriente romántica.

Entre la corriente metafísica tradicional y la idealista se da otro salto: la centralidad del yo. Kant establece, en su Crítica de la Razón Pura, que nuestro acceso al mundo viene mediado por las categorías de nuestro entendimiento y que esta mediación conlleva el no tener un acceso directo del mundo. Aunque Kant nunca compartió todo lo que iba a inspirar, pues su mentalidad era prominentemente científica, el mentalismo, en contraposición al realismo científico o al realismo metafísico, iba a suponer el desarrollo de la epistemología como disciplina que subordinaba la metafísica a ella y que era encargada de determinar tipos de conocimiento y posibles accesos a ellos. Así es como Schelling se ocupó de la ciencia empírica. El neokantismo, más tarde, situaría el idealismo y el materialismo al mismo nivel

Es destacable que el uso de la dialéctica fue una constante. Primero fue en Fichte aunque fue en Hegel donde recibió la aplicación más importante puesto que centró este método en el desarrollo histórico del espíritu del mundo, especialmente en la forma de formas sociales. Marx haría lo mismo aunque invirtiéndolo al materialismo.

El idealismo siempre estuvo luchando por la reforma y el progreso lo cual granjeó no pocos enemigos católicos. Kant, por ejemplo, enemigo de Jacobi, siempre apoyó la libertad y la igualdad ante la ley, cosa que desagradaba a aquellos que entre unos pocos acaparaban todo el poder. Fichte, Schlegel y Hegel fueron otros grandes liberales que promovieron cambios significativos, desde en la educación hasta en materia de libertad sexual.

La fenomenología, por su parte, se caracterizaba por llevar al extremo los supuestos mentalistas puesto que su investigación hacía hincapié en la propia conciencia y en cómo evitar todo aquello que actuaba como filtro de ésta. Así, desde esa pureza, estudiaba la subjetividad. Heidegger, discípulo del propio padre de la fenomenología, no obstante, rompería con esto y situaría la epistemología como subordinada de la metafísica. Así rompería con la tradición idealista y se dirigiría al existencialismo y a la religiosidad. Su metafísica, preocupada en demostrar el viejo problema de la univocidad del ser, definiría al ser humano en su situación existencial en el mundo, delante de la muerte y en relación al tiempo. Encontramos, pues, un retorno a la metafísica más abstracta y más alejada de la ciencia. Retornamos a los temas religiosos aunque con las herramientas de la fenomenología. Jaspers sería también otro ejemplo interesante.

En vez de la concepción exageradamente dogmática de la tradición religiosa, esta metafísica reconocía que no eran verdades absolutas sino que eran cuestiones existenciales más allá de los límites científicos. El ser constituía ser histórico y no eterno.